Summer time

Ir a la piscina, con el bañador sediento de agua y la toalla dándonos calor en la espalda. Merendar, hoy triángulos de nocilla en rebanadas de pan de molde con generosos bordes, mañana onzas de chocolate, pasado un bocadillo de queso. Jugar a fútbol, a mil juegos de mesa, pasear por el bosque. Escuchar y cantar juntos las primeras canciones importantes de la vida. Aprender a mirarse, a sentir, a decir, a callar. Enfadarse mil veces, reconciliarse mil más. Dormir al aire libre, reírse de los relojes, subirse a un árbol. Cogernos de la mano, secar lágrimas. Vivir. Nunca hemos pasado un verano juntos, pero creo que es hora de sacar la agenda…

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Relatos en cadena

¿Te acuerdas de mí? Nos encontramos por primera vez hace años bajo el agua, en aquel andén esperando un tren. Qué ojos tras las gafas, casi se me acaba el oxígeno… ¿Te acuerdas de mí? Nos encontramos en el altar, al son de los acordes del Canon. Qué dos “Sí, quiero”, te juro que sonaron aún mejor que Pachelbel… ¿Te acuerdas de mí? Yo conducía… ¿Te acuerdas de mí? “Señor”, me dice el médico. “Señor, déjelo. No creo que pueda oír su voz…”

¡No ha habido suerte!

Mi reino animal

A los pájaros que vigilan tu camino los tengo bien enseñados, y me confiesan cosas. Cosas cotidianas, nada grave, ningún secreto: cómo llevas el pelo, cuántas veces te despistas y te equivocas de calle, cuándo cruzas en rojo… A cambio, les cuento historias de cuando éramos niños. Aquí sí se me escapa algún secreto. Y a los pájaros, sobre todo al petirrojo más joven de los tres, se les cae la baba con nuestras aventuras. ¿Te imaginas a un pájaro con la babilla colgando? Es para verlo, te lo aseguro. A veces me gustaría preguntarles si conservas el trocito de papel que te di, ¿recuerdas? Pero no lo hago, porque no los quiero meter en problemas, porque al fin y al cabo sería intolerable que un petirrojo, o incluso el tucán, o aún más la majestuosa águila que tanto me costó amaestrar tuvieran que hacer de detectives con algo tan pequeño, tan borroso, tan diluido. Así que me olvidó de los pájaros, y trabajo con los monos. Cuatros chimpancés, dos bonobos y un lémur. En realidad no sé si son monos, o simios, o primates, nunca lo he sabido y alguien arrancó esa página de mi Wikipedia. Yo los llamo monos y ellos me chillan, y nos entendemos. ¡No todo el mundo puede decir lo mismo! Así que trabajo con ellos. Los tengo día y noche escondidos en la habitación del fondo, a salvo de miradas indiscretas, porque sé que si alguien los descubre tendría que dar demasiadas explicaciones. Están frente a la máquina de escribir, quemando teclas, y la inmensa mayoría de las centenares de hojas que me dejan pulcramente cada noche encima de mi escritorio son una maraña de frases sin sentido. Claro, qué les vas a pedir, son monos… O simios, o primates. No tienen conocimiento ni para distinguir vocales de consonantes, y de intentar leer algunas de esas hojas he acabado con luxaciones en la laringe (suponiendo que se puedan tener, pues entiendo tanto de luxaciones como de monos, pero juraría que la sensación era netamente de luxación en varios casos). El caso es que sé que alguna vez, de la incontenible e incansable furia con que teclean día noche, saldrá una frase, quizá sean dos, o tres… Frases que soy incapaz de encontrar en mi cabeza, pero que los monos (sí, definitivamente lo son) acabarán desenterrando. Yo las escribiré en un papel, y éste en un sobre que el petirrojo entregará en mano. Y cuando me leas, cuando leas mi papel, sabrás qué hacer con el tuyo…

Me vuelve el fútbol

Escudo del FC Barcelona

Hace un par de años que este blog no habla de fútbol. Reconozco que soy bastante ventajista con el tema: vibro como el que más cuando mis equipos (Real Oviedo y FC Barcelona, y por este orden) ganan, pero no me quita el sueño que pierdan. Y la verdad, llevaba mucho tiempo adormecido, posiblemente desde que la chispa de Ronaldinho se marchó vete a saber dónde. Es decir, bastante antes de que se fuera a Milan…

Pero este año es diferente. Este año, sí. Este año me vuelve el fútbol…

Hoy el Barça le ha metido cuatro al Bayern de Munich, quizá el equipo potencialmente más peligroso contra el que hemos jugado esta temporada. Y me explico. Hasta ahora, la verdad, no nos hemos cruzado con ningún coco. El Real Madrid vino al Camp Nou a mancharse el escudo, la Copa no nos ha cruzado con nadie relevante y la Champions, todos lo sabemos, acaba de empezar. Como seguro que dicen los que saben de fútbol, el verdadero nivel del Barça se verá en este tramo final. Con la visita al Bernabéu, con los últimas rondas europeas, con la final de Copa ante un equipo extraordinariamente motivado… De momento estamos respondiendo bien a todo: a la presión resultadista merengue, al rodillo mediático de la capital que se empeña en alargar la Liga, a un bache de resultados ante rivales significativos. Hoy, quizá, era la primera prueba de fuego, y se me antoja difícil un escenario mejor.

