Luces

Hay canciones que llegan por la espalda, que se sacan de vete a saber dónde un dedo para darte unos golpecitos en el hombro (pssst-pssst). Canciones con el don de la oportunidad por bandera, que probablemente en otro momento de tu vida habrían pasado desapercibidas. Canciones armadas de una cámara de fotos, a través de las cuales ves de alguna manera instantáneas de tu vida, aunque en realidad es pura imaginación porque nadie compone para ti. Pero, click, click, click, cuesta negarlo, y te preguntas en qué momento dictaste esos versos, o cuándo fue que te los robaron. Porque la voz es tu voz, o la suya, o las dos peleándose; es la noche más larga, la noche más intensa, la noche más esperada e inesperada a la vez, la noche que nunca volverá, como todas las noches, que nunca vuelven. Siempre intentamos recuperar las noches, pero jamás seremos capaces de capturarlas de nuevo. Y mientras lo intentamos seguimos bailando, que los pies no paren, por favor, que los pies no nos fallen, que la vida nos deje enlazar una canción y otra, que podamos mecernos a placer. Pero hay canciones que llegan por la espalda, pssst-pssst, y vienen de la mano de las luces y del telón. Y las odias de la misma manera que odias a tu madre cuando tiene razón…

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Gafapasta

La idea era hablar de Manel, de su segundo disco. De lo grandes que son por haber conseguido no bajar ni un centímetro el listón, que estaba alto. Pero no, eso lo dejaré para el siguiente post, porque ahora tengo un poco de prisa y porque quiero cerrar ya la Semana del Onanismo. ¿La qué?

Gafapastas es un programa de La2, muy recomendable. Le falta un poco de ritmo, vale, pero todo llegará porque Sr. Bonet es un crack. El caso es que recibí una convocatoria vía mail para ir, pero para entonces alguien ya me había apuntado… Y este es el resultado. Kids, así pasé por Gafapastas…

Dosceroonce

Sería bastante estúpido esconderle a mi propio blog que 2011 ha empezado de la manera más descorazonadora posible, así que no lo voy a hacer. La Wikipedia, ese faro del siglo presente, habla de que en 2011 celebraremos el Año Internacional de los Bosques y el Año Internacional de la Química, que Pete Postlethwaite ha muerto, que la New Horizons llegará a Urano en su camino a Plutón y alguna que otra cosa más. Pero cada uno se hace su propio calendario, sus propios terremotos, y aquí no hay Wikipedia que valga porque la única luz la pones tú, hijo mío. Al folio en blanco que es cada año que descorchamos le pido que se deje escribir de mi puño y letra. Que no es poco…

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Este agosto en Barcelona

Los agostos en la oficina siempre son una buena opción para los que se quedan en ella. Agosto es un mes muy raro, como el verbo ser o el número cero, un mes al que solo los otros once dan sentido. Aunque en última instancia tú decides lo que haces con él, si lo pones a la derecha o a la izquierda del uno, si le das valor o lo dejas languidecer. Si lo mandas a la izquierda tienes a mano el discurso de la primera frase, muy socorrido y posmoderno.

La realidad es otra. La realidad posiblemente es que estés dejando escapar esa sensación que es agosto. Quizá no puedas hacer mucho, porque los auténticos agostos mueren jóvenes. Empacho de dibujos, remojo, comida rápida, partida de Risk, de Trivial o parchís, pelotazos, más remojo, estrellas, una perfecta partida de escondite. Y un beso que por suerte que nunca llega porque cuando lo haga ya no habrá más primeros. Agosto son coches, risas, orquestas y camisetas de encargo. Es playa porque sí, es la sala de espera de un aeropuerto, es preguntarte qué coño le ven al duty free. Es césped, es el codo apoyado en la ventanilla, son escotes, son picaduras, chanclas, casas vacías, polvos perlados de sudor, melón y café a lengüetazos, canciones mudas que de repente florecen, bicicletas, escarabajos azules, grillos tenores. Son trenes vistos desde el andén, y viceversa. Son cartas, postales que nunca llegan, y tabaco rubio en los ojos, y arena en los bolsillos, y paredes heladas, y eternas proclamas fugaces, y mitos y leyendas y recuerdos…

