xerop

Los agostos en la oficina siempre son una buena opción para los que se quedan en ella. Agosto es un mes muy raro, como el verbo ser o el número cero, un mes al que solo los otros once dan sentido. Aunque en última instancia tú decides lo que haces con él, si lo pones a la derecha o a la izquierda del uno, si le das valor o lo dejas languidecer. Si lo mandas a la izquierda tienes a mano el discurso de la primera frase, muy socorrido y posmoderno.

La realidad es otra. La realidad posiblemente es que estés dejando escapar esa sensación que es agosto. Quizá no puedas hacer mucho, porque los auténticos agostos mueren jóvenes. Empacho de dibujos, remojo, comida rápida, partida de Risk, de Trivial o parchís, pelotazos, más remojo, estrellas, una perfecta partida de escondite. Y un beso que por suerte que nunca llega porque cuando lo haga ya no habrá más primeros. Agosto son coches, risas, orquestas y camisetas de encargo. Es playa porque sí, es la sala de espera de un aeropuerto, es preguntarte qué coño le ven al duty free. Es césped, es el codo apoyado en la ventanilla, son escotes, son picaduras, chanclas, casas vacías, polvos perlados de sudor, melón y café a lengüetazos, canciones mudas que de repente florecen, bicicletas, escarabajos azules, grillos tenores. Son trenes vistos desde el andén, y viceversa. Son cartas, postales que nunca llegan, y tabaco rubio en los ojos, y arena en los bolsillos, y paredes heladas, y eternas proclamas fugaces, y mitos y leyendas y recuerdos…

Escrito el 31.8.2010
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Benjamin Zander, claro, tiene brillo en los ojos. Y una presencia brutal, y un ritmo hipnótico, y una manera de explicarse y vivirse que me recuerda al gran Roberto Benigni. Disfrutadlo.

Escrito el 23.8.2010
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Fútbol y alrededores. El culebrón de cada verano no se lo llevan este año ni Barça ni Madrid. Se lo llevan los medios: la SER, la Cope y aledaños. Es triste que los medios sean noticia en los medios por motivos tan barriobajeros…

Todo empezó con una reunión previa al Mundial 2010, entre Paco González y directivos de la Cadena SER. Reunión en la que las diferencias entre ambos bandos llevaron al director de Carrusel Deportivo a decir adiós a su casa durante 23 años. Paco estuvo en Sudáfrica con Telecinco y de cara a la Liga 2010/11 escuchaba ofertas. Hubo muchos rumores, y al final una decisión: González a la Cope. Y con él, medio equipo del que era el programa líder en su franja. Del posiblemente mejor programa deportivo de la radio. Una fórmula radiofónica casi perfecta.

Apunta: Pepe Domingo Castaño, Juan Antonio Alcalá, Joseba Larrañaga, José María Minguella, Emilio Pérez de Rozas, Miguel Rico, Manolo Oliveros, Tomás Guasch, Poli Rincón, Antonio Martín Petón, Miguel Ángel Paniagua, José Francisco Pérez Sánchez… Estos, otros menos famosos y algunos más que seguramente me dejo es lo que la Cope pesca en la SER, que deja el Carrusel Deportivo en manos de Javier Hoyos como director y Juanma Ortega como animador, con Laura Martínez y Antonio Romero también fortalecidos. Con todo, me atrevería decir que lo único potente que mantiene la SER es la voz de Manolo Lama, un auténtico animal audiovisual, el mejor narrador de la radio de calle.

Lo del post, sin embargo, no va por esto. Va por los aledaños, por los daños colaterales. La Cope, queramos o no, es la Cope. La radio de la Iglesia, lo cual ya es toda una declaración de principios. Decía Paco González que jamás hubiera hecho lo que ha hecho si Losantos siguiera allí. Bueno, vale, de acuerdo. Pero la Cope sigue siendo la Cope. Lo grave es que todo esto ha evidenciado que la SER también es la SER. Cito parte del comunicado emitido tras el fichaje de medio Carrusel por la competencia:

El objetivo de la radio de los obispos consistía en desmantelar la redacción de la Cadena SER compuesta por más de 600 profesionales, entre periodistas, productores y técnicos. Escasamente han logrado fichar a un reducido grupo de 20 individuos entre técnicos, productores, becarios y colaboradores, pertenecientes al programa Carrusel Deportivo. Para ello han prometido contratos que multiplican por cuatro los salarios más elevados del mercado en el seno de una empresa, como la Cadena Cope, en pérdidas y sometida a un ERE, para despedir a 200 trabajadores y una reducción lineal de los salarios del 15%.

