31/1/07

Cuando era más joven escuchaba un precioso programa de radio: La Gramola, en M80. Lo recuerdo como una época muy bonita… El mecanismo era muy sencillo: petición de un oyente a través de carta, mail, contestador automático… y el amigo Joaquín Guzmán que ponía la canción en cuestión. Algo parecido me gustaría hacer a mí, de vez en cuando, en este blog: atender peticiones. Como en el programa las canciones eran solicitadas a la gramola (y ella respondía con aquello de Bienvenido a La Gramola, ésta es tu elección) a cambio de una moneda, yo he creado la categoría (tag, mejor dicho) ‘monedas‘. Monedas que deberán ser vuestras…
Hace muchos, muchos años, una especie de planeta chocó contra la Tierra (o lo que por aquel entonces aún era más bien un embrión de la Tierra) y del cristo que ser armó salieron dos cuerpos celestes: la futura Tierra y la futura Luna. Una pareja de baile bastante bien avenida, la verdad. Ésta es la explicación más aceptada hoy en día para dar sentido al origen de los dos únicos astros que el ser humano ha pisado. También se cree, de forma más segura, que durante cientos de millones de años la Luna ha estado alejándose lentamente de la Tierra, y de hecho lo sigue haciendo: cada año estamos 38 milímetros más lejos de las pisadas de Tintín y Neil Armstrong.
Una de las cosas más peculiares de la Luna, y de su relación con la Tierra, es que siempre vemos su misma cara, un mismo hemisferio. Así como no sucede lo mismo con el binomio Tierra-Sol (de otra manera no existirían los días y las noches), en el caso de nuestro satélite nos va a ser imposible, desde aquí, ver qué hay en aproximadamente el 41% de su territorio. Ese casi mitad de Luna es lo que se conoce, claro, como su cara oculta. De hecho, lo fue hasta los años 50…
En octubre de 1959, la nave soviética Luna 3 logró captar las primeras imágenes de la cara esquiva de nuestro satélite, y posteriormente Frank Borman, James Lovell y William Anders se convirtieron en los primeros hombres en ver, a finales de 1968, el hemisferio oculto con sus propios ojos a bordo del Apollo 8. Lovell sería después parte de la tripulación del famoso Apollo 13 (Tom Hanks, para más señas).
Al tema: ¿por qué siempre vemos la misma cara de la Luna? La razón está en las particularidades de la órbita lunar, forjada a base de años de relación con la Tierra. Así como nuestro planeta tarda 365 días en dar una vuelta al Sol y 24 horas en rotar sobre sí mismo, la Luna cuadra esas dos cifras: completa su movimiento rotación en el mismo tiempo que emplea en llevar a cabo su traslación alrededor de la Tierra. En otras palabras (supongo que mal dichas), que un año en la Luna dura lo mismo que un día.
¿Y eso qué tiene que ver? Arriba los puños. La izquierda es el Sol, la derecha la Tierra. Con el Sol quieto, la Tierra gira despacio a su alrededor, pero deprisa sobre sí misma (qué difícil es rotar un puño, coñe…) porque tiene que dar 365 vueltas antes de llegar al punto de partida. Si ahora la izquierda es la Tierra y la derecha la Luna, la cosa cambia: la Luna va más despacio en su rotación (sólo necesita dar una vuelta sobre su eje mientras da otra alrededor de la Tierra) y, oh maravilla, siempre está mirando a la Tierra. Para más claridad, dibujito al canto. En teoría, pues, deberíamos ver justamente la mitad de la Luna, pero podemos apreciar un poco más (ese 59% de antes) gracias a las libraciones. Este fenómeno de rotación sincronizada no es nada exclusivo de la pareja Tierra-Luna. Otros dúos en el propio Sistema Solar son Mercurio y el Sol, Marte con sus satélites Phobos y Deimos… y Plutón con Caronte. Éstos, además, forman un sistema recíproco: ambos se muestran siempre la misma cara uno al otro.
Ay, la luna…
Imagen :: wonsak / SXC.hu
Fuentes :: Wikipedia en varios idiomas
Moneda de :: princesa bacana
PD - Si alguien tiene, en el formato que sea, la voz de ¿Rosa? diciendo aquello de Bienvenido a La Gramola, ésta es tu elección, agradecería que me pegara un toque. ¡Gracias!
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