Segurola, un paso adelante

12/8/07

Marca

Ya se sabe desde hace algunas semanas: Santiago Segurola ha fichado por Marca. Segurola es uno de los mejores periodistas deportivos de España y lo ha demostrado desde las páginas de El País durante muchos años. Su fichaje coincide con la que para mí está siendo la peor etapa de Marca, sin duda el mejor diario deportivo durante buena parte de los 90 pero caído en el cutrismo desde hace ya bastante tiempo. Sólo hay que ver cómo trataban las crónicas de los partidos últimamente, con una columna dedicada al partido en sí y tres consagradas a esas anécdotas tan graciosas, al más puro estilo Qué

Segurola se incorporará como adjunto al nuevo director de Marca, Eduardo Inda. Volverá así a los deportes, que dejó tras el Mundial de Alemania para asumir el cargo de redactor jefe de Cultura y del suplemento Babelia en El País.

Siempre me ha parecido muy triste que el mejor periodismo deportivo se haga en la prensa generalista. Y siempre me he preguntado por qué nadie es capaz de atreverse a editar un buen periódico deportivo. Marca es una desgracia, Sport y Mundo Deportivo también son malos con ganas (y eso que soy culé…), y As tiene calidad pero es tan antibarcelonista que no puedo con él. Y eso que me río (y mucho) con el amigo Roncero (1 - 2 - 3).

A ver si la llegada de Segurola no es sólo una operación de ‘qué buenos somos’ y se nota en el día a día del periódico. A ver si realmente es un paso adelante…

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Liverpool FC

8/5/07

Liverpool FC

Hace unos meses que dejé mi relación profesional con el fútbol, y la verdad es que me he quitado. Es muy raro que vea un partido y lo de leer prensa o escuchar programas deportivos lo tengo apartadísimo. Pero entonces el Liverpool llega a una final de la Champions y me apetece empaparme de fútbol inglés…

La historia del Liverpool FC está hecha a base de nombres propios: Bill Shankly, Anfield, Bob Paisley, Heysel, Ian Callaghan, The Kop, Ian Rush, The Boot Room, Kenny Dalglish, Joe Fagan, Hillsborough… como todas las grandes historias, hechas por lugares y personas.

El Liverpool es el mejor equipo inglés, el mejor club del país que inventó un deporte. ¿Sus credenciales? Pues, a grandes rasgos, 18 ligas, 7 copas, 7 copas de la liga, 15 supercopas, 5 copas de Europa, 3 copas de la UEFA y 3 supercopas europeas. En todos estos trofeos es, además, el club inglés más exitoso (excepto en la copa y la supercopa inglesa, ya que el Manchester United suma 11 de cada)

Los reds cuentan también con otro ingrediente necesario para hacer grande a un club: un eterno rival. En este caso, el vecino Everton, aunque el United no se queda atrás. Pero la relación con el Everton viene de lejos, y pica un poco. La historia es la siguiente: el Everton, fundado en 1878, jugaba en el campo de Anfield hasta que el dueño del terreno, John Houlding, decidió subir el alquiler de buenas a primeras, circunstancia que llevó a los toffees a buscarse la vida en Goodison Park, su feudo desde entonces hasta ahora. Así que Houlding, con campo pero sin equipo, tiró por lo fácil y fundó uno, el Liverpool FC, en marzo de 1892. Desde entonces se han jugado 205 Merseyside derbies, con 79 victorias para el Liverpool, 65 para el Everton y 62 empates.

Pero el Liverpool dejó de ser un club más cuando su historia quedó atada para siempre a un nombre: Bill Shankly. Futbolista escocés ligado durante casi toda su carrera al Preston North End, Shankly llegó en diciembre del 59 al banquillo de Anfield. El panorama era desolador, con el equipo en Segunda, pero Shankly renovó al equipo y fundó la Boot Room junto a tres miembros del staff técnico: Joe Fagan, Reuben Bennett y Bob Paisley. La Boot Room determinó una manera de dirigir a un equipo que se prolongó más allá de la era Shankly, y contribuyó a forjar el camino del éxito para el club durante los 25 años siguientes. Shankly no es el entrenador con mejor palmarés del club, pero su forma de entender el fútbol construyó lo que es el Liverpool hoy en día.

