Una canción

13 de Agosto
2007

Siempre le preocupó el futuro, el mañana.

Asistió a la escuela primaria con miedo al instituto, a crecer, cursó bachillerato con pánico a equivocar sus estudios universitarios e hipotecar su futuro laboral, dio su primer beso con el peso de la inexperiencia a cuestas, en lugar de con la ligereza de la ilusión, entró en la facultad lastrado por la inseguridad, aterrorizado por no encontrar su lugar ni allí ni fuera de allí. Los años se le echaron encima y nunca se paró a disfrutar del presente, de la esposa, los amigos, la salud, el coche de empresa, el sentido del humor, las noches de verano, la lluvia en la cara, los domingos de sol, las carcajadas…

Siempre estaba preocupado por el futuro, por el mañana.

Hasta que un día descubrió qué quería ser: sería una canción.

Y renacería, más o menos guapo, cada vez que el virtuoso o el aprendiz desenfundasen su instrumento. Y reviviría instantes de su vida cada vez que sus notas eternizaran una noche para dos. Y se travestiría cada vez que alguien decidiera versionarle.

Sí, al morir sería una canción. Y así vivió feliz.

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