Tengo la teoría de que hay momentos en que Varcelona cobra vida y me quiere morder el culo, como hacen los perros en los dibujos animados. Por suerte tengo un carnet de bicing y puedo sortear mandíbulas a cierta velocidad (confieso que hoy, con los auriculares puestos, valiente rebeldía…), pero no está de más dejar de tentar a la suerte. De manera que me cojo los bártulos y me voy de vacaciones unos días, con lo que este blog quedará temporalmente huérfano.
Para que no se diga: os dejo la lavadora encendida (es la primera por la derecha), quizá a alguien le apetezca mirarla. También, of course, una canción…
Último repaso a esos temazos veraniegos que, año tras año, nos colocan entre el odio y la irresistible tentación del baile y que se conocen como canción del verano. Por cierto, que vamos de mal en peor…
2000
…porque la verdad es que este siglo no es que nos haya dejado grandes temas. Apenas temas buenos. Casi todos mediocres, joer… Por ejemplo, de 2000 recuerdo dos canciones que ni de lejos me gustan, pero que quizá con el tiempo haya cogido ¿cariño? Suramérica’s power: mitad para el omnipresente King Africa con su “¡Boooooomba!“, mitad para Para no verte más, de La mosca tse tse. Soy un hortera, vale, pero juro que de entre las dos prefiero a King Africa. Al fin y al cabo, algo tiene que tener un tío que hace siempre la misma canción, pero con la cuarta parte de palabras que usa Georgie Dann, y aún así se jarta de sonar en radios y discotecas… Oye, que he visto que King y el de La mosca se parecen, ¿no?
2001
Mmm, verano flojete, con la niñata Paulina Rubio gritando Y yo sigo aquí y los Chocolate latino berreándole a algo tan poco fresco y veraniego como la Mayonesa… Si es que tragamos con todo…
2002
¡Aaaaaaaaaaaarg! El primer David ataca: Civera con Que la detengan. Después llegaría Bisbal, Bustamante, De María… desde luego, un nombre con gancho… Vencedora clara: Torero, de Chayanne. ¡Grande!
2003
No hay color: Lorna y su Papi chulo. Y es que me parece una propuesta tan lamentable que me provoca carcajadas (y no nos engañemos, invita al baile). Asín de rarito soy…
2004
¡¡Seeeeeeee!! Gran cosecha, con la indescriptible Obsesión (Aventura) a la cabeza. Qué temazo, por favor… La siguió de cerca Dragostea din tei, de O-Zone, que sonó hasta en las iglesias. Mención especial, por lo cansinas que fueron, a Lola (Pastora) y Mariacaipirinha (Joan ClosCarlinhos Brown)
2005 + 2006
Sí, amigos, llevamos dos veranitos casi cien por cien Shakira, un 2005 con La tortura (ayudada por Alejandro Sanz) y un 2006 con Hips don’t lie, de la mano de Wyclef Jean. Shakira me gusta en sus dos acepciones, tanto si se pone en plan churrera de hits como estos dos, como si compone temazos tranquilitos (No, Underneath your clothes, Don’t bother, The day and the time…)
2007
Este año me descorazona… Sólo con poner a todo trapo un rato la canción de Los micrófonos podríamos enviar a los epicúreos al diván (y si vieran el vídeo, a la tumba, y si oyeran el nombre artístico de la cantante, se quemaban a lo bonzo…), el Koala amenaza con repetir, pero ahora versionando a Manolo Escobar (¿?), Luis Aguilé (¡¡Luis Aguilé!!) vuelve, eones después, con Nadie me quita mis vacaciones en Castellón, una niña moldava canta en rumano y en pañales un hit titulado Ghita (la que debe estar ganando el padre…), Georgie Dann y Mecagüentó, Ponte el cinturón… Ufff…
Creo que Sabina es el mejor narrador vivo en lengua castellana, y considero a Calamaro el mejor músico en castellano de los últimos quince años. Pero si yo pudiera ser alguien, sería Manolo García…
Vaya por delante… que esto intentará ser una guía de escucha. Una especie de mapa del tesoro con más de una ‘x’, en concreto una por cada canción de Manolo (en este caso) que merezca la pena escuchar una y otra vez. Evidentemente, esto está basado en mi opinión personal, con lo cual puede ser una auténtica mierda, o no.