En el momento de su adiós al banquillo de Anfield, sin embargo, su herencia no estaba tan clara, de modo que la decisión, no sólo por temida sino por sorprendente, provocó un terremoto. El equipo quedó en manos de Bob Paisley, que resultó ser el técnico más laureado de los reds. Entre 1974 y 1983, Paisley ganó 3 copas de Europa, 1 UEFA, 6 ligas y 3 copas inglesas, entre otros trofeos, quedándose en blanco únicamente en su primera temporada. Tras Paisley llegó otro miembro de la Boot Room, Joe Fagan (1983/85), que logró la cuarta copa de Europa del club y dejó su sitio en el banquillo a una serie de ex-jugadores, Kenny Dalglish primero (1985/91) y Graeme Souness (1991/94) después. El último técnico británico que ha tenido el Liverpool fue Roy Evans (1994/98), curiosamente también el último licenciado de la Boot Room post-Shankly.

Con cien años ya cumplidos, el Liverpool sentó en el banco de Anfield al francés Gérard Houllier, manager entre 1998 y el año de la llegada del primer (creo) español en Anfield: Rafa Benítez, el boss desde 2004. En tres temporadas, Benítez ha logrado una copa, una supercopa inglesa y otra europea y una Liga de Campeones; y aún puede ganar otra de esas dentro de unos días.

You'll never walk alone

Supongo que al menos una vez en la vida hay que ir a Anfield. Tiene que ser impresionante oír a toda esa gente cantar el You’ll never walk alone antes y después del partido… You’ll never walk alone es una canción a priori sin ninguna vinculación con el fútbol, pero la versión grabada por Gerry & the Pacemakers en 1963 se convirtió rápidamente en el himno del club. No es exclusiva del Liverpool, ya que la usan otros clubes como el Celtic, el Ipswich Town, el Rapid Vienna, el Dinamo Zagreb, el Twente, el Feyenoord, el Borussia Dortmund, el AEK Atenas, el FC Tokyo, el Hellas Verona, etc. La letra dice así:

When you walk through a storm
Hold your head up high
And don’t be afraid of the dark
At the end of the storm there’s a golden sky
And the sweet, silver song of a lark
Walk on through the wind, walk on through the rain
Though your dreams be tossed and blown
Walk on, walk on with hope in your heart
And you’ll never walk alone
You’ll never walk alone

Quien quiera saber más sobre el YNWA, puede pasearse por aquí o por aquí; yo no puedo sino poner este vídeo, que resume la magnífica y mágica temporada 2004/05 al ritmo de la canción en la garganta de decenas de miles de voces:

Pero la historia del Liverpool también sangra. El club ha estado inmerso en dos grandes tragedias: Heysel y Hillsborough. La primera tuvo lugar momentos antes de la final de Copa de Europa de 1985, que enfrentaba a los reds con los italianos de la Juventus. Antes de empezar el partido, aficionados ingleses cargaron contra la hinchada rival y provocaron la caída de un muro que sepultó la vida de 39 personas, casi todos italianos. A posteriori, se habló de que Heysel no era un estadio seguro, que se cometió el error de permitir que las aficiones se mezclaran y que el alcohol hizo el resto. Lo cierto es que pese a las muertes y al más de medio centenar de heridos, el partido se jugó. La Juve ganó 1-0. El Liverpool fue expulsado de las competiciones europeas durante seis años, y el resto de clubes ingleses durante cinco.

Pero si Heysel resultó dramático, Hillsborough fue peor.

