Sheb Wooley, Ben Burtt y el ‘Grito Wilhelm’

27/2/07

Shelby F. “Sheb” Wooley fue un actor y cantante norteamericano. Participó en una cincuentena de películas y series (capítulo de ‘Se ha escrito un crimen’ incluido) a lo largo de la segunda mitad del siglo pasado, pero su época de mayor actividad fue durante los años 50. Y concretamente en 1951 le llegó el éxito de una forma más bien curiosa. Ese año se rodó el western Tambores lejanos, protagonizado por Gary Cooper; el bueno de Sheb logró un pequeño papel como soldado Jessup. Tan pequeño que ni aparece en los créditos… En una de las escenas del film, un soldado es tristemente devorado por unos cocodrilos… y grita. El sonido de ese grito fue grabado a posteriori durante la post-producción de la película, y se cree con casi total seguridad que fue Wooley quien interpretó la agonía del soldado. Un par de años más tarde, ese mismo efecto de sonido se usó en el film La carga de los jinetes indios, nuevamente un western. En esta ocasión, el personaje que gritaba también era un soldado, llamado Wilhelm. Su motivo: un indio acababa de clavarle una flecha… El efecto fue usado posteriormente en varias películas de los 50 y los 60, pero lo mejor estaba por llegar.

En 1977 entra en acción Ben Burtt, a la sazón técnico de sonido de sagas como La guerra de las galaxias o Indiana Jones. Burtt encontró el efecto entre los archivos de la Warner y lo bautizó como ‘Grito Wilhelm’, curiosamente no en honor a su creador sino en referencia al personaje de La carga de los jinetes indios. Poco a poco, lo convirtió en una broma interna en el mundillo que ha acabado con la voz de Wooley en casi 130 películas. Ojo al repaso de algunas de ellas porque hay escenas inverosímiles…

Burtt usó el ‘Grito Wilhelm’ en cada una de las seis entregas de Star Wars, aunque por ejemplo en la primera de ellas no se pudo oír ni en España (el doblaje lo tapó) ni en Alemania (la escena fue cortada). Entre otras cosas, Burtt también se sacó de la chistera las voces y ruidos de los androides y el sonido de los míticos sables láser, el de estos últimos gracias a una mezcla entre el ruido de su televisor desintonizado y el de un antiguo proyector de 35mm… Ah, y la voz de Chewbacca, que no es otra cosa que el quejido de una morsa de un Marineland de California…

El Grito Wilhelm aparece en otras películas de la talla de Las dos Torres, El retorno del rey, Poltergeist, Gremlins 2, Spider-Man, Kill Bill… ¡y hasta en Padre de familia o videojuegos como StarCraft! En la Wikipedia, cómo no, tenéis una lista bastante completa de las apariciones de Wilhelm. Curioso, ¿no?

Ah, si os aburre leer y además domináis inglés, aquí lo tenéis todo mejor explicadito. Claro que para eso había que llegar aquí abajo…

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Lista de flashbacks de Lost

25/2/07

A la espera de la segunda entrega de Los números perdidos de Lost os dejo esta lista con el ranking de flashbacks de cada personaje:

8 – Jack
6 – Kate
5 - Locke
4 - Charlie, Sun, Sawyer
3 - Sayid, Hurley, Michael, Jin, Eko
2 - Claire, Ana Lucia, Desmond
1 - Boone, Walt, Shannon, Rose, Bernard, Juliet

Evidentemente, gana Jack…

(actualizado tras el capítulo 3×09 - Stranger in a strange land)

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Los números perdidos de Lost (I)

24/2/07

Los números perdidos de Lost (I)

Perdidos, o Lost, ha vuelto hace un par de semanas a las vidas de algunos que, como yo, estamos atrapados en la montaña de enigmas que rodean a la serie y sus personajes. Una de esas incógnitas, quizá la que más nos atrapó a todos en primera instancia, es la de los ‘números chungos’. Aunque ahora el tema está en franca decadencia (¿dónde está ese contador, ese boleto, esas futbolistas?), he querido rescatar no sólo los ‘números chungos’, sino algunos más. Espero que sea un ameno repaso a la serie en forma de cifras, en cinco cómodas entregas y, oiga, gratis…