Dudo que se pueda destilar más bilis sin caer abiertamente en el insulto. Hay más:

Paralelamente, la dirección de la Cadena SER tenía decidido renovar el equipo de Carrusel Deportivo por el evidente agotamiento de algunos de sus integrantes y la necesidad de incorporar profesionales más preparados para la era digital.

O sea, es aquello de no te vas, te echo yo… Otras voces autorizadas de la emisora de Prisa han alzado la voz para soltar perlas de este calibre: “¿Qué pensarán los párrocos de los pueblos que malsobreviven [sic] con una pequeña asignación económica al conocer esos contratos millonarios?”, dice uno; “Pepe Domingo Castaño es un grandísimo profesional y un tipo encantador, pero ha cumplido ya una edad muy importante y a lo mejor algún día tiene que pensar en dejarlo”, afirma otro. Elegantísimo. A la Cope, como respuesta, no se le ha ocurrido sino fichar a más gente. La nieve en la bola de nieve… Y volviendo a la reunión del principio, no puedo dejar de pensar en Paco González defendiendo a Jorge Hevia por lo sucedido durante la Superbowl 2010.

Desde luego que no sé cómo será esta Liga en lo deportivo, pero la batalla en la radio se presenta brutal. Y habrá más héroes caídos…

Escrito el 21.8.2010
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Hace justo un año me iba al (hasta ahora) mejor viaje de mi vida: Islandia. A uno de los cuatro lugares del mundo que no me quiero morir sin pisar y con una compañía espectacular. Islandia sigue siendo un recuerdo maravilloso, un país que siempre estará ahí, y al que espero volver por lo menos una vez. Es un país especial. La historia de Jón Gnarr lo demuestra

Jón Gnarr es actor, humorista y, desde el 15 de junio, alcalde de Reykjavík. El vídeo de arriba es un cachito de su campaña electoral, basada en una premisa: da igual lo que prometamos, no lo vamos a cumplir. Un poco como los políticos de verdad, pero sin pelos en la lengua. En cualquier otro lugar del mundo probablemente Gnarr no hubiese pasado del centenar de votos; pero en la Islandia seriamente sacudida por la crisis financiera, desengañada y valiente (habrá quien diga inconsciente), su Best Party logró la mayoría en las elecciones a la alcaldía. Se hizo con 20.666 votos, casi el 35%, y con ellos obtuvo seis escaños que le dieron la palabra para negociar.

Gnarr había prometido en su programa electoral sandeces del tamaño del Vatnajökull: toallas gratis en las piscinas públicas, un Disneyland a las afueras de Reykjavík, liberar de drogas el Parlamento (pero en 2020, eh, sin prisas…), un oso polar para el zoo de la ciudad (¿?), exiliar a los delincuentes financieros en un barco anclado en medio del mar… Y cuando la gente le votó, cuando llegó la hora de pactar con los partidos de verdad, no se detuvo. Lanzó otro órdago, negándose a pactar con todo partido cuyos miembros no hubieran visto The Wire, la serie de David Simon. Y aquí cito al maestro Casciari, porque yo (perdona Hernán, perdona Jón) tampoco he visto The Wire:

Un visionado de The Wire debería ser obligatorio. Una serie que es mucho más que una serie: es un tratado sociológico acerca de la corrupción humana desde las ópticas del tráfico de drogas, las aduanas portuarias, la enseñanza, la Justicia y los medios de comunicación. La vida misma, en cinco entregas

Echo de menos Islandia…

Escrito el 20.8.2010
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Sí, toca hablar de fútbol. De lo de Sudáfrica. Y como es algo que debe ser escrito en caliente… allá vamos, antes de que pase más tiempo.

