No es un sitio frío, no es caliente, no es pequeño, no es grande, el idioma te hace sentir extraño pero a la vez puedes comunicarte, suena a moderna pero huele a antigua…

Schiphol. Bonito nombre, con las dos ‘h’ repartiendo juego… Es un aeropuerto feo, pero funcional, que al fin y al cabo es lo que cuenta. Es la primera vez que estoy en un país cuyo idioma no conozco, pero sé (y compruebo) que no será un problema. Todo el mundo habla un correctísimo inglés, desde el personal del mismo aeropuerto hasta el colectivo homeless en pleno. Algo que me hace pensar en cómo es posible que en España, segunda potencia mundial en eso de recibir turistas extranjeros, el conductor de un autobús que hace el recorrido entre el centro de Barcelona y el aeropuerto no sepa ni decir las horas en inglés…

Damrak. La primera calle que piso es una avenida turística en la que localizo el primer McDonald’s de la tarde. ¡Bien, Nuggets a dos euros! Luego me siguen llegando estímulos a montones: a) el mar está en todas partes, lo que supongo que a su vez provoca que no haya mucho metro y sí tranvía, aunque no acabo de entender si éste es un medio de transporte o un método para controlar la inmigración; me explico: uno, barcelonés de adopción, está acostumbrado a torear en las calles con pocos peligros, siendo los más gordos i) los trileros y ii) las cagadas de perro, y por fortuna a ambos colectivos, con años de práctica, se les acaba identificando e incluso evitando (aunque a veces las cagadas de perro te atrapan cual arenas movedizas…), de manera que un ataque súbito de tranvía puede resultar mortal de necesidad para el recién llegado; b) la gente es muy guapa, y no estoy hablando sólo de las chicas; además, cuando van en pareja, los neerlandeses y neerlandesas (que así deben llamarse) son una especie de dioses nórdicos bajados del cielo, y para colmo los puñeteros y las puñeteras van siempre muy bien vestidos; el toque multirracial, una curiosa mezcla arabeasiática, abre las puertas a quienes que no quieran un armario de 1,90 en casa, o piensen que los ojos excesivamente claros son síntoma inequívoco de enfermedad crónica y contagiosa; y de paso, una buena noticia para mí, ya que esa mezcla étnica ha bajado (supongo) la media de altura nacional, con lo que no me sentí un enano entre tachenkos; eso y mi sentido arácnido me han hecho volver sano y salvo a casa evitando morir aplastado por un neerlandés ebrio o arrollado por un tranvía… Al final de Damrak se llega a Dam, una plaza que no está exactamente en Amsterdam, sino que aparece súbitamente cuando estás en Amsterdam: te la puedes encontrar en cualquier momento, siempre está allí. Muy curiosos sus bancos, con tableros de ajedrez dibujados encima. Las fichas las pones tú…

Bicicletas. Bicicletas de una persona, bicicletas de dos personas, bicicletas de seis personas (lo juro), bicicletas sin persona (éstas estaban aparcadas), bicicletas-taxi, bicicletas de alquiler, bicicletas de paseo, más bicicletas de paseo, bicicletas con señor, bicicletas con señora, bicicletas y más bicicletas… a veces uno tiene la sensación de estar en la peli ‘Pájaros’. Nunca había visto tantísima bicicleta junta… Así, no es de extrañar que una tienda, no recuerdo en qué calle, tuviera en su puerta un rótulo con la frase ‘No bikes here!‘, un aviso que en España sería surrealista. Me recordó a aquel momento en que Guido le dice a Giosuè que pondrán en su librería un cartel impidiendo la entrada a arañas y visigodos…

Agua. Si una cosa hay en Amsterdam en mayor cantidad que bicicletas, es agua. Agua por todas partes y puentes por doquier. El conjunto es muy agradable y, qué narices, no me digas que no es mejor ir a buscar a tu novia en barco que en coche… Creo que es principalmente el agua lo que le da un toque especial a la ciudad. Y los edificios. Amsterdam tiene unos edificios preciosos de principio a fin. Me encantan…

