Esta noche a la Luna le faltaba un trozo, y es probable que sea mi culpa, porque le pegué un mordisco mientras te soñaba caminando por las calles de este laberinto, un mordisco destinado a ti, un mordisco que te debo desde siempre, y que quizá algún día, por el bien de la Luna, te acabe dando… Hoy he descongelado un beso tuyo, no he podido aguantar más, y por un momento he sido el más feliz del mundo, por mucho que eche de menos lo jugosos, lo sabrosos, lo húmedos y picantes que eran los besos en directo, y mientras lo sacaba de la funda he visto con horror y vértigo que ya sólo me queda un último cachito de ti en el congelador, que solamente tengo otra ración, que ni siquiera el gélido frío que quedó tras nosotros ha podido conservarnos para siempre… ¿Qué queda por decir cuándo se ha dicho casi todo? Mañana, dicen, lucirá el sol, pero yo me iré en busca de hielo. Tengo algunas ideas sobre cómo utilizarlo…
Hielo
2