Mi primer recuerdo de un Mundial es Italia ’90. Apenas recuerdo partidos o jugadas concretas, son más bien imágenes mentales de aquella tele, de aquel verano, de cómo recreábamos los enfrentamientos en un pequeño trozo de césped, de cómo me llamaban Maradona (por el pelo rizoso, no os engañéis), de cómo Italia cayó con Argentina en semis… De España poco: la falta que nos mete Stojković y ya está. En USA ’94 ya recuerdo la colección de cromos, el gol de Goiko, la cagada de Salinas (con audio, por favor…), el cabreo de Luis Enrique, las rastas de Larsson, etc. Eso sí, recuerdo que no vi el partido de cuartos de final. Debía de estar jugando a fútbol…

Francia ’98 me pilló a medio camino entre Barcelona e Irlanda. Antes de irme me dio tiempo a despedir a España, que hizo las maletas en la primera fase pese al 6-1 a Bulgaria. En Dún Laoghaire recuerdo los goles de Francia, pero sobre todo la semi entre Holanda y Brasil. En 2002, llegaron los madrugones y la rabia de los penaltis, y en 2006 el lado profesional. Y ahora, 2010. Un Mundial al que no sólo llegábamos, como siempre, con buenos jugadores, sino con el posiblemente mejor equipo del mundo. Jugadores, además, acostumbrados a ganar todos ellos, tanto con la selección como con sus clubes. Una generación de oro.

No podemos decir que hemos ganado el mejor Mundial de la historia. La final, sin ir más lejos, debió de ser bastante insufrible para los no implicados. Nuestra media goleadora, por otro lado, no ha sido para tirar cohetes: 1-0 en los cuatro choques de eliminatoria directa. Y el juego en general ha estado dos peldaños por debajo del de la Eurocopa.

Pero, bendito Boskov, fútbol es fútbol, y a la hora de ganar lo demás se suele retirar de la mesa. Además, España ha sido posiblemente la mejor selección del torneo, junto con la inesperada (aunque eso es mucho decir de los que según Lineker siempre ganan) Alemania. Ha tenido un delantero excepcional con Villa, desgraciadamente apagado en el tramo final; ha superado la complicadísima situación de Torres; ha vuelto a colocar los focos en el mediocampo; ha hecho suspirar a medio planeta por una pareja de centrales; ha confirmado que Casillas sigue siendo el rey; y ha dado la alternativa a los que serán los jefes mañana: Busquets, Llorente, Pedro…

Hace mucho, creo, que los Mundiales no emocionan del todo. El torneo de este año tenía que ser el de Messi, porque una ley no escrita de los Campeonatos del Mundo es que necesitan un rey. Pelé es la máxima expresión del idilio futbolista-Mundial, pero otros como Cruyff tuvieron su momento (abortada por Alemania, claro), y la jugada de todos los tiempos de Maradona aún resuena en muchas cabezas.

Quizá el rey de este año sea una Reina

Escrito el 16.7.2010
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Contaba José Saramago que su abuelo, ante la cercanía de la muerte, salió al huerto a abrazarse con los árboles. A despedirse de ellos. Dicen que el propio Saramago, acorralado por la leucemia, despertó algo más lúcido el viernes, el día de su muerte, quizá en un intento de decirle adiós a los suyos. De despedirse de Pilar.

Saramago es el eterno anciano, el Nobel que publicó su primer libro con 25 años, pero el segundo con 44. El que empezó a fabricar sus joyas rozando la edad de la jubilación, canto a la esperanza para los embriones de escritor. El que ha sido capaz como pocos de asomarse al hombre y a la mujer, a la condición humana. El que siempre ha puesto sus cartas sobre la mesa, el autoexiliado. El único autor que me ha hecho sentir que estaba hablando con él mientras lo leía, el azote de los guiones y los puntos y aparte. El artesano de los personajes, tantas veces carentes de nombre como llenos de recovecos, quizá demasiado semidioses, quizá demasiado grises. El escritor que disfrutaba contando, que divagabundeaba maravillosamente por las esquinas de sus historias, que perdía el hilo a la perfección.

Se fue Saramago y la Iglesia ladra, luego sigue cabalgando el mayor portugués del siglo. Se va Saramago y nos deja un poco más ciegos, un poco más lejos de la sencillez que debería ser la vida.