Aviso: pudiere contener spoilers y/o datos futuros no comprobados

1. Todo capítulo de Lost que se precie incluye un flashback
2. Dos de los catorce ‘supervivientes iniciales’ (los protagonistas de la primera temporada) han muerto: Shannon y Boone
3. Según la web de Mittelos Bioscience (ahora caída), existen en realidad tres islas (imagen)
4. ¡NÚMERO CHUNGO!
5. La idea original era que Boone fuera conocido como ‘Five’ (cinco), puesto que en teoría su nombre completo es Boone Carlyle V (por aquello de que sus cuatro antepasados directos también debían de llamarse Boone Carlyle)
6. Además de ‘los catorce principales’, otros seis personajes han tenido flashback: Ana Lucia, Eko, Rose, Bernard, Desmond y Juliet
7. De una u otra manera, se han visto (o intuido…) siete estaciones Dharma: Cisne, Llama, Flecha, Perla, Caduceo, Hidra y una última en la que aparece el hombre del parche
8. ¡NÚMERO CHUNGO!
9. Charlie lleva un tatuaje en su brazo derecho con el número nueve escrito en élfico
10. El episodio diez, centrado en Claire, es el primero dirigido por una mujer: Marita Jane Grabiak

+ info :: Los números perdidos de Lost (II)

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Hola mundo

22/2/07

¡Hola mundo!, hola, hola-hola-hola, un saludo al respetable, hola mundo-mundano, hola MundoReal™, hola holita… Después de tanta Luna, de estar tanto en la Luna, ¿no merece un post la Tierra? Valgan estos datos curiosos, sobre el planeta en sí y los seres que lo habitamos…

La Tierra

a) Aunque desde el siglo II es, en mayor o menor medida, comúnmente aceptado que la Tierra es esférica, los miembros de la Flat Earth Society afirman que es plana, y que en realidad vivimos en un disco que tiene como punto central el Polo Norte. Según este modelo, con ciertas reminiscencias de Show de Truman, el fin del mundo es un muro de hielo de 45 metros (ni 40 ni 50) de alto que nos rodea. Como prueba de peso, esgrimen que las propias Naciones Unidas lucen el mapa real de la Tierra en su bandera.

b) Asia es el continente con el punto más alto (Monte Everest, Nepal - Tíbet, 8.848 metros) y más bajo del planeta (orilla del Mar Muerto, Israel - Jordania, -411 metros)

c) La falla de San Andrés, al suroeste de los Estados Unidos, corre de norte a sur deslizándose a una velocidad de 2 cinco centímetros por año, con lo que la ciudad de Los Ángeles se está moviendo hacia San Francisco. Por lo tanto, L.A. será un barrio de la ciudad del Golden Gate dentro de unos… 15 millones de años.

d) Cada día se gastan, aproximadamente, un billón y medio de litros agua en el mundo.

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Redonda

17/1/07

La isla de Redonda es un trozo de piedra en mitad del Caribe. Punto. A medio camino entre Antigua y Barbuda, país del que es dependencia, y otras islas centroamericanas, Redonda apenas levanta un palmo del mar. Es lo único que queda de un antiguo volcán y sus dimensiones dan para poco: 1,5 km2 de extensión y una altura máxima de 296 metros sobre el nivel del mar. Pues bien, tanta modestia física queda eclipsada por la presencia de un rey. Bueno, no sólo de un rey sino de toda una corte formada por duques. Ni uno ni otros viven, evidentemente, en Redonda (quizá ni siquiera cabrían), y es hasta curioso que casi todos ellos residan en España. Pero para empezar, hay que tirar unos cuantos años atrás…

Concretamente, a los tiempos de Colón. El bueno de Cristóbal iba camino de América en su segundo viaje cuando, de pasada, vio la isla y decidió que se llamaría Santa María la Redonda. Curtido ya en el arte de descubrir y bautizar trozos de tierra, ni se dignó a bajar del barco (supongo que sería bastante más complicado que hoy en día) y eso abonó el terreno para que nadie prestara demasiado caso a la isla hasta el siglo XIX. En primera instancia, fue la mierda lo que atrajo la atención en Redonda: la mierda que los alcatraces dejaban caer y que, en cantidad de unas 7.000 toneladas anuales, generaba fosfato de alúmina. Supongo que debe ser una sustancia lo bastante ¿interesante? como para que a) la reina Victoria de Inglaterra se diese prisa en reclamar el territorio, adelantándose a los Estados Unidos, b) se formase una colonia de población estable en la isla, llegando a los 120 habitantes en 1901, hasta que de nuevo Redonda quedara deshabitada durante la Primera Guerra Mundial.

