Hola mundo

¡Hola mundo!, hola, hola-hola-hola, un saludo al respetable, hola mundo-mundano, hola MundoReal™, hola holita… Después de tanta Luna, de estar tanto en la Luna, ¿no merece un post la Tierra? Valgan estos datos curiosos, sobre el planeta en sí y los seres que lo habitamos…

La Tierra

a) Aunque desde el siglo II es, en mayor o menor medida, comúnmente aceptado que la Tierra es esférica, los miembros de la Flat Earth Society afirman que es plana, y que en realidad vivimos en un disco que tiene como punto central el Polo Norte. Según este modelo, con ciertas reminiscencias de Show de Truman, el fin del mundo es un muro de hielo de 45 metros (ni 40 ni 50) de alto que nos rodea. Como prueba de peso, esgrimen que las propias Naciones Unidas lucen el mapa real de la Tierra en su bandera.

b) Asia es el continente con el punto más alto (Monte Everest, Nepal – Tíbet, 8.848 metros) y más bajo del planeta (orilla del Mar Muerto, Israel – Jordania, -411 metros)

c) La falla de San Andrés, al suroeste de los Estados Unidos, corre de norte a sur deslizándose a una velocidad de 2 cinco centímetros por año, con lo que la ciudad de Los Ángeles se está moviendo hacia San Francisco. Por lo tanto, L.A. será un barrio de la ciudad del Golden Gate dentro de unos… 15 millones de años.

d) Cada día se gastan, aproximadamente, un billón y medio de litros agua en el mundo.

Redonda

La isla de Redonda es un trozo de piedra en mitad del Caribe. Punto. A medio camino entre Antigua y Barbuda, país del que es dependencia, y otras islas centroamericanas, Redonda apenas levanta un palmo del mar. Es lo único que queda de un antiguo volcán y sus dimensiones dan para poco: 1,5 km2 de extensión y una altura máxima de 296 metros sobre el nivel del mar. Pues bien, tanta modestia física queda eclipsada por la presencia de un rey. Bueno, no sólo de un rey sino de toda una corte formada por duques. Ni uno ni otros viven, evidentemente, en Redonda (quizá ni siquiera cabrían), y es hasta curioso que casi todos ellos residan en España. Pero para empezar, hay que tirar unos cuantos años atrás…

Concretamente, a los tiempos de Colón. El bueno de Cristóbal iba camino de América en su segundo viaje cuando, de pasada, vio la isla y decidió que se llamaría Santa María la Redonda. Curtido ya en el arte de descubrir y bautizar trozos de tierra, ni se dignó a bajar del barco (supongo que sería bastante más complicado que hoy en día) y eso abonó el terreno para que nadie prestara demasiado caso a la isla hasta el siglo XIX. En primera instancia, fue la mierda lo que atrajo la atención en Redonda: la mierda que los alcatraces dejaban caer y que, en cantidad de unas 7.000 toneladas anuales, generaba fosfato de alúmina. Supongo que debe ser una sustancia lo bastante ¿interesante? como para que a) la reina Victoria de Inglaterra se diese prisa en reclamar el territorio, adelantándose a los Estados Unidos, b) se formase una colonia de población estable en la isla, llegando a los 120 habitantes en 1901, hasta que de nuevo Redonda quedara deshabitada durante la Primera Guerra Mundial.

¿Y dónde está el rey? Pues nada que ver con la monarquía inglesa. El primer rey de Redonda fue Matthew Dowdy Shiel, un banquero de la vecina isla de Montserrat que compró el peñón el mismo día en que nacía su hijo. Shiel solicitó a la reina Victoria el título real y ésta se lo concedió a cambio de que accediera a no rebelarse contra el poder colonial: dicho y hecho. El primer monarca redondo escogió el nombre de Mateo I para gobernar entre 1865 y 1880, año en que su hijo, el escritor Matthew Phipps Shiel, cumplió 15 años y asumió el trono. Bajo el nombre de Felipe I, el segundo rey gozó de un largo mandato, desde 1880 hasta el año de su muerte, 1947. A partir de esta fecha, las cosas se complican para el pequeño pero agitado reino…

