
Cuando era más joven escuchaba un precioso programa de radio: La Gramola, en M80. Lo recuerdo como una época muy bonita… El mecanismo era muy sencillo: petición de un oyente a través de carta, mail, contestador automático… y el amigo Joaquín Guzmán que ponía la canción en cuestión. Algo parecido me gustaría hacer a mí, de vez en cuando, en este blog: atender peticiones. Como en el programa las canciones eran solicitadas a la gramola (y ella respondía con aquello de Bienvenido a La Gramola, ésta es tu elección) a cambio de una moneda, yo he creado la categoría (tag, mejor dicho) ‘monedas‘. Monedas que deberán ser vuestras…
Hace muchos, muchos años, una especie de planeta chocó contra la Tierra (o lo que por aquel entonces aún era más bien un embrión de la Tierra) y del cristo que ser armó salieron dos cuerpos celestes: la futura Tierra y la futura Luna. Una pareja de baile bastante bien avenida, la verdad. Ésta es la explicación más aceptada hoy en día para dar sentido al origen de los dos únicos astros que el ser humano ha pisado. También se cree, de forma más segura, que durante cientos de millones de años la Luna ha estado alejándose lentamente de la Tierra, y de hecho lo sigue haciendo: cada año estamos 38 milímetros más lejos de las pisadas de Tintín y Neil Armstrong.
Una de las cosas más peculiares de la Luna, y de su relación con la Tierra, es que siempre vemos su misma cara, un mismo hemisferio. Así como no sucede lo mismo con el binomio Tierra-Sol (de otra manera no existirían los días y las noches), en el caso de nuestro satélite nos va a ser imposible, desde aquí, ver qué hay en aproximadamente el 41% de su territorio. Ese casi mitad de Luna es lo que se conoce, claro, como su cara oculta. De hecho, lo fue hasta los años 50…
En octubre de 1959, la nave soviética Luna 3 logró captar las primeras imágenes de la cara esquiva de nuestro satélite, y posteriormente Frank Borman, James Lovell y William Anders se convirtieron en los primeros hombres en ver, a finales de 1968, el hemisferio oculto con sus propios ojos a bordo del Apollo 8. Lovell sería después parte de la tripulación del famoso Apollo 13 (Tom Hanks, para más señas).
Al tema: ¿por qué siempre vemos la misma cara de la Luna? La razón está en las particularidades de la órbita lunar, forjada a base de años de relación con la Tierra. Así como nuestro planeta tarda 365 días en dar una vuelta al Sol y 24 horas en rotar sobre sí mismo, la Luna cuadra esas dos cifras: completa su movimiento rotación en el mismo tiempo que emplea en llevar a cabo su traslación alrededor de la Tierra. En otras palabras (supongo que mal dichas), que un año en la Luna dura lo mismo que un día.
¿Y eso qué tiene que ver? Arriba los puños. La izquierda es el Sol, la derecha la Tierra. Con el Sol quieto, la Tierra gira despacio a su alrededor, pero deprisa sobre sí misma (qué difícil es rotar un puño, coñe…) porque tiene que dar 365 vueltas antes de llegar al punto de partida. Si ahora la izquierda es la Tierra y la derecha la Luna, la cosa cambia: la Luna va más despacio en su rotación (sólo necesita dar una vuelta sobre su eje mientras da otra alrededor de la Tierra) y, oh maravilla, siempre está mirando a la Tierra. Para más claridad, dibujito al canto. En teoría, pues, deberíamos ver justamente la mitad de la Luna, pero podemos apreciar un poco más (ese 59% de antes) gracias a las libraciones. Este fenómeno de rotación sincronizada no es nada exclusivo de la pareja Tierra-Luna. Otros dúos en el propio Sistema Solar son Mercurio y el Sol, Marte con sus satélites Phobos y Deimos… y Plutón con Caronte. Éstos, además, forman un sistema recíproco: ambos se muestran siempre la misma cara uno al otro.
Ay, la luna…
Imagen :: wonsak / SXC.hu
Fuentes :: Wikipedia en varios idiomas
Moneda de :: princesa bacana
PD – Si alguien tiene, en el formato que sea, la voz de ¿Rosa? diciendo aquello de Bienvenido a La Gramola, ésta es tu elección, agradecería que me pegara un toque. ¡Gracias!