¿Y dónde está el rey? Pues nada que ver con la monarquía inglesa. El primer rey de Redonda fue Matthew Dowdy Shiel, un banquero de la vecina isla de Montserrat que compró el peñón el mismo día en que nacía su hijo. Shiel solicitó a la reina Victoria el título real y ésta se lo concedió a cambio de que accediera a no rebelarse contra el poder colonial: dicho y hecho. El primer monarca redondo escogió el nombre de Mateo I para gobernar entre 1865 y 1880, año en que su hijo, el escritor Matthew Phipps Shiel, cumplió 15 años y asumió el trono. Bajo el nombre de Felipe I, el segundo rey gozó de un largo mandato, desde 1880 hasta el año de su muerte, 1947. A partir de esta fecha, las cosas se complican para el pequeño pero agitado reino…

Shiel hijo legó el título y los derechos de su obra literaria a su amigo Terence Ian Fytton Armstrong, un escritor conocido como John Gawsworth. Éste reinó como Juan I y tomó la sana costumbre de nombrar nobles, al parecer a dedo y con pubs como escenario. Tres años antes de su muerte en 1970, Gawsworth le pasó la patata caliente de Redonda a John Wynne-Tyson (alias Juan II), que evidentemente no sólo se erigió en rey sino también en poseedor de los derechos de las obras de los dos anteriores monarcas. Pero Gawsworth no sólo ejercía la dedocracia. Se dice que también tenía facilidad para nombrar sucesores a diestro y siniestro, y fruto de ello es la actual controversia que hay alrededor de quién es el verdadero rey de Redonda. Así, Max Leggett reclama el trono y se considera rey desde 1950, Robert Williamson hace lo propio desde mediados de los 80 (y propone llamarse Roberto I el Calvo), y el tercer candidato no es otro que William Leonard Gates, aka Leo I, que dice haber heredado el título de Arthur John Roberts.

La línea sucesoria oficial, sin embargo, coloca a John Wynne-Tyson, nuevamente un escritor, como heredero de Gawsworth en 1967. El bueno de Wynne-Tyson, o Juan II, aguantó el tipo como rey durante tres décadas, hasta que se cansó de aguantar tanto aspirante a monarca y decidió abdicar hace diez años en favor del español Javier Marías, que gobierna en la actualidad como Xavier I. Un lío, sí…

Con la subida al trono de Marías ha llegado la aristocracia. La lista de nobles redondos, todos duques, asusta. Y que nadie piense que son sólo títulos honoríficos: algunos se desviven por su reino. Así, Frank Gehry no sólo ha diseñado el Guggenheim de Bilbao, también ha esbozado el palacio de Redonda. Y Javier Mariscal, la bandera. El actual rey se lo toma con dignidad y cachondeo a la vez, parece ser, y tiene claro que su sucesor deberá ser un escritor. Así que ya sabéis, hay otra manera de acceder a un trono aparte de presentar el telediario…

Inspiración :: sukkus
Fuentes y fotos:: Wikipedia en varios idiomas · Javier Marías

PD: La categoría Micronations de la Wikipedia contiene información de lo más curioso sobre otras naciones microscópicas. Nada, por si a alguien le apetece echar un ojo…

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Marcas que marcan

30/11/06

¿Qué tienen en común las marcas Kleenex, Bimbo y Polaroid? Exacto: pese a ser nombres comerciales, se usan tan frecuentemente para designar a sus genéricos (pañuelos de papel, pan de molde y cámaras instantáneas, respectivamente) que casi deberían aparecer en el diccionario. Son tres casos muy famosos de marca que deviene nombre. Curioso, ¿no? Hay algunos ejemplos más, muchos de ellos conocidos (chupachups por casi cualquier caramelo de palo… ¡menos los Kojak!, tampax por cualquier tampón, walkman por cualquier reproductor de casettes, etc), pero otros no tanto…

  • El aparatito ese que usan los presentadores del telediario para leer las noticias… sí, el teleprompter; es en realidad una empresa (TelePrompTer) fundada en los años 50 por Fred Barton Jr., Hubert J. Schlafly e Irving Berlin Kahn
  • La vaselina es una marca registrada por Robert Chesebrough, inventor del producto en en 1872; ahora vaselina es en general cualquier derivado del petróleo usado en farmacia y perfumería (además de un tipo de disparo en el fútbol…)
  • El rímel, tal y como lo recoge la RAE (”cosmético para ennegrecer y endurecer las pestañas”), es en realidad Rimmel, una marca de cosméticos
  • La empresa de juguetes Wham-O registró la marca Frisbee para sus discos voladores; hoy todos estos juguetes, da igual de qué compañía sean, se conocen como frisbees
  • Jacuzzi no sólo es el nombre de una marca, sino que además proviene de una familia de italianos que emigró a EEUU; eran siete hermanos que fundaron una empresa (Jacuzzi Bros., originales ellos…) que, entre otros negocios, acabó fabricando las famosas bañeras que hoy se conocen, genéricamente, como jacuzzis, y que la RAE define como “bañera para hidromasaje”; vale la pena decir que la idea partió de Candido Jacuzzi, aunque según la mitología erótico-festiva su invento sea de todo menos cándido…
  • ¿Ping-pong o tenis de mesa? Tenis de mesa, porque ping-pong es una marca registrada por J. Jaques & Son Ltd desde hace… 105 años
  • ¿Alguna vez habéis hecho Ouija? Bueno, pues que sepáis que se escribe con mayúscula porque es una marca registrada de la compañía Parker Brothers (sí, los del Monopoly y el Risk), que ahora se usa incluso para designar aquella ‘tabla’ de espiritismo hecha en casa, con un folio de libreta y un rotulador…

