Que nadie se equivoque, esto no es una cita de la Biblia sino (evidentemente) un cachito de Sabina. ¿A qué viene? A que últimamente este blog también se escribe con uve y eso no es plan. Así que… levántate y anda.

Cambios, cambios, últimamente todo son cambios. Algunos peor que otros, pero cambios nada más. ¿Os cuento uno que me hace ilusión? Tiene que ver con la radio, mi amor platónico (creo que nunca podré casarme con ella), y con las cinco y pico de la mañana y con un cachito de altavoz para insomnes y, sobre todo, con amistad y confianza y muchas ganas de hacer las cosas bien.

Este blog se seguirá escribiendo con uve algunas veces, igual que mi vida a veces se escribe con be, pero espero que sean las menos. Lo sano es el equilibrio. Porque, si me paro y pienso, no he perdido todo; simplemente me queda casi nada, pero a ello hay que agarrarse. Para lo que sea. Espero (lo sabes) que podamos seguir regalándonos sonrisas para siempre más, de otra manera quizá, pero sonrisas al fin y al cabo. Hemos cerrado la puerta pero los dos tenemos la llave, ¿no?