En 1989, Liverpool y Nottingham Forest se jugaban el pase a la final de la Copa en una de las semifinales. El partido se celebraba en campo neutral: el Hillsborough Stadium del Sheffield Wednesday. La afluencia fue masiva y la caótica organización provocó un espectacular cuello de botella en la entrada del estadio. La policía decidió abrir las puertas, lo que desembocó en una avalancha que llevó a los aficionados que ya estaban en sus localidades a ser aplastados contra las vallas de seguridad. Murieron 94 personas, todos hinchas del Liverpool, y otros 766 resultaron heridos. Cuatro días más tarde moría en el hospital un niño de 14 años, mientras que cuatro años más tarde fallecía la 96ª víctima, en coma desde el día de la tragedia.

La conmoción en Inglaterra fue enorme, y el diario The Sun puso un asqueroso toque de mierda periodística. El periódico publicó un presunto reportaje modestamente titulado “La verdad”, y lo acompañó de tres frases bien grandes a modo de subtítulos: “Algunos aficionados robaron monederos de las víctimas”, “Algunos aficionados orinaron sobre los cadáveres”, y “Algunos aficionados golpearon a los policías mientras éstos hacían el boca a boca a los heridos”. Las ventas de The Sun en Liverpool jamás de han recuperado de tamaña mentira…

Escudo del Liverpool FC

Fuente :: Wikipedia

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Esos locos bajitos

19/4/07

Lo dijo Víctor Hugo Morales: la jugada de todos los tiempos. Maradona coge la pelota en cancha propia y recorre 62 metros en 10 segundos, sortea a Hoddle, Reid, Sansom, Butcher, Fenwick y al meta Shilton, y marca un gol después de doce toques con el pie izquierdo, ninguno con el derecho y un genial giro justo al inicio de la jugada. Aunque como se dijo en su día, nada hubiera sido posible sin la asistencia que le brinda Héctor Enrique, ‘El Negro’…

Bromas aparte, lo mejor del gol es el contexto: cuartos de final de un Mundial y partido entre enemigos íntimos cuyos países, cuatro años atrás, estaban en guerra. Y la guinda. La voz del uruguayo Víctor Hugo Morales…

Anoche fue el turno de Leo Messi. El gol que le marcó al Getafe fue muy similar al que hizo Maradona, aunque el escenario fuera menor: Copa del Rey ante el Getafe.

Argentinos, de menos de 1.70, esos locos bajitos… ¿Tú de quién eres?

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Lewis vs. Powell: los mejores saltos de la historia

8/3/07

El 30 de agosto de 1991 se disputo en el estadio Olímpico de Tokio la final masculina de salto de longitud de los campeonatos del mundo de atletismo. Dos participantes eran favoritos al título: Carl Lewis, apodado ‘Hijo del viento’, y Mike Powell, ambos estadounidenses. El primero, con 30 años cumplidos, llegaba a la cita, los terceros mundiales de la historia, con el honor de haber ganado la longitud de las dos primeras ediciones del evento (Helsinki ‘83 y Roma ‘87), además de estar en posesión de los dos últimos títulos olímpicos de la especialidad: Los Ángeles ‘84 y Seúl ‘88. Eso sin hablar de más medallas en 100 y 200 metros y en el relevo corto. Por su parte, Powell estaba únicamente centrado en la longitud y su mayor logro había sido la plata olímpica tres años antes, pero sin duda era el gran rival de Lewis. Durante aquella tarde tokiota se realizaron algunos de los mejores saltos de la historia. Seres humanos capaces de despegarse del suelo durante casi nueve metros, capaces de dejar a Bob Beamon en segundo plano.

