Un día visitando un cole vi a una niña de seis años concentradísima dibujando. Le pregunté: “¿Qué dibujas?”. Y me contestó: “La cara de Dios”. “Nadie sabe cómo es”, observé. “Mejor -dijo ella sin dejar de dibujar-, ahora lo sabrán”.
Sir Ken Robinson, leído en La Contra de La Vanguardia