Coming back

Unas cuantas semanas después, este blog pretende arrancar de nuevo. Podría decir que ha sido una penitencia, pero no negaré que ha habido un cierto componente de desidia. Lo importante, en cualquier caso, es que la cabecita tiene ganas de escribir y a ello nos pondremos en cuanto el diseño esté cerrado. ¡Hasta la semana que viene!

Puigcerdà!

A veces no hay nada como la ligera improvisación. ¿Nos vamos? ¡Nos vamos!

A Puigcerdà mismo. Viaje bautizado como gastronómico (¡sobre todo para algunas!), entre las ganas de comer y el frío y la calma que llevábamos… la verdad, mucho-mucho no visitamos. Pero pudimos jugar con la nieve a altas horas de la madrugada, comer las mejores pizzas del mundo, encontrar unos mojitos muy decentes, oler un pajarraco, comprar cadenas, conocer al dueño de Luz de Gas, pasarnos por Llívia y reírnos mucho… ¡una gran escapada!

Quizá no las mejores, probablemente las más caras…

Fiebre de libros

Ignatius Reilly

Ya hace tiempo que me cuesta salir de una librería sin comprarme, claro, un libro. Me encanta ir a mirar, a chafardear: los grandes, los de bolsillo (mis favoritos), los comics, los de ajedrez, los de idiomas, las biografías… Y siempre acabo cogiendo uno que ya no suelto hasta casa. No es ningún problema, al contrario. La verdad es que es raro que me gaste más de diez euros en un libro porque tengo predilección por los de bolsillo, que son más cómodos de leer. La única pega es que no tengo tiempo para leerlos. Y cuantos más compro, menos tiempo tengo para absorber lo que voy comprando… Para colmo, lo más normal del mundo es que tenga un par, mínimo, de libros pendientes. Perdón, corrijo: lo más normal es que tenga varios pares pendientes… Ahora mismo, ya abandonados desde hace meses pero a media lectura, están:

  • Cien años de soledad, lo que ya tiene delito, porque es la segunda vez que lo interrumpo
  • Game over (no recuerdo exactamente el título), un libraco sobre la historia de Nintendo que compré por Amazon de segunda mano
  • …alguno más que me dejo

Estos ya los doy por perdidos, la verdad es que están muy bien, pero los fui dejando y ahora son irrecuperables. Los volveré a atacar desde cero algún día… También a medio leer, pero aún frescos, tengo los siguientes:

  • La caverna, que ya en su día interrumpí, aunque ahora lo he cogido con más ganas
  • Historias del calcio, ideal para tomar y dejar, porque es una recopilación de artículos de prensa (que, por cierto, recomiendo encarecidamente a quien le guste el fútbol)
  • Marie Curie y su tiempo, una biografía que no pinta demasiado interesante y que huele ya a cadáver

Y en la recámara, comprados esta misma semana:

  • La conjura de los necios, que ya leí en su día, luego presté a un amigo… y nunca más se supo; éste lo compré porque es un imprescindible
  • Poemas, de Ángel González; diría que es el primer libro de poesía que me compro… voluntariamente
  • Les misérables, así, dos mil paginillas en francés… este es un reto personal y tardaré en empezarlo, pero espero que me guste porque me encantaría leerlo del tirón

Y en el salón, esperándome, The Sandman. Llevo dos de diez y ya considero que es una de las mejores obras que he leído nunca.

At home!

Salen estas letras desde una nueva casa. Bueno, en realidad son dos: de una ya hablamos hace unas semanas, la otra es un Vostro 1500 que aún estoy pintando y amueblando. Qué útil fue, me doy cuenta ahora, mi último meme, que me ha servido para recordarme que no se puede bloggear en condiciones sin FTP Rush : )

Febrero ha sido el mes de la mudanza, de las mil tareas… bueno, y lo que queda. Pero como esto ya tiene cara y ojos, marzo se avecina más relajado. Buen momento para ir sacando el montón de borradores que tengo en cola…

Carnaval 2008

…y aquí estábamos con Epi y Blas

Carnaval 2008

Tras cuatro días por el sur, el balance es que Sevilla no me maravilla y que los carnavales de Cádiz son la fiesta padre. La gente se lo curra mucho con los disfraces y es una pasada ver cómo se monta un sarao sin nada más que las ganas de gritar, hablar, cantar… y beber, venga, no nos engañemos. Un saludo a las diablesas, a los chiquiprecios, a los y las Cálico electrónico, a Mario y Peach, a Ali G, a la novia de penalty, a los lanzapuros, a Doraemon… ¡y a Agatha Ruiz de la Prada!