Shiel hijo legó el título y los derechos de su obra literaria a su amigo Terence Ian Fytton Armstrong, un escritor conocido como John Gawsworth. Éste reinó como Juan I y tomó la sana costumbre de nombrar nobles, al parecer a dedo y con pubs como escenario. Tres años antes de su muerte en 1970, Gawsworth le pasó la patata caliente de Redonda a John Wynne-Tyson (alias Juan II), que evidentemente no sólo se erigió en rey sino también en poseedor de los derechos de las obras de los dos anteriores monarcas. Pero Gawsworth no sólo ejercía la dedocracia. Se dice que también tenía facilidad para nombrar sucesores a diestro y siniestro, y fruto de ello es la actual controversia que hay alrededor de quién es el verdadero rey de Redonda. Así, Max Leggett reclama el trono y se considera rey desde 1950, Robert Williamson hace lo propio desde mediados de los 80 (y propone llamarse Roberto I el Calvo), y el tercer candidato no es otro que William Leonard Gates, aka Leo I, que dice haber heredado el título de Arthur John Roberts.

La línea sucesoria oficial, sin embargo, coloca a John Wynne-Tyson, nuevamente un escritor, como heredero de Gawsworth en 1967. El bueno de Wynne-Tyson, o Juan II, aguantó el tipo como rey durante tres décadas, hasta que se cansó de aguantar tanto aspirante a monarca y decidió abdicar hace diez años en favor del español Javier Marías, que gobierna en la actualidad como Xavier I. Un lío, sí…

Con la subida al trono de Marías ha llegado la aristocracia. La lista de nobles redondos, todos duques, asusta. Y que nadie piense que son sólo títulos honoríficos: algunos se desviven por su reino. Así, Frank Gehry no sólo ha diseñado el Guggenheim de Bilbao, también ha esbozado el palacio de Redonda. Y Javier Mariscal, la bandera. El actual rey se lo toma con dignidad y cachondeo a la vez, parece ser, y tiene claro que su sucesor deberá ser un escritor. Así que ya sabéis, hay otra manera de acceder a un trono aparte de presentar el telediario…

Inspiración :: sukkus
Fuentes y fotos:: Wikipedia en varios idiomas · Javier Marías

PD: La categoría Micronations de la Wikipedia contiene información de lo más curioso sobre otras naciones microscópicas. Nada, por si a alguien le apetece echar un ojo…

Marcas que marcan

¿Qué tienen en común las marcas Kleenex, Bimbo y Polaroid? Exacto: pese a ser nombres comerciales, se usan tan frecuentemente para designar a sus genéricos (pañuelos de papel, pan de molde y cámaras instantáneas, respectivamente) que casi deberían aparecer en el diccionario. Son tres casos muy famosos de marca que deviene nombre. Curioso, ¿no? Hay algunos ejemplos más, muchos de ellos conocidos (chupachups por casi cualquier caramelo de palo… ¡menos los Kojak!, tampax por cualquier tampón, walkman por cualquier reproductor de casettes, etc), pero otros no tanto…

  • El aparatito ese que usan los presentadores del telediario para leer las noticias… sí, el teleprompter; es en realidad una empresa (TelePrompTer) fundada en los años 50 por Fred Barton Jr., Hubert J. Schlafly e Irving Berlin Kahn
  • La vaselina es una marca registrada por Robert Chesebrough, inventor del producto en en 1872; ahora vaselina es en general cualquier derivado del petróleo usado en farmacia y perfumería (además de un tipo de disparo en el fútbol…)
  • El rímel, tal y como lo recoge la RAE (“cosmético para ennegrecer y endurecer las pestañas”), es en realidad Rimmel, una marca de cosméticos
  • La empresa de juguetes Wham-O registró la marca Frisbee para sus discos voladores; hoy todos estos juguetes, da igual de qué compañía sean, se conocen como frisbees
  • Jacuzzi no sólo es el nombre de una marca, sino que además proviene de una familia de italianos que emigró a EEUU; eran siete hermanos que fundaron una empresa (Jacuzzi Bros., originales ellos…) que, entre otros negocios, acabó fabricando las famosas bañeras que hoy se conocen, genéricamente, como jacuzzis, y que la RAE define como “bañera para hidromasaje”; vale la pena decir que la idea partió de Candido Jacuzzi, aunque según la mitología erótico-festiva su invento sea de todo menos cándido…
  • ¿Ping-pong o tenis de mesa? Tenis de mesa, porque ping-pong es una marca registrada por J. Jaques & Son Ltd desde hace… 105 años
  • ¿Alguna vez habéis hecho Ouija? Bueno, pues que sepáis que se escribe con mayúscula porque es una marca registrada de la compañía Parker Brothers (sí, los del Monopoly y el Risk), que ahora se usa incluso para designar aquella ‘tabla’ de espiritismo hecha en casa, con un folio de libreta y un rotulador…

