…esperó a que se calmara, a que dejara de dejarse ahogar por los mocos y las lágrimas, a que cesasen los puñetazos en la almohada, a que la cabeza se levantara.
- Ya está, ya pasó…
- Déjame sola, por Dios, déjame sola. Por favor…
Pero él no quería irse, lo que quería era sacarle de la cabeza la imagen de aquellas dos personas, tan lejanas y tan en la habitación de al lado, aquellas dos personas: quien lo había sido todo para ella y quien era una desconocida con cara, destrozándose a base de sexo. Pero únicamente acertó a decir:
- Podría ser peor… podrían estar simplemente mirándose a los ojos…
Ya se sabe desde hace algunas semanas: Santiago Segurola ha fichado por Marca. Segurola es uno de los mejores periodistas deportivos de España y lo ha demostrado desde las páginas de El País durante muchos años. Su fichaje coincide con la que para mí está siendo la peor etapa de Marca, sin duda el mejor diario deportivo durante buena parte de los 90 pero caído en el cutrismo desde hace ya bastante tiempo. Sólo hay que ver cómo trataban las crónicas de los partidos últimamente, con una columna dedicada al partido en sí y tres consagradas a esas anécdotas tan graciosas, al más puro estilo Qué…
Segurola se incorporará como adjunto al nuevo director de Marca, Eduardo Inda. Volverá así a los deportes, que dejó tras el Mundial de Alemania para asumir el cargo de redactor jefe de Cultura y del suplemento Babelia en El País.
Siempre me ha parecido muy triste que el mejor periodismo deportivo se haga en la prensa generalista. Y siempre me he preguntado por qué nadie es capaz de atreverse a editar un buen periódico deportivo. Marca es una desgracia, Sport y Mundo Deportivo también son malos con ganas (y eso que soy culé…), y As tiene calidad pero es tan antibarcelonista que no puedo con él. Y eso que me río (y mucho) con el amigo Roncero (1 - 2 - 3).
A ver si la llegada de Segurola no es sólo una operación de ‘qué buenos somos’ y se nota en el día a día del periódico. A ver si realmente es un paso adelante…
Tras un naufragio, llegas exhausto a una remota isla del Pacífico donde te captura una tribu indígena y amenazan con comerte si no adivinas cual de estas figuras se llama, en su lengua, booba y cuál kiki. ¿Qué respondes?
Selecciona el texto de este párrafo con el mouse para leer la solución -> la figura de la izquierda es kiki y la de la derecha es booba
¿Has conseguido salvarte? Entre el 95% y el 98% de la gente lo logra, ya que asignan el nombre kiki a la figura angular naranja y booba a la figura redondeada violeta. Esta especie de test es un experimento psicológico ideado por Wolfgang Köhler, y está relacionado con la sinestesia: pretende demostrar que el ser humano no asigna los sonidos (palabras) a los objetos arbitrariamente. Es decir, que la inmensa mayoría de la gente acierta el test porque tiende a relacionar la forma redondeada violeta con el movimiento de la boca al producir los sonidos necesario para decir booba, ya que los labios forman una figura redondeada para producir el sonido. Por contra, la angulosidad de la figura violeta se corresponde con la angulosidad de la palabra kiki. También influye (y esto lo supongo yo) que la representación gráfica de ambas palabras, booba y kiki, se apareja clara y respectivamente con formas redondas y angulosas. ¿Se podría decir entonces que las letras tienen la forma de los sonidos a los que representan?
Poema de ida y vuelta, léase al derecho y al revés, cruce de cruces a seis paradas, soneto con respeto, fórmula de hacer las paces, huyendo del pie de la letra, con todo el amor del mundo y un cachito más…
Este adiós no maquilla un hasta luego
este nunca no esconde un ojalá
estas cenizas no juegan con fuego
este ciego no mira para atrás
Este notario firma lo que escribo
esta letra no la protestaré
ahórrate el acuse de recibo
estas vísperas son las de después
A este ruido tan huérfano de padre
no voy a permitirle que taladre
un corazón podrido de latir
este pez ya no muere por tu boca
este loco se va con otra loca
estos ojos no lloran más por ti…
vorágine
(Del lat. vorāgo, -ĭnis)
1. f. Remolino impetuoso que hacen en algunos parajes las aguas del mar, de los ríos o de los lagos.