Les Corts!

Primero fue ITnet, luego la COM y después Línia Les Corts. O sea, trabajo. Ahora ya es también placer: me voy a vivir al barrio de Les Corts. A una calle que se llama Mejía Lequerica, curioso nombre y más curiosa biografía:

Mejia Lequerica (Quito 1776-Cadiz 1813) fue un político y patriota ecuatoriano, que vino a España a realizar un estudio sobre los monumentos y la historia de la antigüedad. Fue diputado en las Cortes de Cadiz de 1810, en representación de una de las naciones que constituían España. Se manifestó defensor de las ideas liberales y contribuyó con sus argumentos y discursos a la supresión de la Inquisición.

De momento me llevo a otro bloguero en la maleta, y a medio plazo se vendrá por lo menos otro más¡Nens, esto va a ser genial!

Mi regalo

Quizá recuerde una de las primeras veces que fuimos a tomar algo, un verano. Mi vida era medio caos y las horas se eternizaban entre aquellas cuatro paredes. Ahora, que rebobino y suspiro de alivio por haber soltado tanto lastre, echo la vista atrás y veo que las etapas de la vida encajan con una suave precisión. Son cosas que sólo se aprecian con la perspectiva que te da el tiempo…

Papá me dijo una vez que venimos a esta vida a aprender. Me pareció una gran idea; desde entonces la he hecho propia. De ti he aprendido muchas cosas, y creo que el gran valor es el cómo me las has enseñado: ni una palabra. Todo lo que he absorbido de ti ha sido por observación directa. Y me encanta llevar aquí, en esta precisa línea, más de diez minutos intentando verbalizar tus virtudes y no poder hacerlo. Supongo, sé, que forman parte de los sentimientos, y eso no se puede explicar.

Me encanta poder presumir de ti en unos tiempos en que la amistad está en la cuerda floja. Me encanta poder presumir de ti a la vez que enumero mentalmente tu lista de defectos. Me encanta poder presumir de ti y de todo lo que te rodea. Me encanta poder presumir de mi bombín, que es culpa tuya; él simboliza el quitarme el sombrero cuando me sorprendes, el taparme la cara cuando me avergüenzas, el mendigarte algo cuando lo necesito…

Soy pésimo escribiéndote, así que te daré mi regalo: un punto y seguido…

Uno, dos, tres…

Y así podemos seguir contando hasta que nos cansemos, porque un año es largo para contarlo. Y sin embargo, corto para vivirlo… cada vez más.

Esta noche, de vuelta a casa, me ha asaltado una canción en mi mp3, una canción que yo no puse voluntariamente pero que está ahí, en mi PC, y por tanto de vez en cuando también en mi Meizu. Me ha sorprendido escucharla, me ha sorprendido sonreír con ella, pero sobre todo me ha encantado hacerlo. Se llama Verdade

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Es bonita, ¿no?

Tocando y saliendo

148º y último post del año, de un 2007 que empezaba de una manera tremenda, confusa quizá entonces, confusa seguro ahora y cuyo recuerdo además mancharon los ladrones. Ahora, ya con otra cajita de recuerdos, guardo algún pequeño tesoro y una brújula, para mirar siempre donde toca, que precisamente no es el norte. Ahora sé que 2007 era necesario para 2008.

Para este blog el año empezaba con una imagen que me encantó, y que vuelvo a repetir ahora…

2007

La dejo salir un poco antes del primer día de enero, para que mi nuevo año empiece con antelación. Sin propósitos, sin listas, sin balances, sin nada y con todo el sitio del mundo para lo que venga. ¡Salud!

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