El Bayern, decía antes, es quizá el equipo potencialmente más peligroso contra el que hemos jugado esta temporada. El Barça era el gran favorito, pero sinceramente creo que sin las bajas de Lucio, Klose, Lahm, y Van Buyten, y el invento de Klinsmann de meter a Butt por Rensing, la cosa podría haber cambiado. Al menos hubieran aguantado mejor el arreón inicial y tenido más fe en algún contragolpe durante la primera mitad.

Pero seamos claros, no ha sido así. El Bayern ha jugado con lo que tenía, el Barça también, y durante 45 minutos de evangelización hemos triturado cualquier resistencia. Lo que más me gusta de hoy es tener bien claro que arriba estaban Henry, Eto’o y Messi, que un poco más atras estaba Iniesta, pero que seguramente mañana no tendré ni la más mínima idea acerca de la defensa. ¿Qué cuatro jugaban atrás? No lo sé, no los he visto. Bueno, corrijo: no los he mirado.

Lo único malo de este Barça es que acaba los partidos en la primera parte, y la segunda sobra. Guardiola, además, se entesta en hacer los cambios muy tarde, cosa que evita un lucimiento de 14 en lugar de 11. Ya me dirás si hoy no era oportuno sentar a Messi en el 60 para darle media hora a Bojan, o cambiar a Iniesta (que el de arriba nos lo cuide hasta final de temporada…) por quien sea en el descanso mismo. Oye, hablemos de Iniesta… Andresito también tiene, como el equipo, un solo defecto: es blanco. Esa similitud con el máximo rival es lo único negativo del que ahora mismo es, sin duda, el mejor jugador del mundo. Si Iniesta chutara un poco mejor anotaría el doble de goles y estoy convencido de que le quitaría mucho brillo a Messi, Eto’o y compañía. Pero es mejor así. Si Casillas decía aquello de “No soy galáctico, soy de Móstoles”, Iniesta responde con un aún mejor “Pues yo de Albacete”…

Y así están las cosas. A la Liga y a la Copa les falta el último remate; es hora de ponerse el babero y de centrarse en la Champions. De viajar a Munich con el mismo planteamiento que aquí para meter un gol rápido y obligar al Bayern a rendirse ante la perspectiva de tener que enchufarnos seis. De esperar luego al Chelsea en semis: el 1-3 de Anfield creo que deja poco lugar a la discusión. Y de, si pasamos, cruzar los dedos. No para ganar, eso ya es mucho pedir, sino para poder tener una preciosa final contra el Manchester. Creo que merecemos jugarnos esta Champions contra el mejor…

Hielo

Esta noche a la Luna le faltaba un trozo, y es probable que sea mi culpa, porque le pegué un mordisco mientras te soñaba caminando por las calles de este laberinto, un mordisco destinado a ti, un mordisco que te debo desde siempre, y que quizá algún día, por el bien de la Luna, te acabe dando… Hoy he descongelado un beso tuyo, no he podido aguantar más, y por un momento he sido el más feliz del mundo, por mucho que eche de menos lo jugosos, lo sabrosos, lo húmedos y picantes que eran los besos en directo, y mientras lo sacaba de la funda he visto con horror y vértigo que ya sólo me queda un último cachito de ti en el congelador, que solamente tengo otra ración, que ni siquiera el gélido frío que quedó tras nosotros ha podido conservarnos para siempre… ¿Qué queda por decir cuándo se ha dicho casi todo? Mañana, dicen, lucirá el sol, pero yo me iré en busca de hielo. Tengo algunas ideas sobre cómo utilizarlo…

Crisis

Apocalipsis: el Banco de España advierte de serios riesgos de crisis bancarias, Telecinco que gana un 40,2% menos, el presidente del Banco Popular se recorta el sueldo un 10%, la fotógrafa Annie Leibovitz empeña parte de sus obras, el Santander prevé que la banca agote sus reservas anticrisis el próximo año, la banca europea está en los mínimos de 1995, el festival Summercase se suspende este año por la crisis… Son titulares de las últimas horas, escogidos al azar en menos de tres minutos tras un vistazo rápido a Google News.

