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Fútbol y alrededores. El culebrón de cada verano no se lo llevan este año ni Barça ni Madrid. Se lo llevan los medios: la SER, la Cope y aledaños. Es triste que los medios sean noticia en los medios por motivos tan barriobajeros…
Todo empezó con una reunión previa al Mundial 2010, entre Paco González y directivos de la Cadena SER. Reunión en la que las diferencias entre ambos bandos llevaron al director de Carrusel Deportivo a decir adiós a su casa durante 23 años. Paco estuvo en Sudáfrica con Telecinco y de cara a la Liga 2010/11 escuchaba ofertas. Hubo muchos rumores, y al final una decisión: González a la Cope. Y con él, medio equipo del que era el programa líder en su franja. Del posiblemente mejor programa deportivo de la radio. Una fórmula radiofónica casi perfecta.
Apunta: Pepe Domingo Castaño, Juan Antonio Alcalá, Joseba Larrañaga, José María Minguella, Emilio Pérez de Rozas, Miguel Rico, Manolo Oliveros, Tomás Guasch, Poli Rincón, Antonio Martín Petón, Miguel Ángel Paniagua, José Francisco Pérez Sánchez… Estos, otros menos famosos y algunos más que seguramente me dejo es lo que la Cope pesca en la SER, que deja el Carrusel Deportivo en manos de Javier Hoyos como director y Juanma Ortega como animador, con Laura Martínez y Antonio Romero también fortalecidos. Con todo, me atrevería decir que lo único potente que mantiene la SER es la voz de Manolo Lama, un auténtico animal audiovisual, el mejor narrador de la radio de calle.
Lo del post, sin embargo, no va por esto. Va por los aledaños, por los daños colaterales. La Cope, queramos o no, es la Cope. La radio de la Iglesia, lo cual ya es toda una declaración de principios. Decía Paco González que jamás hubiera hecho lo que ha hecho si Losantos siguiera allí. Bueno, vale, de acuerdo. Pero la Cope sigue siendo la Cope. Lo grave es que todo esto ha evidenciado que la SER también es la SER. Cito parte del comunicado emitido tras el fichaje de medio Carrusel por la competencia:
Dudo que se pueda destilar más bilis sin caer abiertamente en el insulto. Hay más:
O sea, es aquello de no te vas, te echo yo… Otras voces autorizadas de la emisora de Prisa han alzado la voz para soltar perlas de este calibre: “¿Qué pensarán los párrocos de los pueblos que malsobreviven [sic] con una pequeña asignación económica al conocer esos contratos millonarios?”, dice uno; “Pepe Domingo Castaño es un grandísimo profesional y un tipo encantador, pero ha cumplido ya una edad muy importante y a lo mejor algún día tiene que pensar en dejarlo”, afirma otro. Elegantísimo. A la Cope, como respuesta, no se le ha ocurrido sino fichar a más gente. La nieve en la bola de nieve… Y volviendo a la reunión del principio, no puedo dejar de pensar en Paco González defendiendo a Jorge Hevia por lo sucedido durante la Superbowl 2010.
Desde luego que no sé cómo será esta Liga en lo deportivo, pero la batalla en la radio se presenta brutal. Y habrá más héroes caídos…
Contaba José Saramago que su abuelo, ante la cercanía de la muerte, salió al huerto a abrazarse con los árboles. A despedirse de ellos. Dicen que el propio Saramago, acorralado por la leucemia, despertó algo más lúcido el viernes, el día de su muerte, quizá en un intento de decirle adiós a los suyos. De despedirse de Pilar.
Saramago es el eterno anciano, el Nobel que publicó su primer libro con 25 años, pero el segundo con 44. El que empezó a fabricar sus joyas rozando la edad de la jubilación, canto a la esperanza para los embriones de escritor. El que ha sido capaz como pocos de asomarse al hombre y a la mujer, a la condición humana. El que siempre ha puesto sus cartas sobre la mesa, el autoexiliado. El único autor que me ha hecho sentir que estaba hablando con él mientras lo leía, el azote de los guiones y los puntos y aparte. El artesano de los personajes, tantas veces carentes de nombre como llenos de recovecos, quizá demasiado semidioses, quizá demasiado grises. El escritor que disfrutaba contando, que divagabundeaba maravillosamente por las esquinas de sus historias, que perdía el hilo a la perfección.
Se fue Saramago y la Iglesia ladra, luego sigue cabalgando el mayor portugués del siglo. Se va Saramago y nos deja un poco más ciegos, un poco más lejos de la sencillez que debería ser la vida.