Todo esto, claro, sólo en España. Cada país tiene sus propias marcas. En Rumanía, por ejemplo, es normal que las zapatillas deportivas se llamen ‘adidas’, independientemente de la marca, con lo que (supongo que) van a las tiendas a pedir… “unas adidas Nike del 43, por favor”.

¿Alguien conoce alguna más? Yo diría que la próxima de la lista será el iPod, que casi mucha gente usa ya para designar cualquier reproductor MP3, ¿no? ¿Sucederá lo mismo con Google para los buscadores? ¿O con Ikea para las tiendas de muebles?

Historia de un beso

Cerca del ayuntamiento de París (el ‘Hôtel de Ville’) se tomó la que seguramente es una de las imágenes más icónicas del S.XX. Se llama Le Baiser de L’Hôtel de Ville, y realmente su historia tiene miga.

Le Baiser de L'Hôtel de Ville

La leyenda urbana cuenta que la pareja protagonista no era consciente de estar siendo fotografiada, que en realidad no eran pareja-pareja sino amantes, que la popularidad de la instantánea provocó un gran problema a la chica cuando su pareja oficial la vio y que posteriormente demandaría al fotógrafo, Robert Doisneau. Bien, pues nada de eso es cierto. De hecho, el propio Doisneau demostró muy buen ojo en 1992, cuando declaró esto en una entrevista: “Jamás me habría atrevido a fotografiar a una pareja así en la calle. ¿Amantes besándose en público? Raramente tienen una relación legítima…”

La historia real empezó en 1950, cuando Doisneau estaba sentado en la terraza de un café buscando la inspiración para cumplir con lo que acababa de pedirle la revista Life: un reportaje sobre los ‘amoureux‘ de París. Doisneau vio a una pareja pasar y les abordó. Resultaron ser dos estudiantes de arte dramático: Françoise Bornet y Jacques Carteaud. Les preguntó si estarían dispuestos a posar y de ahí salió la famosa fotografía. ¿Verdad que pierde magia cuando uno sabe que no es una imagen espontánea? Por otro lado, la gana porque la pareja nos hace creer que son ajenos a la cámara.

Con esta y un puñado más de fotos, Doisneau publicó su trabajo y la primera parte de la historia acabó. ‘Le Baiser de L’Hôtel de Ville’ se quedó durante más de tres décadas en un cajón, de ahí que si Bornet hubiera tenido otro novio o marido, como afirmaba la leyenda urbana, para éste hubiera sido difícil ver la imagen. No fue hasta mediados de los ochenta cuando alguien tuvo la feliz idea de convertir la fotografía en poster, transformándola en un superventas del mundillo. Si lo normal es que una buena foto llegue a vender alrededor de 15.000 copias, ésta ya ha sobrepasado el medio millón.

Y con la fama llegó la segunda parte de la historia. Varias parejas reclamaron ser las protagonistas de la imagen. Jean y Denise Lavergne tuvieron incluso el morro de presentarse en un programa de televisión en el año 1992. Ojo, porque estamos hablando, como mínimo, de sexagenarios… Entre tanto jaleo apareció la verdadera besada (o besante), Françoise Bornet, y lo hizo con la fotografía original que Doisneau le remitió en los 50, zanjando así el asunto. El último capítulo también lo escribió ella: Bornet decidió subastar la foto en 2005 para financiar una productora cinematográfica junto a su marido… que no es Carteaud, embarcado en la producción de vinos durante su vida y ya fallecido. Sin embargo, el affaire de la fotografía sirvió para que se reencontraran. Ah, y para ganar 155.000 euros, que es lo que un ciudadano suizo pagó por el beso y toda la historia que tiene detrás, que también lo vale…