Rincones. ¿Alguien estaba esperando que dijera algo del Barrio Rojo? Vale, pues llega el momento. Antes tengo que explicar que no planeé en absoluto este viaje; con esto quiero decir que no sabía nada de Amsterdam hasta que lo vi con mis propios ojos. Y una vez allí, lo único que hice fue comprar un mapa. Y, armado con él, echar a andar. Por suerte, rápidamente se distingue lo que es visitable de lo que no, esto es, las zonas residenciales del casco antiguo. Como en toda buena ciudad que se precie (y que tenga mar, claro), la vidilla está cerca del puerto. En ese sentido, Zeedijk (1) y alrededores son el punto neurálgico del viejo Amsterdam, de la ciudad pesquera de ayer, y también del Amsterdam liberal (prostitución y consumo de marihuana) de hoy. Repito: yo no sabía donde estaba el Barrio Rojo. Así que paseando, me metí de repente en una calle. Tiene guasa porque en teoría buscaba una iglesia y la calle tenía nombre de santa (C/ de Santa Ana – Sintannenstraat), cuando de buenas a primeras veo una casa normal, con una puerta normal, con una ventana grande (hasta el suelo) pero normal… y una señorita en tanga y sujetador dentro. ¿Mi primera reacción?: “Joder, ¿qué hace esta tía medio en pelotas en casa?” ¿Mi segunda reacción?: “Hostia, qué tonto eres…” Y eso, el resto de la calle, un verdadero escaparate de carne. Francamente, mejor así que en una esquina… Más insigne que las señoritas de Amsterdam es Anna Frank. Sinceramente, no sabía que su famoso diario había sido escrito en esa ciudad, perdonen la incultura. Así que pasee un buen rato por delante de ese pedazo de historia (2). En los puntos (3) y (4) están quizá los rincones que más me gustaron de Amsterdam. El primero es un patio de vecinos, formado por unas 30 ó 40 casitas, en pleno centro comercial. De hecho, está a tiro de piedra de la calle Kalverstraat, la más cara del Monopoly neerlandés y llena de tiendas-globalización de principio a fin. Pues bien, esta comunidad forma parte de lo que antiguamente fue una congregación de beguinas (no tenía ni idea de lo que era eso hasta que lo vi allí…), y realmente es como un remanso de paz en medio del jaleo, además de conservarse en un muy buen estado. Un rincón precioso. El punto (4) no tiene tanta historia: es, sencillamente, un banco. El sol de marzo, las magníficas vistas al Binnen Amstel y un poco de música hicieron el resto… Y para pasear, nada como la zona (5) conocida como 9 Straatjes, una ensalada de puentes, canales, gente, tranvías, tiendas… Amsterdam en estado puro.

Cuantas más ciudades conozco, menos entiendo Barcelona…
Joder, que te paso en Londres para que no hicieras una cronica como esta??
Quiero pasados a papel los cortes de voz, pero ya!
XD
fuiste solo?
Posí. Viaje de semi-trabajo, jeje…
Ostia, que triste, estuve en el paso del ecuador de la uni y casi no recuerdo nada de la ciudad, puta marihuana… xD
Lo de las bicis si que me choco tambien, era increible como podian haber tantas bicis por m2… Y el barrio rojo, bueno, nosotros si entramos sabiendo a donde entrabamos
me encanto tu cronica sobre la ciudad.. entre de casualidad buscando informacion de amsterdam ya ke voy a ir a mediados de febrero y me ha servido de mucho lo ke he leido.. gracias!!
¡Me alegro! Espero que te guste tanto como a mí…
Viví un año en Amsterdam, la experiencia más emocionante de mi vida. Es una ciudad ke atrae mucho, solo por el hecho de estar paseando…
ola!,me han hablado tanto de Amsterdam, que lo único qe quiero es poder conocerlo en persona; viajar y ver los maravillosos lugares que posee, dicen que cualquiera queda encantado. <espero visitarlo pronto”.
Este vernao estuve en amsterdam. tus comentarios son geniales. describe lo que yo sentí, aunque sí sabía algo de la ciudad no llegué a entrar en un coffeshop, es algo que se me quedó pendiente prara la próxima vez que vaya
Gracias, nurichi. La verdad es que para mí fue un viaje realmente especial. Raro, pero especial…
mi marido y yo llegamos ayer y tambien a sido un viaje especial y raro sera de entrar en coffeshop que pais que pais¡¡¡ de verdad que es una ciudad ke engancha no se porque.en bici no hemos querido pasear que miedo.van muy locos y hay muchassss.tus comentarios genial.
La semana que viene me voy a Berlín y Amsterdam a pasar unos días de vacaciones con mis amigas y gracias a tu crónica(que me encantó)voy con más ganas todavía y algún conocimiento..jeje.
¡Disfruta el viaje, y cuéntanos qué tal a la vuelta!
yo tambien voy a ir en un par de meses ,sin aver ido ya estoi enamorado de esa ciudad,me atrae muxisimo
muy buena crónica. Me ha reconfortado lo de la plaza Dam, creia que solo me pasaba a mi
¡Jajajaja! Es muy graciosa, la plaza. Realmente APARECE, así, de repente…
yo me voy el 30 e mayo con mi madre,nos hacemos una escapadita al año, y estamos las dos muy ilusionadas, el año pasado estuvimos en estambul,y fue genial
el 30 de mayo me voy a amsterdam con mi madre, que le encanta viajar y no le gustan los viajes programados (los de jubilados) así que nos hacemos una escapadita al año.
El año pasado, en estambul,fue genial,y con amsterdam estamos muy ilusionadas, me tomo nota de ese banco con vistas
gracias
fui en verano y aquello es el paraiso