Despegue

…y es el olor de tu pijama, que aún flota por la cama, lo que me sube otra vez arriba, después de oír esa historia que nadie debería contar en primera persona, esa historia que en el fondo siempre es la misma, y que nosotros nunca haremos nuestra porque no nos gusta, así de sencillos somos, así de lógicos y básicos y primarios, no nos gusta y no la queremos porque nos pone plomos en la cintura y nos manda al fondo, y subo otra vez arriba, estaba diciendo, algo achispado por las estrellas, las de la noche y las otras dos, subo ahora que el viaje va a empezar y que no sabemos dónde anda la pista de aterrizaje, ni nos interesa, porque ya vendrá, porque lo único que queremos es flotar en el aire para ver las cosas desde el cielo, o en el agua para verlas desde el fondo, pero siempre lejos del ruido del suelo que nos tiñe de gris, que nos envenena, que nos desespera.

Cenizas

Siempre lo he dicho: los cambios de theme son la medicina ideal para hacer revivir un blog cuando las cenizas ya casi apagan el fuego. Dos meses son mucho robo de oxígeno para cualquier fuego, así que rediseño en mano vamos a limpiar cenizas y avivar esto. Cenizas como las de Islandia, que están volviendo locas a media Europa…

Nos hemos saltado, nada es gratuito, marzo. Con su efemérides. Cinco añitos de blog…

Decepcionar

Hacer perder las ilusiones, dice la RAE. ¿Tienes presente la última vez que decepcionaste? Hablo de decepcionar en serio, y en concreto a decepcionar a alguien querido. Una de esas cagadas gordas, vamos… Yo tengo presentes, ahora mismo, unas cuantas. En estos días, no sé bien por qué motivo, me gustaría purgar una y no encuentro la manera. A veces las decepciones se quedan tan bajo la piel de la otra persona que no hay manera de recuperarlas… En este caso concreto, una batalla perdida, me gustaría poder sacar esa decepción de debajo de esa piel (estoy seguro que está bajo la piel, podría quizá hasta señalarla con el dedo, trazando un círculo) y llevármela un rato a casa.

Family guy

Alguna vez he hablado aquí de papá. Pocas, y poco transparentes. Tampoco he sido muy extenso con mamá… aunque sí certero. Pero de quien nunca o casi nunca he hablado es de mis hermanos. Anna y Marc, Marc y Anna. Dos pre-adolescentes en plena etapa de descubrir el mundo. Quizá lo más grande que me ha pasado en la vida…

Mi hermana es la pequeña: a punto de cumplir 13 añazos. Estoy convencido de que tiene mucho de mi madre cuando era niña. Es extremadamente cariñosa, con un punto ingenuo que te hace partirte, soñadora, responsable, muy creativa. Una persona a la que adoras, sí o sí. Mi hermano es dos años mayor, así que con 15 se puede decir que es prácticamente una personita. Está en esa edad en que absorbes con rapidez todo lo que ves. Es un chaval muy inteligente, tremendamente intuitivo y curioso, y casi tan responsable como su hermana. Aunque él se ha quedado con la parte analítica de la herencia genética. Sigue siendo muy familiar, cosa que posiblemente esté a punto de cambiar.

Dentro de poco empezarán a vivir cosas muy nuevas. Su primer beso, su primera gran bronca con los hasta ahora idolatrados padres, sus primeras mentiras, su primer trabajo, sus primeras lágrimas en silencio, sus primeras borracheras, sus primeros viajes… Seguramente porque me convertí en hermano mayor bastante tarde me falte un poco la noción de ser realmente hermano mayor. Ahora que los dos encaran esta etapa, que dejan la niñez, me pregunto cómo afectará eso a nuestra relación. Supongo que cuesta hacerse a la idea de que un buen día esos mocos que no levantaban dos palmos del suelo son casi adultos…