Uno mira la foto y no puede dejar en cierta manera de suspirar y de entender que sí, que se merece un sitio en alguna parte, aunque quizá no por 155.000 euros… La posición de Doisneau, en cierta manera voyeur semiescondido, la gente pasando como si el mundo no se estuviera parando, el gris inmenso, el pelo despeinado de él, la dispersa silueta de París al fondo, la forma en que ella desmaya el cuerpo, una mano que pende y la otra que sujeta segura, la silla vacía, el obsoleto romanticismo del cigarro entre los dedos… Uno ha besado en París, que queréis que os diga…

Adams, Poughkeepsie, Sacks…

Leo en Microsiervos: Scott Adams recupera el habla gracias a las rimas. Como habréis leído si habéis abierto el enlace, Scott Adams es el autor de las tiras cómicas de Dilbert. Explica Alvy:

[Adams] sufre desde hace un par de años dos curiosas enfermedades cerebrales. Por un lado, distonia focal que le impide dibujar a mano, y por otro disfonia espasmódica, que le impide hablar normalmente y aclara que no sabe si las traducciones de los nombres de las enfermedades son correctas, porque las leyó en inglés; luego sigue. Lo curioso del caso, que nos enseña una vez más lo misterioso y asombroso que es el cerebro humano, es que consiguió “engañarse a sí mismo” para dibujar utilizando una tableta gráfica con el ordenador en vez de hacerlo a mano. Pero los doctores le dijeron que no podría recuperar el habla normal y que no había esperanza alguna recuperación. Los síntomas eran también dignos de un episodio de Anatomía de Gray: podía hablar en público en conferencias, pero no en privado a un volumen normal. Podía hablar estando solo, pero no por teléfono, con gente delante o si había ruido, cosas así (lo cual es distinto de un problema de timidez o “ansiedad social”, porque por ejemplo sí que podía cantar delante de la gente). Lo asombroso, tal y como cuenta en su blog, es que el otro día se dio cuenta como por arte de magia de que podía hablar con la gente, a un volumen normal, si lo hacía empleando rimas: Jack be nimble, Jack be quick / Jack jumped over the candlestick

Eso es lo que se puso a repetir una y otra vez, totalmente asombrado. Poco a poco, luego empezó a poder hablar normal otra vez sin usar rimas. No al cien por cien como antes, pero casi. Cuando su voz volvía de decaer, repetía las rimas y la voz normal resurgía. No se sabe si esto será permanente, pero ahora puede hablar bastante bien otra vez. Como él mismo dice: gracias a las rimas, parece que remapeó su cerebro. Es apasionante la forma en que la mente humana almacena y procesa la información y cómo pone en marcha las funciones más básicas, por no hablar de cómo puede recuperarse en caso de problemas.

Una historia sorprendente. Me ha recordado, supongo que influenciado por las reposiciones de Cuatro estos días, a la serie Ally McBeal. Uno de los dos fascinantes jefes de Ally, John Bizcochito Cage (el otro es el aforístico Richard Fish, doble de Ariel Rot; ambos son los mejores personajes de la serie), tiene una seria tendencia a perder los nervios en público: tartamudea y le silba la nariz. Algo fatal para un abogado, claro… Uno de los trucos que usa para controlar la tartamudez es pronunciar la palabra ‘Poughkeepsie‘, aunque la mayoría de veces termine tartamudeándola también… “Po-po-po… ¡Poughkeepsie!”. Una táctica como cualquier otra para engañar al cerebro, igual que Adams y sus rimas.

Decía Confucio que conocer a alguien es sabiduría, pero que conocerse a sí mismo es sabiduría superior. Algo así debe de pasar con el cerebro, nuestra vía de obtención de conocimiento, para que a día de hoy siga siendo ese gran desconocido, ¿no? Si tenéis un rato libre, pasaos por la biblioteca y leed al menos un par de historias del libro ‘El hombre que confundió a su mujer con un sombrero’, de Oliver Sacks (el médico de la película Despertares; bueno, más bien al revés: el médico de la película Despertares es él… por cierto, curiosidad: la enfermera que más sale en la película, no recuerdo el nombre pero es la que más intima con el doctor Sacks, es la voz de Marge Simpson, entre otros personajes de esa serie que Antena 3 se empeña en exprimir, maltratar, desangelar…), especialmente la que relata cómo un hombre, en apariencia sano (“muy culto, simpático, que hablaba bien, con fluidez, que tenía imaginación, sentido del humor”, dice Sacks), confundió realmente a su esposa con un sombrero. Una alteración en las zonas visuales del cerebro le llevaba a ‘ver mal’ aunque sus ojos estuvieran bien, de modo que reconocía a las personas por la voz. Pero sin estímulos sonoros, podía perfectamente confundir a su mujer con un sombrero (y pretender ponérsela en la cabeza) o a un sombrero con su mujer (y querer besarla o darle la mano). El cerebro, ese misterio…