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10 comentarios
Aprendemos porque algún día nos gustaría transmitir ese conocimiento

Compro bola de cristal
póngala para regalo
tengo ganas de soñar
sin ese hueco a mi lado
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Las cosas grandes se pueden ver como las cosas chicas, si uno es capaz de la sencillez
Manu Leguineche
Tu vida en 70 metros
cuadrados con mimo y suspiros
¿me firmas 70 años
y matamos los domingos?
En mi siempre agradable paseo por los jardines tan cuidaditos de los Microsiervos me he encontrado hoy con un post realmente interesante: Los Santos Griales de la Ciencia: objetivos de cada campo del saber humano que, pese a ser muy buscados por personas, organizaciones, estados, etc, parecen imposibles de alcanzar. En el enlace podéis leerlos todos, y en la Wikipedia hay muchos más, yo me quedo con estos:
Astronomía: Detectar vida extraterrestre
Medicina: Encontrar un tratamiento para todas las formas de cáncer y una vacuna para el SIDA
Lingüística: Definir una gramática universal (o una prueba de que no existe)
Física
esarrollar la teoría unificada del todo
Internet: Encontrar una solución al problema del spam
En el campo de la filosofía están algunas de las más interesantes cuestiones sin resolver. Uno de ellos, que yo no conocía, es el llamado Problema de Molyneux, formulado así:
Supongamos que un hombre adulto, ciego de nacimiento, logra aprender a distinguir perfectamente entre un cubo y una esfera, hechos del mismo metal, únicamente a través del tacto. Si el hombre recuperase la vista y le enseñáramos, colocados encima de una mesa y sin opción a tocar, el mismo cubo y la misma esfera… ¿podría identificar, sólo mirando, qué es una esfera y qué es un cubo?
Muy interesante, ¿no? ¿Están relacionados realmente la vista y el tacto de alguna manera (interconexión sensorial), o son independientes y no puede compartir información?
Otra gran pregunta que sigue en el cajón de los deberes es la que ocupó a Einstein durante la última parte de su vida, y que eventualmente no pudo resolver. ¿Existe una gran teoría que lo explique todo, que reúna a las cuatro fuerzas elementales de la naturaleza (gravedad, electromagnética, nuclear fuerte, nuclear débil)? ¿Qué salto para el hombre supondría encontrarla? Dice la Wikipedia que “una de las candidatas a convertirse en la Teoría del todo” es la Teoría M, “según la cual todas las partículas son en realidad diminutas cuerdas que vibran a cierta frecuencia y nosotros vivimos en un universo vibrando a cierta frecuencia, lo cual requiere diez dimensiones”. Tremendo… para quien pueda asimilarlo.
La impresionante Wikipedia, como siempre, tiene decenas de artículos en los que bucear sobre estas cuestiones. Realmente creo que, en su versión inglesa, Wikipedia es el mejor invento de lo que llevamos de siglo. Lástima que la edición española esté en bragas… Entra por los pelos en el top-10, pero está por detrás de países más pequeños como Portugal, Suecia o la sorprendente Polonia:
1. Inglés (1.591.952 artículos)
2. Alemán (530.055)
3. Francés (430.360)
4. Polaco (337.957)
5. Japonés (315.717)
6. Holandés (265.386)
7. Italiano (235.903)
8. Portugués (232.088)
9. Sueco (204.664)
10. Español (192.003)
Tengo mucha facilidad para entrar y no salir cuando empiezo a leer sobre infinidad de temas. Por suerte, a veces me doy cuenta de el MundoReal™ sigue ahí…
La isla de Redonda es un trozo de piedra en mitad del Caribe. Punto. A medio camino entre Antigua y Barbuda, país del que es dependencia, y otras islas centroamericanas, Redonda apenas levanta un palmo del mar. Es lo único que queda de un antiguo volcán y sus dimensiones dan para poco: 1,5 km2 de extensión y una altura máxima de 296 metros sobre el nivel del mar. Pues bien, tanta modestia física queda eclipsada por la presencia de un rey. Bueno, no sólo de un rey sino de toda una corte formada por duques. Ni uno ni otros viven, evidentemente, en Redonda (quizá ni siquiera cabrían), y es hasta curioso que casi todos ellos residan en España. Pero para empezar, hay que tirar unos cuantos años atrás…
Concretamente, a los tiempos de Colón. El bueno de Cristóbal iba camino de América en su segundo viaje cuando, de pasada, vio la isla y decidió que se llamaría Santa María la Redonda. Curtido ya en el arte de descubrir y bautizar trozos de tierra, ni se dignó a bajar del barco (supongo que sería bastante más complicado que hoy en día) y eso abonó el terreno para que nadie prestara demasiado caso a la isla hasta el siglo XIX. En primera instancia, fue la mierda lo que atrajo la atención en Redonda: la mierda que los alcatraces dejaban caer y que, en cantidad de unas 7.000 toneladas anuales, generaba fosfato de alúmina. Supongo que debe ser una sustancia lo bastante ¿interesante? como para que a) la reina Victoria de Inglaterra se diese prisa en reclamar el territorio, adelantándose a los Estados Unidos, b) se formase una colonia de población estable en la isla, llegando a los 120 habitantes en 1901, hasta que de nuevo Redonda quedara deshabitada durante la Primera Guerra Mundial.
