Ayer por la mañana desayuné viendo la tele. Tanto apagón digital, tanta TDT y resulta que siempre que enchufo al azar el aparato para matar 20 minutos tontos acabo yendo a parar a CNN+, al Canal 24 Horas o al 3/24. Una de las noticias más repetidas era el recrudecimiento de las medidas de seguridad en los aeropuertos que nos esperan este año, especialmente en los vuelos a, o desde, Estados Unidos. Hablaban de una evacuación masiva en Newark, que obligó a cerrar una terminal entera durante seis horas, y a todos los pasajeros de los vuelos afectados a volver a pasar por el control de seguridad. De rebote, polémica por los nuevos sistemas de escáneres corporales, verdugos de la intimidad.
En resumen: (aún) más incomodidades en los aeropuertos.
Habrá quien diga que la seguridad está por encima de todo. Y yo digo que sí, que me parece muy bien que los gobiernos se preocupen por que nuestro avión no estalle por obra y gracia de un terrorista. Aunque luego leas cosas como ésta en Microsiervos:
Pero también me angustian los posibles fallos mecánicos y no sé yo si en eso se pone el mismo celo que en despelotar al prójimo bajo el arco de seguridad. Claro, si lo que peta es un motor o lo que sea, se depuran responsabilidades y listos; si lo que peta es una bomba, se pierden elecciones.
Pero quiero volver a lo de las incomodidades. Tengo aún fresco el recuerdo de un viaje a Londres hace mes y medio, a bordo de un vuelo operado por easyJet. Compañía con la que espero no verme más las caras, porque su funcionamiento deja bastante que desear… pero eso ahora no viene a cuento. Lo que quiero decir es que a la maravilla de la low cost (como a la maravilla de la TDT, me temo) se le están acabando las caretas. Cada vez conozco más gente que decide volar con las aerolíneas de bandera, las de toda la vida. Pagar un poco más por sentirse un pasajero digno.
Benditos trenes…
te referirás a apagón analógico, no?
lo de los nuevos arcos, si ya con ello pueden ver todo (hasta si la tienes grande o no), espero que al menos tengamos que dejar de hacer el paripé actual de quitarte el cinturón, la chaqueta, sacar los líquidos, el portátil, los regalos, etc.
Tanta alarma terrorista al final es una manera de fomentar la cultura del miedo que denunciaba Michael Moore en Bowling for Columbine
Jeje, sí, era analógico…
Pues sí, espero que al menos nos dejen el cinturón. Qué menos que no tener que bajarnos los pantalones también literalmente.