Dice la Wikipedia que Manolo nació en el Poblenou de Barcelona en agosto del 55. Parece ser que en realidad es de Albacete, aunque en realidad qué más da, porque como él mismo dice en Como un burro amarrado en la puerta del baile, sóc de Barcelona i em moro de calor…
La verdad es que el primer mérito de Manolo García es, precisamente, su nombre artístico. Llamarte Manuel García García-Pérez no sólo no te distingue especialmente de millares de tus compatriotas, sino que seguramente te empuja a buscarte un buen pseudónimo a la hora de lanzar tu carrera en solitario. Claro que después de formar parte de Los burros y de ser durante tantos años El último de la fila, a Manolo no parece importarle demasiado el marketing…
De su primera formación, Los rápidos, a la segunda, Los burros, hay un cambio fundamental: la presencia de Quimi Portet. El sonido sin él no deja de ser un pop-rock sin excesiva personalidad, mientras que en Los burros no sólo se nota un cambio en la música sino también en la extravagancia de las letras. La canción más conocida de esta etapa es Huesos, de la que merece mucho la pena escuchar además una versión, más psicodélica, incluida (diría) en Jamón de burro, el segundo y último disco… antes de El último. Bonus tracks: Te quiero bastante, una canción de amor al 99%, y Moscas aulladoras, perros silenciosos, la más manolo de todas.
La etapa en la que forma dúo con Quimi Portet es la más fructífera. Bajo el techo de El último, Manolo firma canciones enormes y gesta la semilla para otras, quizá aún más grandes, que vendrán en su carrera en solitario. Pero es innegable que la herencia Portet es un hecho en su música. El último de la fila publicó siete señores discos entre Cuando la pobreza entra por la puerta, el amor salta por la ventana (1985) y La rebelión de los hombres rana (1995). El repaso de canciones, claro, es largo y agradable…
Cuando la pobreza… nos regala sobre todo la tristísima Querida Milagros (Querida Milagros, llevo seis días aquí / Te echo de menos, no puedo vivir sin ti…), la historia del soldado Adrián. Aunque para letra, El loco de la calle:
Si tú te vas, mi casa voy a quemar
(…)
Paso al loco de la calle,
paso al ansia de vivir
(…)
Desde que tu te has ido, se ríe de mí la soledad,
te espero en los caminos y te confundo a todas horas…
Mientras estoy perdido los niños me han dicho que lloras,
y solo sé que no puedo estar,
si tú te vas, mi casa voy a quemar…
De Enemigos de lo ajeno destacan la icónica Insurrección, popularizada también por la voz de Miguel Ríos, y la testamentalAviones plateados. Con lo mejor de ambos discos se regrabaron algunos temas para lanzar Nuevas mezclas en 1987.
En el 88 toca Como la cabeza al sombrero, un disco quizá musicalmente más plano que los anteriores. Hay dos temas muy buenos: Sara (”Sara, Sara, dulce Sara…“) y Ya no danzo al son de los tambores, y un tercer tema realmente superior: A veces se enciende…
A veces se enciende, a veces se apaga
la llama sagrada que tú y yo conocemos
(…)
Vamos a querernos mi pequeño amor como tú y yo sabemos…
Vamos a querernos mi pequeño amor como tú y yo sabemos…
Estaremos juntos mientras cada minuto
que pasemos separados sea para sufrir…
Nuevo pequeño catálogo de seres y estares es un salto de discográfica (EMI), de década (1990) y de sonido: ahora los ritmos son mucho más propios, más marca de la casa. Quizá sea el mejor disco del grupo, aunque ya sabemos que eso es mucho decir. Músico loco es una buena canción con un mensaje valiente: la irremisibilidad que a veces tiene el amor (Volveré a por ti, y tú lo sabes muy bien, es lo que hay, es lo que hay…). Andar hacia los pozos no quita la sed es musicalmente complicada de digerir, pero su letra merece una oportunidad, mientras que con Beatus ille pasa al revés. Claro, es que es instrumental… La segunda mitad del disco tiene canciones preciosas e inevitables en la discografía del grupo. Cuando el mar te tenga es un ejemplo de eso que Manolo sabe hacer a las mil maravillas: fusionar a los protagonistas de la canción con los elementos de la naturaleza. Y digo Manolo porque es algo que ha sabido seguir haciendo en su carrera en solitario.
