Los agostos en la oficina siempre son una buena opción para los que se quedan en ella. Agosto es un mes muy raro, como el verbo ser o el número cero, un mes al que solo los otros once dan sentido. Aunque en última instancia tú decides lo que haces con él, si lo pones a la derecha o a la izquierda del uno, si le das valor o lo dejas languidecer. Si lo mandas a la izquierda tienes a mano el discurso de la primera frase, muy socorrido y posmoderno.
La realidad es otra. La realidad posiblemente es que estés dejando escapar esa sensación que es agosto. Quizá no puedas hacer mucho, porque los auténticos agostos mueren jóvenes. Empacho de dibujos, remojo, comida rápida, partida de Risk, de Trivial o parchís, pelotazos, más remojo, estrellas, una perfecta partida de escondite. Y un beso que por suerte que nunca llega porque cuando lo haga ya no habrá más primeros. Agosto son coches, risas, orquestas y camisetas de encargo. Es playa porque sí, es la sala de espera de un aeropuerto, es preguntarte qué coño le ven al duty free. Es césped, es el codo apoyado en la ventanilla, son escotes, son picaduras, chanclas, casas vacías, polvos perlados de sudor, melón y café a lengüetazos, canciones mudas que de repente florecen, bicicletas, escarabajos azules, grillos tenores. Son trenes vistos desde el andén, y viceversa. Son cartas, postales que nunca llegan, y tabaco rubio en los ojos, y arena en los bolsillos, y paredes heladas, y eternas proclamas fugaces, y mitos y leyendas y recuerdos…
Escarabajos azules
A ver pareja, no hace falta hablar en clave, eh?? Escarabajos azules ¬¬
Jijijijiji… escarabajos azules