2. f. Pasión desenfrenada o mezcla de sentimientos muy intensos.
3. f. Aglomeración confusa de sucesos, de gentes o de cosas en movimiento.
Vorágine… Aparte de otorgar un mínimo de doce puntos en el Scrabble (salvo ficha blanca) y de ser preciosa (intermitencias vocal-consonante, uve y ge, una a con tilde ahí metida…), la palabra vorágine no tiene nada de especial. Hoy tampoco hubiera tenido nada de especial si no hubiese sido, precisamente, una vorágine.
Qué pena que a veces hasta mi blog se quede afónico…
blando, da
(Del lat. blandus)
1. adj. Tierno, suave, que cede fácilmente al tacto.
2. adj. Dicho de los ojos: tiernos.
3. adj. Dicho de una estación o del tiempo: templado (‖ ni frío ni caliente). 4. adj. Suave, dulce, benigno.
5. adj. Dicho de una persona: floja (‖ perezosa).
6. adj. De genio y trato apacibles.
7. adj. coloq. cobarde (‖ pusilánime).
8. adj. Mús. Dicho de una nota: bemolada.
9. f. germ. cama (‖ armazón para que las personas se acuesten).
10. adv. m. Blandamente, con suavidad, con blandura.
Hace unos meses que dejé mi relación profesional con el fútbol, y la verdad es que me he quitado. Es muy raro que vea un partido y lo de leer prensa o escuchar programas deportivos lo tengo apartadísimo. Pero entonces el Liverpool llega a una final de la Champions y me apetece empaparme de fútbol inglés…
El Liverpool es el mejor equipo inglés, el mejor club del país que inventó un deporte. ¿Sus credenciales? Pues, a grandes rasgos, 18 ligas, 7 copas, 7 copas de la liga, 15 supercopas, 5 copas de Europa, 3 copas de la UEFA y 3 supercopas europeas. En todos estos trofeos es, además, el club inglés más exitoso (excepto en la copa y la supercopa inglesa, ya que el Manchester United suma 11 de cada)
Los reds cuentan también con otro ingrediente necesario para hacer grande a un club: un eterno rival. En este caso, el vecino Everton, aunque el United no se queda atrás. Pero la relación con el Everton viene de lejos, y pica un poco. La historia es la siguiente: el Everton, fundado en 1878, jugaba en el campo de Anfield hasta que el dueño del terreno, John Houlding, decidió subir el alquiler de buenas a primeras, circunstancia que llevó a los toffees a buscarse la vida en Goodison Park, su feudo desde entonces hasta ahora. Así que Houlding, con campo pero sin equipo, tiró por lo fácil y fundó uno, el Liverpool FC, en marzo de 1892. Desde entonces se han jugado 205 Merseyside derbies, con 79 victorias para el Liverpool, 65 para el Everton y 62 empates.
Pero el Liverpool dejó de ser un club más cuando su historia quedó atada para siempre a un nombre: Bill Shankly. Futbolista escocés ligado durante casi toda su carrera al Preston North End, Shankly llegó en diciembre del 59 al banquillo de Anfield. El panorama era desolador, con el equipo en Segunda, pero Shankly renovó al equipo y fundó la Boot Room junto a tres miembros del staff técnico: Joe Fagan, Reuben Bennett y Bob Paisley. La Boot Room determinó una manera de dirigir a un equipo que se prolongó más allá de la era Shankly, y contribuyó a forjar el camino del éxito para el club durante los 25 años siguientes. Shankly no es el entrenador con mejor palmarés del club, pero su forma de entender el fútbol construyó lo que es el Liverpool hoy en día.
En el momento de su adiós al banquillo de Anfield, sin embargo, su herencia no estaba tan clara, de modo que la decisión, no sólo por temida sino por sorprendente, provocó un terremoto. El equipo quedó en manos de Bob Paisley, que resultó ser el técnico más laureado de los reds. Entre 1974 y 1983, Paisley ganó 3 copas de Europa, 1 UEFA, 6 ligas y 3 copas inglesas, entre otros trofeos, quedándose en blanco únicamente en su primera temporada. Tras Paisley llegó otro miembro de la Boot Room, Joe Fagan (1983/85), que logró la cuarta copa de Europa del club y dejó su sitio en el banquillo a una serie de ex-jugadores, Kenny Dalglish primero (1985/91) y Graeme Souness (1991/94) después. El último técnico británico que ha tenido el Liverpool fue Roy Evans (1994/98), curiosamente también el último licenciado de la Boot Room post-Shankly.
