21 de Octubre
2008

Esta noche he visto un cachito de Algo pasa con Mary, la peli de los Farrelly en la que tres o cuatro tíos se pelean por conquistar a Mary, esto es, a Cameron Diaz. Al final se la lleva el prota, claro… El caso es que él, Ted, la había intentado llevar al baile de graduación cuando eran jóvenes y ahora, más de diez años después, ella vuelve a su vida.
El argumento (Ted reencuentra a Mary a través de un detective privado) me ha hecho pensar en los mecanismos que tenemos hoy en día para recuperar viejas amistades, quizá incluso viejos amores, historias que no cuajaron, o por las que nunca nos atrevimos a apostar. Antes la cosa era realmente fruto del esfuerzo (aunque contratar a un detective privado quizá es demasiado vehemente) o de la casualidad; ahora basta un golpe de click… Allí puedes descubrir a esa persona que creías estancada en la edad que la dejaste, y que evidentemente ha evolucionado tanto o más que tú. Te preguntas qué hace, cómo viste, si sigue hablando igual, si se ríe de las mismas cosas, si mantiene los mismos hobbies, si seguiría bajando la mirada por los pasillos. Te preguntas, claro, qué ha pasado en su vida desde el día en que os visteis por última vez, si se ha enamorado, si le gusta su trabajo, si respeta a la persona que era, si cierra los ojos al besar… y qué es lo que le hace llorar, y qué planes de futuro tiene, y qué viajes tiene en la cabeza, y cuáles ha hecho ya, y dónde te guarda, y cuánto tiempo se pararía en la calle contigo, y quién duerme en su cama…
Preguntas todas ellas que jamás tendrán respuesta. Cuestión de protocolo…
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Tags: en primera persona
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