Niño siete
2008
Anoche tuve un sueño. Paseando por la calle me cruzaba con un niño. Se llamaba de alguna manera que, extrañamente, no soy capaz de recordar. En realidad no estoy seguro al cien por cien de que fuera un niño, quizá fuera una niña. El caso que es estaba quieto, mirando, un poco a la derecha y un poco a la izquierda. No pude reprimir la necesidad de preguntarle cosas, y a medida que esas preguntas se colocaban en los huecos de mi cabeza, mi memoria intentaba rescatar las respuestas de algún lugar lejano, como si yo mismo pudiera recordarlas. Empecé queriendo saber por qué estaba solo; después seguí: dónde vivía, quiénes eran sus padres, dónde había nacido… No recuerdo si me respondía o no, sólo sé que a través de sus ojos me transmitía una sensación de sometimiento a la tristeza que espantaba. De cerca, su cara me resultaba familiar…
Resultó ser que tenía siete años, recién cumplidos, y estaba buscando su fiesta de cumpleaños.
Yo, no sé cómo, supe en el acto que el niño, o la niña, no iba a tener esa fiesta…
Y entonces, sin mediar palabra, ambos empezamos a caminar en direcciones opuestas. Mis pies me llevaron a una playa de arena blanca y olas espumosas, absolutamente vacía. Me senté en un roca y pensé en el niño, o la niña, durante horas. Me había parecido un niño sano, listo como el hambre, lleno de paz y con esa inocente sabiduría que destilan algunos mocosos cuando apenas levantas dos palmos del suelo. Y sin embargo, un niño del que, en definitiva, nadie se quiso hacer cargo, dejado de lado en las calles de una gran ciudad, condenado a cumplir años sine díe, como el resto de los humanos, pero sin derecho a celebrarlos, como si de un amor imposible se tratase…
21/7/08 a las 21:36
eres un cabronazo Dani,qué envidia me das. Envia lo que escribes al País ya! que Juanjose Millás a tu edad no escribía ni la mitad de bien que tú.
22/7/08 a las 8:55
Dani, m’ha agradat molt l’escrit, però encara m’ha agradat més quan he entès de què es tractava… Estic content que tornis a escriure, i que ho fagis així de bé!
27/7/08 a las 22:25
Gran relato sí señor. ¿Para cuando un libro recopilatorio de tus cuentos cortos?
31/7/08 a las 9:07
Es genial. Ojalá ese niño o niña cumpla tantos años como para que se cierren las heridas que causa, siempre y cuando las direcciones en las que camináis no sean opuestas.