Veo
2008
Y te vi. En sueños, claro. O no, espera… no, mejor retrocedo: te vi despierto. Tras la barrera primero, luego teñida de azul, de azul magia, y morí, ya lo dije, de una foto al corazón. El pelo reposando en los hombros, los ojos disparando decibelios y la boca a punto de impartir una lección de sonrisas. Pero vamos a los sueños, a los primeros que he tenido con ojitos sanos, los primeros sin dioptrías deformantes. Estabas tú, morena. Tanto tiempo después de la última vez que te vi moverte, vez que, claro, no recuerdo. Estabas y estábamos, porque yo te llevaba de la mano a algún rincón de mi memoria. No recuerdo mucho cómo te soñé, apenas guardo la imagen de tu coleta… Pero sí sé que maldije lo más preciado que tenemos todos, que es despertarnos cada mañana. Lo maldije porque rompió el único espacio que compartimos, el de los sueños. La vida nos separa. En la vida eres azul, en los sueños… blanco y negro.
Guardado en: Pensado
Tags: en primera persona
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