Carl Lewis y Mike Powell

La competición empezó con Carl Lewis saltando unos magníficos 8.68, record de los campeonatos. Mike Powell empezó frío: 7.85. En el segundo intento ya se acercó, con 8.54, a su gran rival, pero entonces empezó el baile: tras un segundo salto nulo, Carl Lewis voló hasta los 8.83

Lástima del viento… Con más de dos metros por segundo de viento a favor, la IAAF, máximo organismo mundial del atletismo, no homologa ninguna plusmarca, aunque sí admite los registros para la competición. Así que con esos 8.83 Lewis parecía tener a mano el título de campeón del mundo. Powell no encontró respuesta en su tercer intento (8.29), ni tampoco en el cuarto, ya que su vuelo fue sancionado por los jueces:

El salto de Powell no valía, pero estaba claro que rondaba los 8.80, una marca de alto nivel que llevó a Lewis un paso más allá. Unos once centímetros más allá, para ser exactos…

¡8.91! Palabras mayores, sin duda. De nuevo invalidado como record por la excesiva velocidad del viento a favor, el vuelo de Lewis superaba los 8.90 de Bob Beamon en 1968 y, con dos saltos más por delante, le permitía reafirmarse en su papel de gran favorito. Pero, como diría Kevin Arnold, entonces sucedió…

El estadio explotó con los 8.95 de Mike Powell, una marca estratosférica sin apenas viento a favor (+0.3m/s) que, ahora sí, enterraba a Beamon… Lewis tuvo dos oportunidades para recuperar el trono, pero no pudo hacer nada. Se quedó en unos increíbles 8.87 y 8.84, y, como se puede ver en el vídeo, hizo sufrir a Powell hasta el final. No en vano, el ‘Hijo del viento’ era famoso por la calidad de sus últimos saltos y por ser especialista en remontar. Es más: logró los 8.87 con viento en contra y 16 años después esos dos saltos siguen siendo (sin contar el 8.95 de Powell) los mejores de la historia en condiciones legales de viento y a baja altitud.

Mike Powell, que en cuanto su rival acabó de saltar dio rienda suelta a su alegría abrazándose incluso a un incrédulo juez japonés que no podía sino reír, ponía fin así a la mítica imbatibilidad de Carl Lewis en el salto de longitud: diez años y 65 pruebas consecutivas sin abandonar el primer puesto. Se entiende así que no encajara precisamente bien la derrota…

Carl Lewis y Mike Powell

La tarde del 30 de agosto de 1991 fue, creo, la mejor de todos los tiempos para el salto de longitud. Y sucedió en una ciudad poco idónea, dada su altitud, para esta disciplina. Pero lo cierto es que cuando Lewis abrió fuego con los 8.68 de su primer salto, sólo tres atletas habían llegado más lejos en algún momento de la historia. Un rato después, aquél sería el peor salto de la tarde para el ‘Hijo del viento’ y sólo le valdría para conseguir la plata. Larry Myricks, bronce, se quedó en 8.42

Pero Lewis sí se llevó oro de Tokio. Y records mundiales. Se puede decir que ganó con relativa facilidad las pruebas de velocidad en las que participó: los 100m y el relevo 4×100. En esta disciplina, el equipo estadounidense paró el crono en 37.50, mientras que en el hectómetro Lewis protagonizó una de las mejores carreras de la historia (de nuevo), con un tiempo de 9.86, dos centésimas mejor que su compatriota Leroy Burrell. Cuatro corredores más bajaron de los diez segundos. Lo mejor para Lewis es que por primera vez batía el record mundial de los cien metros lisos ‘en directo’; la vez anterior había tenido que esperar a la descalificación de Ben Johnson…

Con 9 oros olímpicos y 8 títulos mundiales, Lewis es uno de los mejores atletas de todos los tiempos, aunque muchos consideran que desarrolló su carrera en el momento justo: antes de los masivos controles antidopaje. Como curiosidad, Lewis fue en su día seleccionado para dos de las grandes ligas de sus país en el año 84. Los Chicago Bulls le escogieron en el puesto 208 del draft de la NBA y los Dallas Cowboys, en la 12ª ronda del de la NFL. Naturalmente, nunca jugó en esos equipos. Su carácter queda resumido en lo que hizo durante el funeral de su padre. Puso en sus manos la medalla de oro de los 100 metros de Los Ángeles ‘84 para que lo enterraran con ella y le dijo a su madre que no se preocupara. Conseguiría otra