Se va, se fue Saramago. Adiós, Don José…

Escrito el 21.6.2010
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Malasia

Escrito el 31.5.2010
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…y es el olor de tu pijama, que aún flota por la cama, lo que me sube otra vez arriba, después de oír esa historia que nadie debería contar en primera persona, esa historia que en el fondo siempre es la misma, y que nosotros nunca haremos nuestra porque no nos gusta, así de sencillos somos, así de lógicos y básicos y primarios, no nos gusta y no la queremos porque nos pone plomos en la cintura y nos manda al fondo, y subo otra vez arriba, estaba diciendo, algo achispado por las estrellas, las de la noche y las otras dos, subo ahora que el viaje va a empezar y que no sabemos dónde anda la pista de aterrizaje, ni nos interesa, porque ya vendrá, porque lo único que queremos es flotar en el aire para ver las cosas desde el cielo, o en el agua para verlas desde el fondo, pero siempre lejos del ruido del suelo que nos tiñe de gris, que nos envenena, que nos desespera.
Escrito el 13.5.2010
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Hemos palmado, el Inter nos ha metido tres. Han jugado mejor que nosotros (mucho mejor) y las semis se ponen cuesta arriba. Cuando Piqué se casca los últimos 20 minutos siendo la referencia en ataque, algo va mal, y es que sentar a Ibra y sacar a Abidal es un suicidio si luego no sacas a Henry o Bojan. Gente con capacidad para rematar las pocas opciones que puedas tener ante un Inter encerrado. En fin, el análisis es sencillo: toca remontar, ganar de dos en casa. No es imposible, y menos contra un equipo que vendrá a cerrarse lejos de su afición y que con un gol pronto puede venirse abajo. Pero este post no sólo quiere hablar del partido, como se puede deducir desde el título…

El otro día fui con mi hermano al Camp Nou a ver el Barça-Depor. Bojan marcó en el minuto 15 y a la media hora el Barça había generado tanto juego, y tan bueno, que el 1-0 se quedaba muy corto. El Depor apenas había pasado de medio campo y Riki, la única referencia en punta, hacía llorar. Es decir: Barça on fire, rival desinfladísimo y una segunda parte para sentenciar disfrutando. ¿Estaba ganado el partido? No, claro. Nunca hay un partido ganado. Sencillamente, pintaba bien. Pero al lado de mi hermano, el dodotis culé: un señor de ¿50 años? que tras el 1-0 pedía calma, exigía más goles para estar tranquilo, recriminaba cada fallo del Barça… en lugar de disfrutar del fútbol y animar, que es lo que hay que hacer en un campo de fútbol.

Mi generación, los culés nacidos en los 80, hemos sido afortunados: no recordamos Sevilla y para nosotros la varita mágica de Cruyff, extendida luego a Rijkaard y Guardiola, ha estado siempre ahí. No hemos vivido las malas épocas, por mucho que tragar con tres Champions merengues fuera duro. El mejor equipo del siglo XXI probablemente sea el Barça, así que para nosotros confiar en nuestro equipo debería ser natural.

En lugar de eso, el dodotis se hereda. La inmensa mayoría de culés saca pecho tras el pitido final, pero agacha sistemáticamente la cabeza antes de cada gran cita. ¿Vamos al Bernabéu? Uy, palmamos seguro. ¿Semis contra el Inter? Nos follan fijo. Y así siempre. Pues no, señores. Podemos perder, porque nadie es infalible, pero antes del partido somos favoritos como el que más y tenemos que aprender a comportarnos como tal. Desde el respeto, Guardiola style, pero si no aprovechamos este impresionante momento del Barça para presumir de equipo… apaga y vámonos.

Fuera dodotis. ¿Vamos a ganar al Inter? Pues no lo sé, pero espero, creo y confío en que sí. Y si me equivoco no pasa nada. El ya dije yo que palmábamos me sirve de tan poco…

Escrito el 20.4.2010
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Siempre lo he dicho: los cambios de theme son la medicina ideal para hacer revivir un blog cuando las cenizas ya casi apagan el fuego. Dos meses son mucho robo de oxígeno para cualquier fuego, así que rediseño en mano vamos a limpiar cenizas y avivar esto. Cenizas como las de Islandia, que están volviendo locas a media Europa…

Nos hemos saltado, nada es gratuito, marzo. Con su efemérides. Cinco añitos de blog…

Escrito el 18.4.2010
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