Tapas

Cuando me preguntan cuál es mi película favorita, me suele costar responder, pero acabo pensando en ‘La vida es bella’. Me gusta porque mezcla un poco de cada género. ‘Tapas’ no es ‘La vida es bella’, entre otras cosas porque su tono es mucho menos solemne. Pero ambas destilan esa misma idea: la frontera entre lo cómico y lo dramático, entre la risa y la mueca… es muy fina. Mucho.

Creo que ‘Tapas’ no dice nada que no sepamos ya. Incluso recurre a tópicos, como la prostituta consejera que sí entiende al hombre, marido abandonado, o la imposibilidad de los amores entre jóvenes y maduras. Sí, son tópicos, pero están muy bien llevados. Me creo todos y cada uno de los personajes de la película, hasta la octogenaria que pasa droga.

Tapas

Como todas las grandes, es una peli de amor. Amor imposible (César con Raquel), amor de química sin física (Raquel con Edgardo), amor-amor (Mao y su novia), amor-necesidad (Lolo y Rosalía), Amor (Conchi y Mariano)… Me encanta la trama de la pareja de viejitos, me encanta cuando él pide acabar “a su manera”. 80 años en este mundo bien merecen el derecho a un mutis a la carta, ¿no? Me gusta también que los diálogos de los jóvenes sean creíbles, y los cameos al más puro estilo Segura pero con el sello de ‘El Terrat’: Edu Soto y David Fernández (mormones), el Follonero de poli, Cimas de cliente, Ferran Adrià , etc. Falta Buenafuente, porque Santi Millán (creo que) sí salía, pero sus escenas se desecharon…

En resumen: me gusta…