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Meme (VII)

31/12/06

Dani - Evolución 2006/07 Navidad, ¿época de memes? Mi jefe me pasa uno, de modo que voy a responderlo. Se trata de anunciar los propósitos que uno tiene para el año que llega dentro de nada: 2007. Propósitos, no confundir con deseos (ésos serían otros). A ver qué sale…

1. Integrar el deporte en mi vida por una (casi) alarmante cuestión de salud
2. Lograr escuchar música por puro placer
3. Colocar mi economía en su sitio
4. Subir mis niveles de lectura y viajes
5. Querer cumplir 26
6. Volar del nido
7. Mimar más este blog

Me han salido siete, no está mal. Si para dentro de doce meses he tachado cuatro, me doy por satisfecho…

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Llansantffraid, Oswestry, TNS y eBay

13/7/06

Llansantffraid-ym-Mechain es un pueblo de Gales que ya resulta peculiar por su nombre. Allí nació en 1959 un equipo de fútbol que fue bautizado de manera bastante lógica: Llansantffraid FC. El club empezó a jugar en la liga galesa sin demasiada fortuna en un principio, pero a finales de los 80 la cosa cambió y fue ascendiendo de categoría, hasta que en 1993 llegó a la primera división.

Hasta aquí la historia, ciertamente, no sorprende. En España ha habido casos más bestias como los del Universidad de Las Palmas o el Ciudad de Murcia. Pero para el Llansantffraid FC todo dio un vuelco en 1996. Ganó la Copa de Gales y entró en su vida un patrocinador: Total Network Solutions. La empresa se implicó hasta el punto que contrató un cambio de nombre, y el club pasó a llamarse Total Network Solutions Llansantffraid FC. En 1997, un pasito más: Llansantffraid desapareció y el equipo era Total Network Solutions o simplemente TNS.

Curiosamente, y pese a su implicación e interés en el equipo, la empresa Total Network Solutions no era de Llansantffraid, pero sí de la zona. En concreto, del vecino pueblo de Oswestry, a 13 kilómetros de distancia. Allí también tenían un equipo, el Oswestry Town FC, algo más modesto pero histórico a la vez: es el único club inglés que juega en la liga galesa. Sí, porque a pesar de estar separados por sólo 13 kilómetros, los pueblos de Llansantffraid-ym-Mechain y Oswestry pertenecen a países distintos, Gales e Inglaterra. Esa fue la razón por la que la UEFA se negó inicialmente a permitir la fusión de ambos equipos en 2003. Luego el organismo europeo se echó atrás y el TNS, antes Llansantffraid FC, se unió para siempre con el Oswestry Town FC, fundado en 1860 con el nombre de Oswestry United, gracias a los lazos creados por Total Network Solutions. Sí, un poco enrevesado…

El nombre se mantuvo (TNS) y otras cuestiones, como el color del uniforme, se decidieron de manera salomónica: camiseta blanca a rayas verdes horizontales para los partidos caseros (como el Llansantffraid) y equipación azul oscura (como el Oswestry) cuando toca jugar fuera. Bajo esta fórmula, el nuevo TNS ha ganado las ligas de 2005 y 2006 (la primera había caído en 2000), y saltó a la fama internacional por querer cederle al Liverpool su plaza en la ronda preliminar de la Liga de Campeones, cuando el club inglés estuvo a punto de quedarse sin jugar la competición de la era vigente vencedor por no haberse clasificado entre los cuatro primeros de la Premier League. La UEFA no aceptó ese arreglo entre clubes, pero incluyó al Liverpool en el sorteo de la primera ronda previa de la Champions y el bombo acabó juntando a ambos equipos… Los reds ganaron por 3-0 los dos partidos, el de ida en Anflied y el de vuelta en Wrexham ( 1 | 2 ).