Todo esto, claro, sólo en España. Cada país tiene sus propias marcas. En Rumanía, por ejemplo, es normal que las zapatillas deportivas se llamen ‘adidas’, independientemente de la marca, con lo que (supongo que) van a las tiendas a pedir… “unas adidas Nike del 43, por favor”.

¿Alguien conoce alguna más? Yo diría que la próxima de la lista será el iPod, que casi mucha gente usa ya para designar cualquier reproductor MP3, ¿no? ¿Sucederá lo mismo con Google para los buscadores? ¿O con Ikea para las tiendas de muebles?

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Historia de un beso

19/11/06

Cerca del ayuntamiento de París (el ‘Hôtel de Ville’) se tomó la que seguramente es una de las imágenes más icónicas del S.XX. Se llama Le Baiser de L’Hôtel de Ville, y realmente su historia tiene miga.

Le Baiser de L'Hôtel de Ville

La leyenda urbana cuenta que la pareja protagonista no era consciente de estar siendo fotografiada, que en realidad no eran pareja-pareja sino amantes, que la popularidad de la instantánea provocó un gran problema a la chica cuando su pareja oficial la vio y que posteriormente demandaría al fotógrafo, Robert Doisneau. Bien, pues nada de eso es cierto. De hecho, el propio Doisneau demostró muy buen ojo en 1992, cuando declaró esto en una entrevista: “Jamás me habría atrevido a fotografiar a una pareja así en la calle. ¿Amantes besándose en público? Raramente tienen una relación legítima…”

La historia real empezó en 1950, cuando Doisneau estaba sentado en la terraza de un café buscando la inspiración para cumplir con lo que acababa de pedirle la revista Life: un reportaje sobre los ‘amoureux‘ de París. Doisneau vio a una pareja pasar y les abordó. Resultaron ser dos estudiantes de arte dramático: Françoise Bornet y Jacques Carteaud. Les preguntó si estarían dispuestos a posar y de ahí salió la famosa fotografía. ¿Verdad que pierde magia cuando uno sabe que no es una imagen espontánea? Por otro lado, la gana porque la pareja nos hace creer que son ajenos a la cámara.

Con esta y un puñado más de fotos, Doisneau publicó su trabajo y la primera parte de la historia acabó. ‘Le Baiser de L’Hôtel de Ville’ se quedó durante más de tres décadas en un cajón, de ahí que si Bornet hubiera tenido otro novio o marido, como afirmaba la leyenda urbana, para éste hubiera sido difícil ver la imagen. No fue hasta mediados de los ochenta cuando alguien tuvo la feliz idea de convertir la fotografía en poster, transformándola en un superventas del mundillo. Si lo normal es que una buena foto llegue a vender alrededor de 15.000 copias, ésta ya ha sobrepasado el medio millón.

Y con la fama llegó la segunda parte de la historia. Varias parejas reclamaron ser las protagonistas de la imagen. Jean y Denise Lavergne tuvieron incluso el morro de presentarse en un programa de televisión en el año 1992. Ojo, porque estamos hablando, como mínimo, de sexagenarios… Entre tanto jaleo apareció la verdadera besada (o besante), Françoise Bornet, y lo hizo con la fotografía original que Doisneau le remitió en los 50, zanjando así el asunto. El último capítulo también lo escribió ella: Bornet decidió subastar la foto en 2005 para financiar una productora cinematográfica junto a su marido… que no es Carteaud, embarcado en la producción de vinos durante su vida y ya fallecido. Sin embargo, el affaire de la fotografía sirvió para que se reencontraran. Ah, y para ganar 155.000 euros, que es lo que un ciudadano suizo pagó por el beso y toda la historia que tiene detrás, que también lo vale…

Uno mira la foto y no puede dejar en cierta manera de suspirar y de entender que sí, que se merece un sitio en alguna parte, aunque quizá no por 155.000 euros… La posición de Doisneau, en cierta manera voyeur semiescondido, la gente pasando como si el mundo no se estuviera parando, el gris inmenso, el pelo despeinado de él, la dispersa silueta de París al fondo, la forma en que ella desmaya el cuerpo, una mano que pende y la otra que sujeta segura, la silla vacía, el obsoleto romanticismo del cigarro entre los dedos… Uno ha besado en París, que queréis que os diga…

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