Sale el sol, te acuestas con ganas de rebobinar
sabiendo que no habrá más tortugas al despertar
martillos en la cabeza, idas y vueltas, sueños
luego, asomado a la ventana, dejas pasar la vida
placeres pequeños, traviesa niña, suspira-suspira…¿A qué punto se ha llegado
para acabar a gritos con el armario?
Las nubes se van…
Las tortugas emigran buscando latitudes más cálidas…
Tu armario siempre me prefirió a mí.
A qué punto se ha llegado…
P.D. Puaj!