El disco sigue con la imprescindible A jazmín, un tema que a toda chica le gustaría que le hubiesen escrito. Barrio triste es, casi diría, una canción anti-último, porque aunque tiene toques de extravagancia es bastante más realista y urbana de lo que suele ser habitual. Pero su mensaje es lo bastante bonito como para tenerla en cuenta, lo mismo que la historia que narra Sucedió en la antigüedad. Cierra la lista de letras maravillosas la Canción de cuna 823, unos versos que deberíamos tener a mano para que alguien nos los leyera, antes de dormir, esos días en que las cosas no han salido bien…
Duerme mi bien
y suéñate a ti,
no pienses más,
abandónate.
Quizá mañana
sea otro día,
eso nos dicen
desde hace tiempo.
Sal de la noche,
sal de la vida,
sal de los mares,
agua bendita.
Duerme mi bien,
y suéñame a mí,
besándote,
y durmiéndome.
El tema que da título al disco, Astronomía razonable, y la versión con letra de Mar antiguo son dos joyas musicales de letra quizá menor, pero imprescindibles en el disco. El Mar antiguo instrumental también lo es, y cierra el disco antes de que Hagámoslo se convierta en todo un descubrimiento, una historia casi más sabiniana que otra cosa, una canción gamberra y divertida…
La rebelión de los hombres rana finiquita en 1995 la trayectoria conjunta de Manolo con Quimi. Sin llaves y Pedir tu mano son lo mejor del disco, que creo que baja el listón respecto a los dos anteriores, aunque contiene una de las mejores canciones instrumentales que he oído: Illetes.
En 1998, Manolo saca al mercado su primer disco en solitario: Arena en los bolsillos. Sinceramente, es uno de los mejores que he oído nunca, una inmensa recopilación de canciones para todos los gustos… siempre dentro del sonido Manolo, claro.
Abre el disco Prefiero el trapecio, un canto pop a los desheredados, a los perdedores. Me gusta porque es valiente. Es poco, eso sí, en comparación al gigantismo de Carbón y ramas secas, una de las mejores canciones del pop español, uno de los temas, de largo, que mejor define a Manolo. Ése al que más de una vez no logramos entender, al que nos cuesta descifrar, el que es capaz de crear imágenes y ritmos como esto:
Nana del marinero nudo de antojos
que nadie te amará tanto como yo
si ahora pudiese estar mirando tus ojos
iba a estar escribiendo aquí esta canción…
Sigo: Del bosque de tu alegría es una canción de AMOR, con las mayúsculas más grandes que te puedas imaginar. Y Pájaros de barro, con o sin letra, es la composición más emocionante del disco:
Ya no subo la cuesta que me lleva a tu casa,
ya no duerme mi perro junto a tu candela…
A quien tanto he querido y Zapatero son amor en estado puro: Que no hay nada más, que no hay nada más mientras nuestros labios se quieran besar…. Y A San Fernando, un ratito a pie y otro caminando es el toque más guitarrero, preludio de otras joyitas como La llanura o La sombra de una palmera. Simplemente, Arena es un disco para escuchar entero… Antes de cerrarlo, Manolo revisita sus dos mejores temas: una versión 2 de Carbón y ramas secas y la instrumental de Pájaros de barro. Tremendas…
Si Arena es el mejor trabajo de Manolo, Nunca el tiempo es perdido (2001) casi le podría pisar los talones. Empieza con una tremenda Sin que sepas de mí, una entrega de llaves con condiciones, una canción de amor pasado… Rosa de Alejandría nos lleva al Manolo medieval, al creador de imágenes, a la música que acuna. Somos levedad es lo fugaz de la vida y de algún amor, veranos sin sol, caminar sin parar, sólo pasando… Con los hombres azules es la bofetada mejor (d)escrita, un golpe sobre la mesa y una patada al pasado que más duele (Y es tan honda la nostalgia que hoy siento…). Todas, todas las canciones de este disco tienen un gran toque melancólico, sea en la música, sea en la letra.
