Cosas del trabajo, esta tarde me he ido al Casino de Barcelona a las II Master Classes de Póquer organizadas por 888.com, el patrocinador de ese equipo que me cae aún peor que el Atleti… La idea en esta clase de eventos para periodistas es simple: nosotros te invitamos, te damos de comer y beber, quizá un regalito (pesebrín, en argot) y tú te vas con una imagen impecable de nosotros. No es un mal trato, la verdad…

Así que tras pasar la puerta y bajar a la sala inferior, poblada (supongo) por los participantes en el World Heads’up Poker Championship que se celebra esta semana en Barcelona, me he metido en lo que suele ser la discoteca del Casino y me he encontrado con un puñado de periodistas y otros tantos organizadores, además de un par de croupiers muy cachondos. La clase estaba dirigida por un poquerista profesional, Juan Manuel Pastor, que realmente tampoco nos ha dado demasiadas pistas sobre el juego, sino que ha preferido hablar sobre la imagen distorsionada que se suele tener del póquer: whisky, puros, “me juego el coche”, “me juego a la mujer”… Un tío muy cachondo, también.

Después de sus diez minutillos de palique, hala, a jugar. Primero en dos mesas con seis jugadores cada una y luego, cuando han ido cayendo los primeros jugadores (si te quedabas sin fichas, a la calle), nos hemos fusionado en una sola. Poco a poco, hemos ido quedando cinco, cuatro, tres… y al final dos: una de las chicas de prensa de la organización y un servidor. Cuando estábamos ya solos no nos han dejado jugar (¡llevábamos dos horas en total!), sino que nos hemos disputado el honor (porque claro, las fichas eran ficticias…) completamente al azar: croupier repartiendo cartas descubiertas y a ver quién ganaba. Yo he ligado una pareja y ella una señora escalera. Oooh… Eso sí, como ella era de la organización, yo me he llevado el premio:

Imagen de un maletón de poker

Un maletín bien majo con el que espero desplumar, esta vez en serio, a cualquiera que acepte una timba. ¡¡Muaaahahahahahaahahaaahahaa!!