Sin embargo, en 2005 British Telecom compra Total Network Solutions, de modo que el equipo se queda sin patrocinador… y sin nombre. Supongo que descartado cualquier intento del tipo ‘Llansantffraid Oswestry United’, a alguien se le ocurre la idea de subastar en eBay la opción de bautizar el club. La cosa no pintaba mal: la puja llega hasta las 170.300 libras, unos 41 milloncejos (de pestas, claro), pero no cuaja y el club opta por algo más, digamos, romántico. Uniendo por un lado el que ha sido apodo histórico del Llansantffraid (The Saints) y, por el otro, la vinculación de Oswestry con el rey Oswaldo de Northumbria (siglo VII), nombrado santo a su muerte, el nuevo apelativo del equipo cae por su propio peso: The New Saints, que además permite mantener las siglas TNS.

El mundo del fútbol puede ser muy raro…

Fuente :: Wikipedia y TNS

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Bjork, Gudjohnsen y los apellidos islandeses

8/7/06

No hace mucho me enteré de que Bjork (o Björk), el nombre de la cantante islandesa, no es un apodo, un nombre artístico ni nada por el estilo. Es simplemente su nombre. Y tampoco es que haya pocas Bjork en Islandia y se decidiera por ponerse ese nombre para vender discos, no… el caso es que en Islandia la gente se llama por el nombre, no importa su cargo o relevancia pública. Si Bjork fuera primera ministra islandesa seguiría siendo Bjork, y no Sra. Gudmundsdottir (que así se apellida).

Por otra parte, el Barça ha fichado al primer futbolista islandés (ya tuvo un balonmanista hace años) de su historia: Eidur Smari Gudjohnsen. Su padre se llama Arnór Gudjohnsen y también fue futbolista. Los dos fueron noticia hace años porque coincidieron en un partido profesional: el hijo entró al campo en sustitución del padre durante un Estonia-Islandia. Buscando información sobre el tema me volví a encontrar con rarezas en los nombres islandeses: resulta que el 90% de la población forma su apellido a partir del nombre del padre o de la madre (le añaden el sufijo -son), no heredándolo directamente como suele ser común en las sociedades occidentales. Curiosamente, los Gudjohnsen son parte del otro 10% que sí puede mantener el apellido de sus antepasados, gracias a que éstos adquirieron a principios del siglo XX el derecho legal a hacerlo. Por eso padre e hijo se apellidan igual (y además su apellido no acaba en -son).

En casi todos los idiomas existen sufijos que quieren decir ‘hijo de’: -ez en castellano, el mítico Mc de los escoceses, -son en la lengua inglesa, etc. En Islandia tienen el -son, pero lo usan de manera diferente. Por ejemplo: si los Gudjohnsen no tuvieran ese derecho a heredar el apellido, el jugador del Barça se llamaría Eidur Smari Arnórson, o sea, ‘el hijo de Arnor’. De ahí que no se llamen entre ellos por el apellido, porque no tiene información sobre tu familia, sino simplemente sobre el nombre de pila de tu más inmediato antepasado. Para las mujeres está el prefijo -dottir (daughter). Bjork se apellida Gudmundsdottir, lo que hace suponer que el nombre de su padre es Gudmond, ¿no?

La cosa se complica cuando, por lo visto, cualquier persona puede escoger entre apellidarse ‘hijo/a de’ papá o de mamá: una pareja formada por Thor Johnsen y Anja Smithsdóttir pueden tener un niño que se llame Eidur Anjason (hijo de Anja) y una niña que se llame Bjork Thordottir (hija de Thor). O sea, cuatro familiares y ninguno se apellida igual…

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