Anna Politkóvskaya apareció muerta a balazos en el ascensor de su casa, en Moscú. La asesinaron, parece ser, el día del cumpleaños del presidente ruso, Vladimir Putin, cosa que cuanto menos es significativa. Uno de los encargados de investigar el caso era Alexander Litvinenko, envenenado con polonio-210. Son dos de las presuntas víctimas del régimen de Putin.
Politkóvskaya era periodista.
Putin parece ser bastante amigo de Silvio Berlusconi. En esta foto están de rueda de prensa, se supone que delante de decenas de periodistas. Uno, o una, de ellos, o ellas, tuvo la idea de preguntar a Putin si era cierto que se está divorciando. El ruso se incomodó, y Silvio, apodado -no lo olvidemos- Il Cavaliere, se esforzó en distender el ambiente con una bromita. Con el gesto que veis en la foto…
…que esto iba lento, muy lento. Bien, pues parece ser que era culpa de un bichito malo-malísimo que se había alojado en alguna parte de mi blog. Cosas de WordPress…
Aprovecho para dejaros un vídeo. Lo he descubierto hoy y ya me puede la impaciencia…
You’re a part time lover and a full time friend
The monkey on you’re back is the latest trend
I don’t see what anyone can see, in anyone else
But you…
Here is the church and here is the steeple
We sure are cute for two ugly people
I don’t see what anyone can see, in anyone else
But you…
We both have shiny happy fits of rage
I want more fans, you want more stage
I don’t see what anyone can see, in anyone else
But you…
You are always trying to keep it real
I’m in love with how you feel
I don’t see what anyone can see, in anyone else
But you…
I kiss you on the brain in the shadow of a train
I kiss you all starry eyed, my body’s swinging from side to side
I don’t see what anyone can see, in anyone else
But you…
The pebbles forgive me, the trees forgive me
So why can’t, you forgive me?
I don’t see what anyone can see, in anyone else
But you…
Du du du du du du dudu
Du du du du du du dudu
I don’t see what anyone can see, in anyone else But you…
Cómo no enamorarse de Juno, y de su banda sonora. Quizá esperaba algo más de la película, una conclusión con más gancho, seguramente, pero el sabor de boca es bueno. Juno es una bonita historia de amor, un paseo por la mente de una adolescente irreal y magnética a partes iguales. Y una buena noticia…
Si ya habéis visto la película, disfrutad de nuevo su epílogo; si no, a tiempo estáis de visitar los cines. Luego volved a repasar este minuto largo de canción:
Y ya ves, un día te das cuenta de que esto supera los tres añitos de vida…
Buscando un post que escribí precisamente hace hoy tres años exactos me he dado cuenta de la edad del blog. Decía en esa entrada, la tercera que publiqué, lo siguiente:
Dentro de nada, no habrá nadie capaz de explicar de viva voz y de su vivo recuerdo cómo era el mundo durante la Primera Guerra Mundial. Lo mismo pasará con la Segunda, con la llegada del hombre a la Luna, con la Guerra Civil, con la dictadura, con tantas cosas… Nadie podrá decir “Yo conocí a Einstein”, o a Hitler, o a Picasso… Nadie habrá ido nunca a un concierto de los Beatles ni al estreno de una película de Marilyn
Bien, pues Francia ha perdido ya al último de sus combatientes en la Primera Guerra Mundial, Lazare Ponticelli, fallecido a los 110 años de edad [20minutos]. No sé por qué extraña razón, es una de esas noticia que me pone la piel de gallina…
El domingo, esos días tontos por definición (sobre todo cuando estás en la veintena), se me presentó una tarde de cine y palomitas. La candidata número uno era Juno, muy recomendada desde varios frentes y con la indescriptible Ellen Page como protagonista. Y no sé por qué, acabé viendo La soledad, clara triunfadora en los Goya y alabadísima por la crítica:
Una película tan rara como turbadora. Jaime Rosales sigue experimentando con el lenguaje narrativo pero, a diferencia de tantos impostores y modernos, él consigue resultados atractivos (Carlos Boyero, El Mundo)
Un reparto sobresaliente contribuye a hacer del resultado algo tan inusual que debe ser llamado por su nombre: una obra maestra (Jordi Costa, El País)
La soledad es una obra muy por encima del la media del cine español. Que emociona y divierte, obviando lugares comunes (Lluís Bonet, La Vanguardia)
Una obra valiente, vital y sin fisuras que desentraña cuestiones ajenas a nuestro imaginario cinematográfico. Un fresco poliforme de acerada y brillante promiscuidad visual (Lolo Ortega, Cinemanía)
Esta no es una película cómoda, pero sí es una película estimulante. Esta no es una película para comer palomitas, pero sí una película para digerir ideas: ideas visuales, ideas formales, ideas humanas (Nuria Vidal, Fotogramas)
A mí, sinceramente, me ha parecido una mierda. Al principio no tanto. Pero pasadas un par de horas, me convencí: una mierda…
Estamos hablando de más de dos horas de película, de las cuales se puede quitar la mitad y contar lo mismo. Habrá quien diga que precisamente ese metraje sobrante es lo que merece la pena de la película: los planos sostenidos enfocando a nada, la vida cotidiana (largos segundos viendo cómo se tiende la ropa, y de lejos), los silencios… Ah, los silencios. El elogio del silencio, que lo llaman los críticos. No sé yo si los silencios de La soledad son especialmente narrativos. Lo cierto es que mientras que las críticas especializadas dejan el film por las nubes, los blogs o webs amateurs la tiran por los suelos.
No me apasionó El orfanato, pero creo que el Goya merecía quedar desierto antes que dárselo a La soledad. ¿A alguien le ha gustado?
Soy bastante amante de la comida basura: Mc Donald’s, doners, pizzas, etc. No sólo por la comodidad, que sí, sino porque realmente me gusta el sabor. Y sin embargo, reconozco que ésta es una de las mayores marranadas que he visto últimamente:
No, no es una foto tomada en mi nueva cocina. De momento estoy toreando relativamente bien el tema culinario…
Hoy ha sido 28 de noviembre
Hoy he visto que hay vida en muchas partes que a los 25 años no contemplas
Hoy he visto que los ojos siempre hablan con más claridad que las bocas
Hoy he visto lágrimas donde no tocaba
Hoy he visto un camino
Hoy he visto cuánto falta
Hoy he visto, y sin embargo, un día más