Con cien años ya cumplidos, el Liverpool sentó en el banco de Anfield al francés Gérard Houllier, manager entre 1998 y el año de la llegada del primer (creo) español en Anfield: Rafa Benítez, el boss desde 2004. En tres temporadas, Benítez ha logrado una copa, una supercopa inglesa y otra europea y una Liga de Campeones; y aún puede ganar otra de esas dentro de unos días.
Supongo que al menos una vez en la vida hay que ir a Anfield. Tiene que ser impresionante oír a toda esa gente cantar el You’ll never walk alone antes y después del partido… You’ll never walk alone es una canción a priori sin ninguna vinculación con el fútbol, pero la versión grabada por Gerry & the Pacemakers en 1963 se convirtió rápidamente en el himno del club. No es exclusiva del Liverpool, ya que la usan otros clubes como el Celtic, el Ipswich Town, el Rapid Vienna, el Dinamo Zagreb, el Twente, el Feyenoord, el Borussia Dortmund, el AEK Atenas, el FC Tokyo, el Hellas Verona, etc. La letra dice así:
When you walk through a storm
Hold your head up high
And don’t be afraid of the dark
At the end of the storm there’s a golden sky
And the sweet, silver song of a lark
Walk on through the wind, walk on through the rain
Though your dreams be tossed and blown
Walk on, walk on with hope in your heart
And you’ll never walk alone
You’ll never walk alone
Quien quiera saber más sobre el YNWA, puede pasearse por aquí o por aquí; yo no puedo sino poner este vídeo, que resume la magnífica y mágica temporada 2004/05 al ritmo de la canción en la garganta de decenas de miles de voces:
Pero la historia del Liverpool también sangra. El club ha estado inmerso en dos grandes tragedias: Heysel y Hillsborough. La primera tuvo lugar momentos antes de la final de Copa de Europa de 1985, que enfrentaba a los reds con los italianos de la Juventus. Antes de empezar el partido, aficionados ingleses cargaron contra la hinchada rival y provocaron la caída de un muro que sepultó la vida de 39 personas, casi todos italianos. A posteriori, se habló de que Heysel no era un estadio seguro, que se cometió el error de permitir que las aficiones se mezclaran y que el alcohol hizo el resto. Lo cierto es que pese a las muertes y al más de medio centenar de heridos, el partido se jugó. La Juve ganó 1-0. El Liverpool fue expulsado de las competiciones europeas durante seis años, y el resto de clubes ingleses durante cinco.
Pero si Heysel resultó dramático, Hillsborough fue peor.
En 1989, Liverpool y Nottingham Forest se jugaban el pase a la final de la Copa en una de las semifinales. El partido se celebraba en campo neutral: el Hillsborough Stadium del Sheffield Wednesday. La afluencia fue masiva y la caótica organización provocó un espectacular cuello de botella en la entrada del estadio. La policía decidió abrir las puertas, lo que desembocó en una avalancha que llevó a los aficionados que ya estaban en sus localidades a ser aplastados contra las vallas de seguridad. Murieron 94 personas, todos hinchas del Liverpool, y otros 766 resultaron heridos. Cuatro días más tarde moría en el hospital un niño de 14 años, mientras que cuatro años más tarde fallecía la 96ª víctima, en coma desde el día de la tragedia.
La conmoción en Inglaterra fue enorme, y el diario The Sun puso un asqueroso toque de mierda periodística. El periódico publicó un presunto reportaje modestamente titulado “La verdad”, y lo acompañó de tres frases bien grandes a modo de subtítulos: “Algunos aficionados robaron monederos de las víctimas”, “Algunos aficionados orinaron sobre los cadáveres”, y “Algunos aficionados golpearon a los policías mientras éstos hacían el boca a boca a los heridos”. Las ventas de The Sun en Liverpool jamás de han recuperado de tamaña mentira…