8 de Mayo
2007

Hace unos meses que dejé mi relación profesional con el fútbol, y la verdad es que me he quitado. Es muy raro que vea un partido y lo de leer prensa o escuchar programas deportivos lo tengo apartadísimo. Pero entonces el Liverpool llega a una final de la Champions y me apetece empaparme de fútbol inglés…
La historia del Liverpool FC está hecha a base de nombres propios: Bill Shankly, Anfield, Bob Paisley, Heysel, Ian Callaghan, The Kop, Ian Rush, The Boot Room, Kenny Dalglish, Joe Fagan, Hillsborough… como todas las grandes historias, hechas por lugares y personas.
El Liverpool es el mejor equipo inglés, el mejor club del país que inventó un deporte. ¿Sus credenciales? Pues, a grandes rasgos, 18 ligas, 7 copas, 7 copas de la liga, 15 supercopas, 5 copas de Europa, 3 copas de la UEFA y 3 supercopas europeas. En todos estos trofeos es, además, el club inglés más exitoso (excepto en la copa y la supercopa inglesa, ya que el Manchester United suma 11 de cada)
Los reds cuentan también con otro ingrediente necesario para hacer grande a un club: un eterno rival. En este caso, el vecino Everton, aunque el United no se queda atrás. Pero la relación con el Everton viene de lejos, y pica un poco. La historia es la siguiente: el Everton, fundado en 1878, jugaba en el campo de Anfield hasta que el dueño del terreno, John Houlding, decidió subir el alquiler de buenas a primeras, circunstancia que llevó a los toffees a buscarse la vida en Goodison Park, su feudo desde entonces hasta ahora. Así que Houlding, con campo pero sin equipo, tiró por lo fácil y fundó uno, el Liverpool FC, en marzo de 1892. Desde entonces se han jugado 205 Merseyside derbies, con 79 victorias para el Liverpool, 65 para el Everton y 62 empates.
Pero el Liverpool dejó de ser un club más cuando su historia quedó atada para siempre a un nombre: Bill Shankly. Futbolista escocés ligado durante casi toda su carrera al Preston North End, Shankly llegó en diciembre del 59 al banquillo de Anfield. El panorama era desolador, con el equipo en Segunda, pero Shankly renovó al equipo y fundó la Boot Room junto a tres miembros del staff técnico: Joe Fagan, Reuben Bennett y Bob Paisley. La Boot Room determinó una manera de dirigir a un equipo que se prolongó más allá de la era Shankly, y contribuyó a forjar el camino del éxito para el club durante los 25 años siguientes. Shankly no es el entrenador con mejor palmarés del club, pero su forma de entender el fútbol construyó lo que es el Liverpool hoy en día.
En el momento de su adiós al banquillo de Anfield, sin embargo, su herencia no estaba tan clara, de modo que la decisión, no sólo por temida sino por sorprendente, provocó un terremoto. El equipo quedó en manos de Bob Paisley, que resultó ser el técnico más laureado de los reds. Entre 1974 y 1983, Paisley ganó 3 copas de Europa, 1 UEFA, 6 ligas y 3 copas inglesas, entre otros trofeos, quedándose en blanco únicamente en su primera temporada. Tras Paisley llegó otro miembro de la Boot Room, Joe Fagan (1983/85), que logró la cuarta copa de Europa del club y dejó su sitio en el banquillo a una serie de ex-jugadores, Kenny Dalglish primero (1985/91) y Graeme Souness (1991/94) después. El último técnico británico que ha tenido el Liverpool fue Roy Evans (1994/98), curiosamente también el último licenciado de la Boot Room post-Shankly.
Con cien años ya cumplidos, el Liverpool sentó en el banco de Anfield al francés Gérard Houllier, manager entre 1998 y el año de la llegada del primer (creo) español en Anfield: Rafa Benítez, el boss desde 2004. En tres temporadas, Benítez ha logrado una copa, una supercopa inglesa y otra europea y una Liga de Campeones; y aún puede ganar otra de esas dentro de unos días.

Supongo que al menos una vez en la vida hay que ir a Anfield. Tiene que ser impresionante oír a toda esa gente cantar el You’ll never walk alone antes y después del partido… You’ll never walk alone es una canción a priori sin ninguna vinculación con el fútbol, pero la versión grabada por Gerry & the Pacemakers en 1963 se convirtió rápidamente en el himno del club. No es exclusiva del Liverpool, ya que la usan otros clubes como el Celtic, el Ipswich Town, el Rapid Vienna, el Dinamo Zagreb, el Twente, el Feyenoord, el Borussia Dortmund, el AEK Atenas, el FC Tokyo, el Hellas Verona, etc. La letra dice así:
When you walk through a storm
Hold your head up high
And don’t be afraid of the dark
At the end of the storm there’s a golden sky
And the sweet, silver song of a lark
Walk on through the wind, walk on through the rain
Though your dreams be tossed and blown
Walk on, walk on with hope in your heart
And you’ll never walk alone
You’ll never walk alone
Quien quiera saber más sobre el YNWA, puede pasearse por aquí o por aquí; yo no puedo sino poner este vídeo, que resume la magnífica y mágica temporada 2004/05 al ritmo de la canción en la garganta de decenas de miles de voces:
[youtube MiK_lqmtEnI]
Pero la historia del Liverpool también sangra. El club ha estado inmerso en dos grandes tragedias: Heysel y Hillsborough. La primera tuvo lugar momentos antes de la final de Copa de Europa de 1985, que enfrentaba a los reds con los italianos de la Juventus. Antes de empezar el partido, aficionados ingleses cargaron contra la hinchada rival y provocaron la caída de un muro que sepultó la vida de 39 personas, casi todos italianos. A posteriori, se habló de que Heysel no era un estadio seguro, que se cometió el error de permitir que las aficiones se mezclaran y que el alcohol hizo el resto. Lo cierto es que pese a las muertes y al más de medio centenar de heridos, el partido se jugó. La Juve ganó 1-0. El Liverpool fue expulsado de las competiciones europeas durante seis años, y el resto de clubes ingleses durante cinco.
Pero si Heysel resultó dramático, Hillsborough fue peor.
En 1989, Liverpool y Nottingham Forest se jugaban el pase a la final de la Copa en una de las semifinales. El partido se celebraba en campo neutral: el Hillsborough Stadium del Sheffield Wednesday. La afluencia fue masiva y la caótica organización provocó un espectacular cuello de botella en la entrada del estadio. La policía decidió abrir las puertas, lo que desembocó en una avalancha que llevó a los aficionados que ya estaban en sus localidades a ser aplastados contra las vallas de seguridad. Murieron 94 personas, todos hinchas del Liverpool, y otros 766 resultaron heridos. Cuatro días más tarde moría en el hospital un niño de 14 años, mientras que cuatro años más tarde fallecía la 96ª víctima, en coma desde el día de la tragedia.
La conmoción en Inglaterra fue enorme, y el diario The Sun puso un asqueroso toque de mierda periodística. El periódico publicó un presunto reportaje modestamente titulado “La verdad”, y lo acompañó de tres frases bien grandes a modo de subtítulos: “Algunos aficionados robaron monederos de las víctimas”, “Algunos aficionados orinaron sobre los cadáveres”, y “Algunos aficionados golpearon a los policías mientras éstos hacían el boca a boca a los heridos”. Las ventas de The Sun en Liverpool jamás de han recuperado de tamaña mentira…

Fuente :: Wikipedia
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