¿Y dónde está el rey? Pues nada que ver con la monarquía inglesa. El primer rey de Redonda fue Matthew Dowdy Shiel, un banquero de la vecina isla de Montserrat que compró el peñón el mismo día en que nacía su hijo. Shiel solicitó a la reina Victoria el título real y ésta se lo concedió a cambio de que accediera a no rebelarse contra el poder colonial: dicho y hecho. El primer monarca redondo escogió el nombre de Mateo I para gobernar entre 1865 y 1880, año en que su hijo, el escritor Matthew Phipps Shiel, cumplió 15 años y asumió el trono. Bajo el nombre de Felipe I, el segundo rey gozó de un largo mandato, desde 1880 hasta el año de su muerte, 1947. A partir de esta fecha, las cosas se complican para el pequeño pero agitado reino…
Shiel hijo legó el título y los derechos de su obra literaria a su amigo Terence Ian Fytton Armstrong, un escritor conocido como John Gawsworth. Éste reinó como Juan I y tomó la sana costumbre de nombrar nobles, al parecer a dedo y con pubs como escenario. Tres años antes de su muerte en 1970, Gawsworth le pasó la patata caliente de Redonda a John Wynne-Tyson (alias Juan II), que evidentemente no sólo se erigió en rey sino también en poseedor de los derechos de las obras de los dos anteriores monarcas. Pero Gawsworth no sólo ejercía la dedocracia. Se dice que también tenía facilidad para nombrar sucesores a diestro y siniestro, y fruto de ello es la actual controversia que hay alrededor de quién es el verdadero rey de Redonda. Así, Max Leggett reclama el trono y se considera rey desde 1950, Robert Williamson hace lo propio desde mediados de los 80 (y propone llamarse Roberto I el Calvo), y el tercer candidato no es otro que William Leonard Gates, aka Leo I, que dice haber heredado el título de Arthur John Roberts.
La línea sucesoria oficial, sin embargo, coloca a John Wynne-Tyson, nuevamente un escritor, como heredero de Gawsworth en 1967. El bueno de Wynne-Tyson, o Juan II, aguantó el tipo como rey durante tres décadas, hasta que se cansó de aguantar tanto aspirante a monarca y decidió abdicar hace diez años en favor del español Javier Marías, que gobierna en la actualidad como Xavier I. Un lío, sí…
Con la subida al trono de Marías ha llegado la aristocracia. La lista de nobles redondos, todos duques, asusta. Y que nadie piense que son sólo títulos honoríficos: algunos se desviven por su reino. Así, Frank Gehry no sólo ha diseñado el Guggenheim de Bilbao, también ha esbozado el palacio de Redonda. Y Javier Mariscal, la bandera. El actual rey se lo toma con dignidad y cachondeo a la vez, parece ser, y tiene claro que su sucesor deberá ser un escritor. Así que ya sabéis, hay otra manera de acceder a un trono aparte de presentar el telediario…
Inspiración :: sukkus
Fuentes y fotos:: Wikipedia en varios idiomas · Javier Marías
PD: La categoría Micronations de la Wikipedia contiene información de lo más curioso sobre otras naciones microscópicas. Nada, por si a alguien le apetece echar un ojo…
zarrio, rria
(Del vasco txar, defectuoso, débil).
1. adj. And. charro (ǁ recargado de adornos).
2. f. Barro o lodo pegado en la parte inferior de la ropa.
3. f. Pingajo, harapo.
4. f. Tira de cuero que se mete entre los ojales de la abarca, para asegurarla bien con la calzadera.
Mi madre, que me suele llamar zarrio (en su tercera acepción, claro), bien merece un post…