Barcelona sí tiene quien la escriba
2009
No hay nadie como Eduardo Mendoza para explicar qué es, cómo es Barcelona. Tanto si quieres conocer la ciudad porque nunca has estado como si vives en ella, Mendoza es tu hombre. Lo es a través de dos novelas: La ciudad de los prodigios y Sin noticias de Gurb.

La ciudad de los prodigios es una especie de historia de Barcelona entre los años de sus dos exposiciones universales: 1888 y 1929. Son los años de actividad de Onofre Bouvila, un chaval de pueblo que llega a la capital con una mano delante y otra detrás y acaba convertido en una de las personas más poderosas no solo de la ciudad, sino de todo el país. A través de ese ascenso conocemos de primera mano la evolución de Barcelona en esos 40 años. Mendoza mezcla realidad y ficción, y abarca aspectos políticos, sociales y culturales.
Sin noticias de Gurb es otro cantar: novela ligera (se publicó originalmente por entregas en El País durante un verano pre-olímpico), cargada de humor, aunque no por ello libre de crítica social. Gurb y su compañero, ambos alienígenas, aterrizan en Cerdanyola con la intención de investigar no-recuerdo-qué. El caso es que Gurb desaparece, y el protagonista se pasa todo el libro intentando dar con él. Cachondeo asegurado.
Ni uno ni otro tendrían sentido en otra ciudad que no fuera Barcelona. Los clichés burgueses, los lugares, la mezcla de pasado y futuro de la historia de Onofre Bouvila son muy barceloneses, mientras que en el segundo caso, personajes como el señor Joaquín y la señora Mercedes son imposibles en cualquier otro lugar. Volviendo al principio… posiblemente haya mejores cronistas de Barcelona que Eduardo Mendoza, quizá incluso las que yo digo no son siquiera las mejores novelas barcelonesas de Mendoza. Así que, por favor, se aceptan discrepancias. Pero eso sí, en cuanto tengáis un rato, leed a Bouvila y a Gurb.
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