Y te vi. En sueños, claro. O no, espera… no, mejor retrocedo: te vi despierto. Tras la barrera primero, luego teñida de azul, de azul magia, y morí, ya lo dije, de una foto al corazón. El pelo reposando en los hombros, los ojos disparando decibelios y la boca a punto de impartir una lección de sonrisas. Pero vamos a los sueños, a los primeros que he tenido con ojitos sanos, los primeros sin dioptrías deformantes. Estabas tú, morena. Tanto tiempo después de la última vez que te vi moverte, vez que, claro, no recuerdo. Estabas y estábamos, porque yo te llevaba de la mano a algún rincón de mi memoria. No recuerdo mucho cómo te soñé, apenas guardo la imagen de tu coleta… Pero sí sé que maldije lo más preciado que tenemos todos, que es despertarnos cada mañana. Lo maldije porque rompió el único espacio que compartimos, el de los sueños. La vida nos separa. En la vida eres azul, en los sueños… blanco y negro.
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Jorge Drexler y Paulinho Moska – Dos colores
Precioso, xerop. Eres un gran escritor ^^
¿Qué tal tu operación?
Un abrazo.
Uf… ¡toda una experiencia! La operación es lo de menos, te la quitas de encima en 10 minutos, y otros 20 en los que ye hacen estar en la sala de espera para ver que la cosa empieza a cicatrizar bien. Luego viene el post-operatorio, que dura unas cuantas semanas. En ello estoy, veo casi perfectamente y si todo va bien estaré por encima del 100% de visión en breve
¡Gracias!
Otro.