English rules!

Un par de cosas curiosas sobre la lengua universal:

  • Hay más de 500.000 palabras en la lengua inglesa, pero ninguna rima con los colores silver, purple o orange
  • El inglés se utiliza como idioma oficial o co-oficial en más de sesenta países
  • Ninguna palabra en la lengua inglesa tiene tantas definiciones como set
  • La pronunciación puede llegar a ser bastante retorcida. Existen numerosas formas de pronunciar -ough, como en la siguiente frase: “A rough-coated, dough faced, thoughtful ploughman strode through the streets of Scarborough; after falling into a slough, he coughed and hiccoughed”
  • Pneumonoultramicroscopicsilicovocanoconiosis, con 45 letras, es la palabra más larga en los diccionarios de inglés
  • Fuente :: Nintendo

Pues sí: la ocasión la pintan calva

Dentro de poco, Barcelona recibirá de forma solemne y oficial la llegada de la Navidad. Aquí es fácil saber cuándo es el momento, sólo basta con pasar por delante de El Corte Inglés de la plaza Catalunya. Dentro de nada ya estará colgando adornos navideños. Época de símbolos por definición, la Navidad perderá este año uno: el famoso tío calvo que llevaba ya casi una década anunciando la lotería. Sin duda es uno de los spots más esperados del año, no digo que no, y tenía ya su status, pero me he quedado bastante flipado al leer esto en El Mundo:

‘El calvo’ del Sorteo de Navidad nació en 1998. Loterías convoca anualmente un concurso para adjudicar la campaña publicitaria del sorteo más importante del año que, en aquella ocasión, ganó la agencia francesa Publicis, creadora del personaje. Para darle vida eligió al actor británico Clive Arrindell, que ha recibido desde entonces, por trabajar en exclusiva para este anuncio, entre 20 y 25 millones de pesetas (de 120.000 a 150.000 euros) al año.

Y así ha sido hasta ahora… Más de 20 kilos por trabajar… ¿un mes al año? Seguramente menos. Digo yo que el contrato sería en exclusiva sólo para anuncios publicitarios, y que este hombre podría hacer películas, series o lo que sea. Por otro lado, me parece una barbaridad blindar así a un tío (¡¡20 kilos al año por un anuncio!!) que, seamos sinceros, podría hacer otros anuncios con peluca y nadie se enteraría. Están locos estos publicitarios…

Nombres raros

El otro día, viendo un capítulo de Los Simpsons, apareció por unos momentos esto:

Símbolo de Prince

Sí, es el símbolo que durante un tiempo usó el cantante Prince como nombre. Una tocada de huevos, con perdón, porque evidentemente no hay forma humana de pronunciarlo, pero a alguien se le ocurrió la peregrina idea de usar la fórmula “El artista antes conocido como Prince”, y en eso se quedó hasta que en 2000 Prince volvió a ser Prince…

Buceando una vez más en la Wikipedia, resulta que lo del cantante no es el único caso de nombre raro, ni mucho menos. Cuando yo era pequeño, antes de ir al colegio miraba en Antena 3 (creo) la serie Transformers. ¿Alguien recuerda el nombre del jefe de los buenos? Sí, Optimus Prime. Pues bueno, un señor de Ohio se llama así: Optimus Prime. Resulta que el personaje de dibujos animados fue como una figura paterna para él durante su infancia y a los 30 años decidió cambiar su nombre legalmente. Estados Unidos es, por lo visto, el paraiso de los frikinombres: un juez aceptó en 2005 la petición de un hombre de llamarse Jesus Christ porque ya había un precedente de 2001 en que un ciudadano de Utah había pasado a llamarse Santa Claus

Más: una señora de Knoxville felizmente casada y con hijos tuvo el capricho de llevar a uno de sus retoños a una escuela de golf de la que había sido alumno Tiger Woods. Como no podía permitirse la matrícula, decidió subastar su nombre en eBay. Ahora se llama legalmente goldenpalace.com, aunque afirma que su familia aún la llama Terri (¡¡menos mal!!).

