14 de Mayo
2007

Anoche vi Irreversible. Hay tantas maneras de entrar a comentar la película que hasta creo que una misma persona podría amarla y odiarla a la vez. Es una película que intenta destacar a muchos niveles, y no estoy seguro de saber en cuáles lo logra.
A partir de aquí encontrarás detalles de la trama de la película, o lo que es lo mismo, spoilers de kilo; avisad@ estás
Gaspar Noé, su director, es además el guionista, se encarga también del montaje y la fotografía, e incluso hace un cameo en el Club Rectum. Bien, pues excepto en esto último del cameo, Noé busca romper la norma en el resto de cargos que asume. Sin apenas guión, con un montaje cronológicamente inverso y una dirección infernal (por no hablar del sonido), Irreversible es un escupitajo al ser humano, a nuestra supuesta condición de homo sapiens.
La película empieza con un diálogo prescindible para el resto del metraje entre dos hombres, diálogo interrumpido por los gritos que provienen de un local de donde están sacando a los que son, como vemos luego, los protagonistas de la película. Y éste es el final de Irreversible: dos hombres absolutamente rotos por algo que aún no alcanzamos a comprender. El paralelismo con Memento en cuestiones de montaje es inevitable, aunque si bien la cronología inversa responde en una a cuestiones de guión, en el caso de Irreversible no es así, porque el quid de la cuestión, el epicentro de la película (la violación), llega más pronto de lo esperado. Lo que se nos cuenta después (es decir, antes para los personajes) no es sino un ejercicio de construcción de esos mismos personajes. A partir de la escena de la violación, tenemos dos películas: una que avanza hacia atrás, con unos protagonistas cada vez más agradables, y otra que retrocede hacia delante, con las mismas personas, pero totalmente deshechas. El vaivén de Marcus y sus estados de ánimo durante la película es especialmente tremendo…
Noé acompaña todo este entramado argumental con una cámara absolutamente loca, pero coherente. El primer tercio de la película es mareante, tanto por la imagen como por el sonido, y a medida que los protagonistas se pacifican, la cámara también se vuelve más dócil, aunque no nos libramos de una última escena final no apta para epilépticos.

La violencia genera violencia, éste podría ser el leitmotiv de Irreversible. Durante los 97 minutos de cinta presenciamos dos secuencias altamente impactantes. La primera es la muerte a manos de Pierre de un hombre (luego veremos que todo es un error) ni más ni menos que a golpes de extintor. La crudeza de las imágenes es total: a mí me turbó especialmente la mano del moribundo, que en los últimos momentos de la escena se tambalea agonizante. Bueno, y la inoperancia y aparente sed de sangre del público también molestan…
La segunda secuencia es quizá la más conocida de la película: Monica Bellucci violada durante nueve minutos. Lo primero que me viene a la cabeza es que jamás ninguna otra escena de ninguna otra película me había generado tanto odio. El sentimiento de repulsa, de desacuerdo con lo que estamos viendo es total. Noé, además, no se anda con tonterías y construye un personaje realmente asqueroso: Le Tenia. Será él quien viole a Alex (Bellucci), a quién persigan Pierre y Marcus y a quién erróneamente dejen vivo tras confundirle con otro hombre (al que como ya ha quedado dicho, matan a golpes de extintor…)
Hay varios detalles que potencian el revuelto de tripas durante la escena de la violación. En primer lugar, la acción es prácticamente fortuita. Con esto no digo que las violaciones premeditadas sean aceptables, pero ver cómo una mujer pasa por un tunel y, de buenas a primeras, un hijo de puta no tiene más idea que violarla… no sé, supera mis niveles de tolerancia. Le Tenia ve pasar a Alex y pam, decide violarla: así de sencillo.
Nueve minutos son muchos minutos. Durante los primeros tres, cuatro… la tensión crece y se nos acelera el corazón, hasta que vemos cómo la cosa no acaba, pasan cinco minutos, siguen los gritos, al fondo del pasillo entra una persona que se va por donde ha venido sin hacer nada, seis minutos, Bellucci no para de gritar, amordazada por la asquerosa mano del hombre, éste no para de insultar, siete minutos, putita, zorra, culo estrecho, siete y medio, no entendemos por qué la cámara sigue fija desde hace tanto rato, aguantamos los ojos cerrados al parpadear un poco más de la cuenta, ocho minutos, sigue el silencio sólo roto por los golpes entre la carne de la chica y el maldito violador, y por la voz asfixiada de Alex que ya no tiene fuerzas para nada, nueve, por fin, nueve, pensaba que no ibas a correrte nunca, hijo de puta…
…que nadie se mueva que esto no acaba aquí: Le Tenia se estira en el suelo, Alex intenta no ya levantarse sino moverse, y el tío decide que aún tiene un poco más de mala sangre en sus podridas venas. Patea un par de veces la cara de la mujer, la coge del pelo, la estampa contra el suelo y, entonces sí, considera que ha acabado. Sabemos de antemano (cronología inversa) que Alex entra en coma, aunque en ningún momento de la película se nos aclara si muere o no.
El resto del film es psicológicamente menos crudo. Por una parte, se acaba la violencia, aunque por la otra Noé nos castiga con una familiarización con los personajes que potencia aún más el trauma de la violación. Descubrimos que Alex está embarazada, que Marcus y ella están muy enamorados y que Pierre aún no ha sabido olvidarla.
Pese a todo, la peli queda coja. Hay algo que la hace patinar y no acabo de ver el qué. Por una parte, está el trabajo de doblaje, que deja bastante que desear. Supongo que es difícil cuando los actores no han trabajado con un guión establecido, sino que en gran parte de las escenas han tirado de improvisación. En este sentido reconozco que la cosa gana mucho en versión original, aunque no caí en cambiarlo hasta mitad de película. Me quedé con ganas de volver a ver la primera parte en VO, pero como eso implicaba repetir violación decidí dejarlo…
Concluyendo: película dura, quizá merecedora de ser vista en cine para apreciar el trabajo de cámara. Como se suele decir, no dejará indiferente a nadie, y en este caso creo que es tan lícito y justificable amarla como odiarla.
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Tags: cine, pasalo
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