Son mis amigos, en la calle pasábamos las horas.
Son mis amigos por encima de todas las cosas.
Son mis amigos…

Lo dicen Amaral. Un grupo que, sin gustarme, me hace cierto tilín. Tienen trozos de letra muy sugestivos… Esta canción la había oído hace unos días, ese estribillo que te suena pero que no puedes reproducir porque no prestabas atención. Hoy la he escuchado más atentamente. No es una gran canción, pero me gusta mucho el cachito que reproduzco.

De pequeño siempre pensaba lo exagerada que era esa frase que decían los mayores: “¡Cómo pasa el día, no tengo horas para nada!”. Lo juro, estaba seguro de que jamás saldría eso de mi boca. Me sobraba el tiempo para lo que era mi vida: el colegio y jugar. Poco a poco, con los años, el día se te llena de cosas, y cuando te pones a trabajar en serio la cosa se desmadra. Ahora, que me levanto antes de las seis cada día y no dejo el trabajo hasta las seis de nuevo, mi día se comprime. Luego está ahí el mejor proyecto de mi vida, que me quita horas y horas, ahora también del fin de semana: nuestro piso.

Con todo, les ha tocado pagar ronda a mis amigos. Os tengo olvidados, pero sois mis amigos. Lo habéis sido durante las horas que pasábamos en la calle, lo seguiréis siendo. Sé que algunos pasáis por aquí, alguno quizá entre sin llamar, y yo también me paso por vuestros rincones.

Internet tiene esta ventaja, que permite disparar al aire. Hoy pego dos tiros y os digo que os quiero…