Crisis. “Y no ha hecho más que empezar”, dice alguien. Y uno saca una historia de primera mano, y otro cuenta otra que ha oído, y así. ¿Pronósticos? Muchos. Que 2009 será duro. Que durará cinco años. Que estamos ante la Tercera Guerra Mundial, muy diferente a las otras dos.

Crisis…

Cinco minutos la televisión a media tarde. La salida del colegio de tu barrio, una tarde cualquiera. Gente que ves cada día y de la que apenas puedes recordar el nombre, o ellos el tuyo. Bibliotecas vaciándose al ritmo que se llenan los gimnasios. Cuernos. Gaza e Israel. Guantánamo. Son conceptos que me han venido a la cabeza en menos de tres minutos.

¿Crisis? ¿Ahora? Iros a la mierda…

Ese

No me da vergüenza salir así a la calle, disfrazado de nosotros. Esta noche todo el mundo tiene derecho a quitarse la careta, así que lo hago y me lanzo a buscarte. Sé que estás en la ciudad, en algún rincón, con el mismo disfraz pero de otro color, e intuyo que tú también me buscas, así que jugaremos a ese juego, entre la lluvia de confeti y la música. Quizá, en el fondo, deseando no encontrarnos…

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Los piratas – M

Meme (XV)

Buceante, Arnau, la patata gigante… llámalo como quieras. Él y sólo él me ha pasado este meme con aroma (inevitablemente) a siglo XX. Sí, amigos, uno tiene que recurrir a la centuria anterior cuando quiere echar mano a sus series favoritas. Aaaay… Seguramente me haya dejado alguna, pero mi memoria es así de maja. En cualquier caso, las 30 me gustan, y algunas incluso me encantan. ¿Las reconocéis?

Meme de series miticas

Mmm, bueno, hay algunas bastante recientes, las verdad. Por cierto… me hubiera gustado ilustrar el post con fotos mejor buscadas, más frikis, pero 30 fotos son muchas, qué palo… Como siempre, si alguien quiere recoger el meme, es todo suyo.

Los libros huidizos

Hay libros que desaparecen. No digo los que pierdes, los que dejas y nunca vuelven (la gente que no devuelve libros no tiene corazón), los que colocas debajo de la mesa para que no baile (supongo que hay gente que lo hace, y tienen aún menos corazón que los que no devuelven…), los que olvidas en el metro, los que se te mojan por descuido y mezclan sus palabras, quizá formando otro libro aún mejor. No, me refiero a libros que desaparecen, literalmente. Yo tenía unos cuantos libros que no tengo, y sospecho que se han ido. Han huido. No soy el único: el otro día una amiga detectó, demasiado tarde, la fuga de El Principito. Quizá esté en algún lugar de su casa, sí, pero también es posible que ande en busca de otros libros que le hagan compañía. Quizá un atlas universal que le ayude a hallar su planeta, quizá un cuento de hadas en que encontrar una princesa para su reino…

Reconozco que lo mío es aún más grave: he sido yo quien ha huido de sus libros. Siguen en mi antigua habitación. Seguro que unos pocos, pongamos por ejemplo los de Saramago, son conscientes del abandono y sus motivos, y lo llevan con ejemplar conducta; otros, los de Agatha Christie, seguramente, haya acabado deduciendo lo sucedido; los de Cortázar es posible que tarden más en echarme de menos, pero cuando lo hagan seguro que inventan un precioso cuento con que digerir la realidad; finalmente, la inmensa mayoría vivirá ajena a mi huida. Los iré recuperando poco a poco, deseando que el día de mañana no sean ellos los que hagan las maletas.

Recordad a los libros huidizos, y atadlos en corto. Si huyen los corazones, ¿por qué no iban a hacerlo los libros?

Canon, canon, canon…

Ese día puede que hayas tenido un mal día. No hace falta que se te cruce un drama: un cúmulo de pequeñas cosas se pueden transformar en un mal, mal día… Quizá sea porque en el trabajo has oído alguna frase que tira por tierra eso que tanto has peleado. Luego en casa, donde te has gritado por alguna tontería con tu madre, o tu hermano, o quien sea. Después en la calle, a la hora de coger el bus, cuando el conductor no ha querido abrirte la puerta a dos metros de la parada. Más tarde en el súper, cuando han cerrado la caja en la que estabas a punto de pagar.

Puedes haber perdido esa foto que tanto hueco llenaba en tu cartera, haber olvidado grabar esa canción en tu mp3 (la necesitabas hoy, maldita sea…), haber leído un estado en Facebook que hubieras preferido obviar, haber esperado una risa que no llegó, haberte ido a la cama sin ver el sol, haber… ese día, sí, puede que hayas tenido un mal día. Pero es casi seguro que antes de cerrar los ojos podrás escuchar estas notas y, entonces sí, soñar con un mañana mejor.

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Pachelbel – Canon