Escribir, ese sueño

31 de Octubre
2006

Creo que no hay nada más bonito en esta vida que ser feliz, estar a gusto y acostarte pensando en las ganas que tienes de que amanezca. Si se adereza con un aliento cercano, miel sobre hojuelas… A partir de aquí, cada cual tiene sus sueños particulares. Están bien, porque nos hacen diferentes. Uno de mis sueños es no pensar en el dinero. No tener que pensar en las estrecheces que supone carecer de él y no pensar en los problemas que suponen los superávits. Pienso esto y no me considero, sinceramente, materialista. Lo que pasa es que creo que el dinero es uno de los poquísimos valores universales comunes que hay. Eso que lo encumbró (ser un medio de intercambio común aceptado por todos) lo ha acabado pervirtiendo…

Otro sueño: escribir. Me encantaría escribir algo realmente valorable, sopesable… Me gusta la creatividad, y lamentablemente mis dotes para la música y el dibujo son nulas. En cierto modo, he escrito un libro durante algunos años de mi vida. Lo llevo en la cabeza y podría volcarlo fácilmente en algo más tangible. Pero, como dice Sabina, para ser comercial a esta canción le falta un buen estribillo, y supongo que a ese presunto libro también le falta un buen nudo. Porque la introducción es cojonuda y el desenlace, cuasi cinematográfico. El nudo es sublime, pero poco comercial… Le pasa como a la teoría de la relatividad de Einstein en su época, que sólo lo entenderían, pongamos, un par de personas en el mundo.

Y diréis, ¿a qué viene esto? A que mañana, día de Todos los Santos, víspera de Difuntos, elecciones autonómicas, estreno de mes, cambios, renovaciones, inviernos, fríos, vientos, orfandad de luz solar, bufandas, lana, lluvia y letargo… será también cuando el lápiz, porque seguro que ha sido un lápiz (bajito, regordete, extenuado en cierto modo pero insultantemente gracioso), ponga el último punto del libro, de ese libro…

Nos quedan los sueños, siempre nos quedan los sueños, y en mi caso me rompo una piedra en los dientes por tener una cabeza y dos manos y dos piernas y algo de ciencia y una pizca de fe para poder echar a correr detrás de ellos. Porque cuando te acuestas sin ganas y sin aliento cercano, el viento en la cara de esa carrera bien vale una misa.

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1 comentario a la entrada “Escribir, ese sueño”

  1. princesa bacana dice:

    Amén.

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