Lo de la presentadora de televisión Paula Yates es clínico. Sus tres hijas con el cantante Bob Geldof responden a los nombres de Fifi Trixibelle (la mayor), Peaches Honeyblossom Michelle Charlotte Angel Vanessa (Peaches para los amigos, la mediana) y Little Pixie (la pequeña). Separada de Geldof, Yates tuvo otra hija con el también cantante Michael Hutchence: Heavenly Hiraani Tiger Lily

Aún así, los dos casos más curiosos no son anglófonos, sino nórdicos. En Dinamarca encontramos a una madre que le quiso poner a su hijo el enrevesado nomber de Christophpher. Las autoridades danesas no aceptan nombres tan peculiares y condenaron a la señora a pagar una multa mensualmente hasta que accediera a cambiarlo. Al menos hasta 1996 (el niño había nacido en el 89) estuvo pagando…

Finalmente, en 1991 nació otro crío en Suecia cuyos padres, al cumplir él 5 años, aún no lo habían inscrito en el registro civil, algo que va contra la legislación sueca y que está multado con 5.000 coronas. Como medida de protesta decidieron llamar a su hijo Brfxxccxxmnpcccclllmmnprxvclmnckssqlbb11116, aclarando que se pronuncia Albin. Las autoridades denegaron el nombre, y los padres volvieron a la carga inscribiendo a su retoño como A (también pronunciado Albin), intento nuevamente fallido.

Prometo no ver más capítulos de los Simpsons…

Llansantffraid, Oswestry, TNS y eBay

Llansantffraid-ym-Mechain es un pueblo de Gales que ya resulta peculiar por su nombre. Allí nació en 1959 un equipo de fútbol que fue bautizado de manera bastante lógica: Llansantffraid FC. El club empezó a jugar en la liga galesa sin demasiada fortuna en un principio, pero a finales de los 80 la cosa cambió y fue ascendiendo de categoría, hasta que en 1993 llegó a la primera división.

Hasta aquí la historia, ciertamente, no sorprende. En España ha habido casos más bestias como los del Universidad de Las Palmas o el Ciudad de Murcia. Pero para el Llansantffraid FC todo dio un vuelco en 1996. Ganó la Copa de Gales y entró en su vida un patrocinador: Total Network Solutions. La empresa se implicó hasta el punto que contrató un cambio de nombre, y el club pasó a llamarse Total Network Solutions Llansantffraid FC. En 1997, un pasito más: Llansantffraid desapareció y el equipo era Total Network Solutions o simplemente TNS.

Curiosamente, y pese a su implicación e interés en el equipo, la empresa Total Network Solutions no era de Llansantffraid, pero sí de la zona. En concreto, del vecino pueblo de Oswestry, a 13 kilómetros de distancia. Allí también tenían un equipo, el Oswestry Town FC, algo más modesto pero histórico a la vez: es el único club inglés que juega en la liga galesa. Sí, porque a pesar de estar separados por sólo 13 kilómetros, los pueblos de Llansantffraid-ym-Mechain y Oswestry pertenecen a países distintos, Gales e Inglaterra. Esa fue la razón por la que la UEFA se negó inicialmente a permitir la fusión de ambos equipos en 2003. Luego el organismo europeo se echó atrás y el TNS, antes Llansantffraid FC, se unió para siempre con el Oswestry Town FC, fundado en 1860 con el nombre de Oswestry United, gracias a los lazos creados por Total Network Solutions. Sí, un poco enrevesado…