Se va, se fue Saramago. Adiós, Don José…
Ayer por la mañana desayuné viendo la tele. Tanto apagón digital, tanta TDT y resulta que siempre que enchufo al azar el aparato para matar 20 minutos tontos acabo yendo a parar a CNN+, al Canal 24 Horas o al 3/24. Una de las noticias más repetidas era el recrudecimiento de las medidas de seguridad en los aeropuertos que nos esperan este año, especialmente en los vuelos a, o desde, Estados Unidos. Hablaban de una evacuación masiva en Newark, que obligó a cerrar una terminal entera durante seis horas, y a todos los pasajeros de los vuelos afectados a volver a pasar por el control de seguridad. De rebote, polémica por los nuevos sistemas de escáneres corporales, verdugos de la intimidad.
En resumen: (aún) más incomodidades en los aeropuertos.
Habrá quien diga que la seguridad está por encima de todo. Y yo digo que sí, que me parece muy bien que los gobiernos se preocupen por que nuestro avión no estalle por obra y gracia de un terrorista. Aunque luego leas cosas como ésta en Microsiervos:
Pero también me angustian los posibles fallos mecánicos y no sé yo si en eso se pone el mismo celo que en despelotar al prójimo bajo el arco de seguridad. Claro, si lo que peta es un motor o lo que sea, se depuran responsabilidades y listos; si lo que peta es una bomba, se pierden elecciones.
Pero quiero volver a lo de las incomodidades. Tengo aún fresco el recuerdo de un viaje a Londres hace mes y medio, a bordo de un vuelo operado por easyJet. Compañía con la que espero no verme más las caras, porque su funcionamiento deja bastante que desear… pero eso ahora no viene a cuento. Lo que quiero decir es que a la maravilla de la low cost (como a la maravilla de la TDT, me temo) se le están acabando las caretas. Cada vez conozco más gente que decide volar con las aerolíneas de bandera, las de toda la vida. Pagar un poco más por sentirse un pasajero digno.
Benditos trenes…

El mundo parece nuevo después de la nieve, parece que todo vuelve a empezar. Se convierte en una hoja en blanco donde escribir cada día un trocito de historia.
Esta noche, una noche como cualquier otra, me gusta pensar que nieva mucho, que el mundo se cubre completamente de nieve. Para todos. Que, a partir de hoy, es un mundo lleno de posibilidades, un mundo mágico.
Explorémoslo…
Conozco a una persona parcialmente brillante. Hablaremos de ella en masculino, ya que, convenciones de la vida, es el género por defecto. Tiene una faceta gris, que es la podríamos llamar pública. Al menos hasta donde yo sé (no nos conocemos demasiado) es alguien plano, quizá incluso anodino, con total seguridad uno de esos seres que pasa desapercibidos. No te provocará un giro de cuello cuando lo cruzas por la calle, y es muy posible que tampoco puedas recordarlo el día después de que hayáis sido presentados en aquella fiesta. Y, sin embargo, denle lápiz y papel… plop, metamorfosis. Junta letras y palabras de una manera descomunal, revela una mente privilegiada para la escritura, con una imaginación desbordante y un estilo marca de la casa. Una cascada de ideas… Y ahí sigue, a rueda de sí mismo, tapado por su propia sombra.
Hay gente así, con una brillantez que el mundo se pierde. Mi ejemplo es muy pequeñito, limitado, pero seguro que hay cientos y cientos de casos ahí fuera. Gente brillante que nunca descubriremos. Escritores en potencia, cantantes que nunca existirán, pintores condicionales. No queremos perdernos tu cuadro, tu canción, tu libro. No hablo de éxito, de dinero, ni siquiera de reconocimiento. No hablo de ti, sino de mí. No merecemos no oírte. ¡Sal y proclama tu brillantez!
Hoy Sabina acaba disco, hoy he visto un cronopio, hoy he decidido que este blog es demasiado solemne (¿?), hoy era ayer. ¡Click!
Aviones plateados, Guitarra y vos
Noches de boda, Prendí la flor
Todo se transforma, Caballo de cartón
Aquí no podemos hacerlo, Hagámoslo
El lado oscuro, Cinco minutos más
Carbón y ramas secas, Para no olvidar
Verdade, El universo sobre mí
Amo tanto la vida, 20 de abril
Prefiero el trapecio, Pájaros de Portugal
El fuego y el combustible, Mi enfermedad
Me voy, Rosa de Alejandría
Vendrán días, Calle Melancolía
Pájaros de barro, Lápiz y tinta, Incluso en estos tiempos
Papá, cuéntame otra vez, Esta boca es mía, Sin documentos
No woman no cry, Ruido, Quédate a dormir
Con la frente marchita, Sea, Así estoy yo sin ti
Sucedió en la antigüedad, Tierna y dulce historia de amor
Cruz de navajas, Flaca, Peor para el sol
Copa rota, Y sin embargo, Contigo
Limón y sal, Ahora que…, Cerrado por derribo
Déjame vivir, Aves de paso, Cien gaviotas
Agua, Fusión, El rocanrol de los idiotas
M, Paloma, Medias negras
Chiquilla, Media Verónica, Niña Candela
Querida Milagros, Hermana duda, Carolina
Princesa bacana, La flaca, Mi alma perdida…
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