El nombre se mantuvo (TNS) y otras cuestiones, como el color del uniforme, se decidieron de manera salomónica: camiseta blanca a rayas verdes horizontales para los partidos caseros (como el Llansantffraid) y equipación azul oscura (como el Oswestry) cuando toca jugar fuera. Bajo esta fórmula, el nuevo TNS ha ganado las ligas de 2005 y 2006 (la primera había caído en 2000), y saltó a la fama internacional por querer cederle al Liverpool su plaza en la ronda preliminar de la Liga de Campeones, cuando el club inglés estuvo a punto de quedarse sin jugar la competición de la era vigente vencedor por no haberse clasificado entre los cuatro primeros de la Premier League. La UEFA no aceptó ese arreglo entre clubes, pero incluyó al Liverpool en el sorteo de la primera ronda previa de la Champions y el bombo acabó juntando a ambos equipos… Los reds ganaron por 3-0 los dos partidos, el de ida en Anflied y el de vuelta en Wrexham ( 1 | 2 ).

Sin embargo, en 2005 British Telecom compra Total Network Solutions, de modo que el equipo se queda sin patrocinador… y sin nombre. Supongo que descartado cualquier intento del tipo ‘Llansantffraid Oswestry United’, a alguien se le ocurre la idea de subastar en eBay la opción de bautizar el club. La cosa no pintaba mal: la puja llega hasta las 170.300 libras, unos 41 milloncejos (de pestas, claro), pero no cuaja y el club opta por algo más, digamos, romántico. Uniendo por un lado el que ha sido apodo histórico del Llansantffraid (The Saints) y, por el otro, la vinculación de Oswestry con el rey Oswaldo de Northumbria (siglo VII), nombrado santo a su muerte, el nuevo apelativo del equipo cae por su propio peso: The New Saints, que además permite mantener las siglas TNS.

El mundo del fútbol puede ser muy raro…

Fuente :: Wikipedia y TNS

Bjork, Gudjohnsen y los apellidos islandeses

No hace mucho me enteré de que Bjork (o Björk), el nombre de la cantante islandesa, no es un apodo, un nombre artístico ni nada por el estilo. Es simplemente su nombre. Y tampoco es que haya pocas Bjork en Islandia y se decidiera por ponerse ese nombre para vender discos, no… el caso es que en Islandia la gente se llama por el nombre, no importa su cargo o relevancia pública. Si Bjork fuera primera ministra islandesa seguiría siendo Bjork, y no Sra. Gudmundsdottir (que así se apellida).

Por otra parte, el Barça ha fichado al primer futbolista islandés (ya tuvo un balonmanista hace años) de su historia: Eidur Smari Gudjohnsen. Su padre se llama Arnór Gudjohnsen y también fue futbolista. Los dos fueron noticia hace años porque coincidieron en un partido profesional: el hijo entró al campo en sustitución del padre durante un Estonia-Islandia. Buscando información sobre el tema me volví a encontrar con rarezas en los nombres islandeses: resulta que el 90% de la población forma su apellido a partir del nombre del padre o de la madre (le añaden el sufijo -son), no heredándolo directamente como suele ser común en las sociedades occidentales. Curiosamente, los Gudjohnsen son parte del otro 10% que sí puede mantener el apellido de sus antepasados, gracias a que éstos adquirieron a principios del siglo XX el derecho legal a hacerlo. Por eso padre e hijo se apellidan igual (y además su apellido no acaba en -son).

En casi todos los idiomas existen sufijos que quieren decir ‘hijo de’: -ez en castellano, el mítico Mc de los escoceses, -son en la lengua inglesa, etc. En Islandia tienen el -son, pero lo usan de manera diferente. Por ejemplo: si los Gudjohnsen no tuvieran ese derecho a heredar el apellido, el jugador del Barça se llamaría Eidur Smari Arnórson, o sea, ‘el hijo de Arnor’. De ahí que no se llamen entre ellos por el apellido, porque no tiene información sobre tu familia, sino simplemente sobre el nombre de pila de tu más inmediato antepasado. Para las mujeres está el prefijo -dottir (daughter). Bjork se apellida Gudmundsdottir, lo que hace suponer que el nombre de su padre es Gudmond, ¿no?

La cosa se complica cuando, por lo visto, cualquier persona puede escoger entre apellidarse ‘hijo/a de’ papá o de mamá: una pareja formada por Thor Johnsen y Anja Smithsdóttir pueden tener un niño que se llame Eidur Anjason (hijo de Anja) y una niña que se llame Bjork Thordottir (hija de Thor). O sea, cuatro familiares y ninguno se apellida igual…