Vendrán días es una solicitud de piedad y un canto a la esperanza de un mañana ¿mejor? (…que hoy necesito besar otros labios creyendo que beso tus labios…), y opuesta a ella está el tema que da título a todo, Nunca el tiempo es perdido: Si tú regresas las mañanas se visten de alegres canciones, dice… Aunque lo mejor está por llegar: Prendí la flor
Prendí la flor de lis en tu pelo,
prendí la flor de lis sintiendo
que se me escapaba el tiempo.
En tus besos serios, fieros,
prendí la flor y en mis dedos
sentí que todo marchita,
que todo se nos escapa
como los trigales lentos,
lentamente hacia el olvido,
lentamente, sin remedio…
No pasa el tiempo desde que te marchaste,
no hay meses ni años en el calendario.
Soy como el árbol volcado
que no acaba de secarse,
un tango arrabalero y dulce,
tan dulce como la melaza…
Quiero, mi vida, escribirte,
quizá para recordarte
que el amor sólo es entrega
y que a veces oro es
lo que junto a ti reluce…
Prendí la flor de lis en tu pelo,
prendí la flor de lis sintiendo
que se me escapaba el tiempo.
Un tango pendenciero y triste
quisiera amor escribirte,
como una noche de farra,
como un amanecer
en una cama extraña.
Tango de la lejanía,
del amor de un solo bando,
lo que sentí junto a ti
jamás lo sentiré en otros brazos…
Prendí la flor de lis en tu pelo,
prendí la flor de lis sintiendo
que se me escapaba el tiempo.
La mejor canción del disco, sin duda, porque tanto la letra como la música desbordan lo decible…
El último trabajo de Manolo, hasta ahora, es Para que no se duerman mis sentidos, publicado en 2004. Es, para mi gusto, inferior a los dos anteriores, pero tiene más de una canción imprescindible. Empezando por Una tarde de sol, el tema más amable y generoso que uno se pueda echar a la cara…
Te busco entre la gente de las plazas
te busco en las calles de ciudades que ya no recuerdas
te busco en el perfume de mujeres que pasan,
en los silencios que crecen cuando ellas no hablan
te guardo una tarde de sol por si la quieres,
ése es un tesoro que nadie podrá arrebatarte
te guardo una mirada risueña que nada pretende
te guardo en un bolsillo el calor de mi piel por si vinieses…
Para que no se duerman mis sentidos es una canción de palabras que crean imágenes, con un ritmo hipnotizador, muy similar a Niña Candela, tan urbana a su manera como Una tarde de sol, radiante, quizá la mejor de todas las que se reúnen en esta ocasión… Cierran el recuento Éramos, melancolía en esencia, una canción que explica la faceta pictórica de Manolo, y La atunara, una instrumental.
Genio discreto, nervio en el escenario, silencio los más días pero terremoto cuando quiere (un millón de copias despachadas de Arena en los bolsillos lo dicen todo)… Manolo García es amante de los bonus tracks y las rarezas, de manera que circulan por ahí interesantes versiones de algunas de sus canciones. Yo de regalo os dejo con este vídeo, en el que canta junto a Los secretos un par de temas (Y no amanece + Ojos de gata) y me parece precioso:
Seguimos con el repaso a esos temazos veraniegos que, año tras año, nos colocan entre el odio y la irresistible tentación del baile y que se conocen como canción del verano, después de una primera entrega a caballo entre los 80 y los 90.
1994
Octavo de EGB (¿EGB? ¿ezo qué é?), viaje de final de curso, mucho walkman y dos temazos: Saturday night, de Whigfield, y Johnny Techno Ska, de Paco Pil. Dos mitos de la música discotequera que durante un tiempo hasta salieron juntos. Yo recuerdo especialmente en infame baile de la canción de ella y algún que otro verso impagable de la de él, como por ejemplo aquello de sus padres son pastosos, pero eso de la igual… También hubo una tercera en discordia, una versión de un tal Machito Ponce de Short dick man. Calidad a raudales, vamos…
1995
Si hasta Clinton la bailaba… ¿cómo se le puede discutir a la Macarena y a Los del Río el título de canción del verano del 95? La oposición era dura (Scatman, de Scatman John, El tiburón, de Proyecto 1, El venao, de Los cantantes), pero la novia de Vitorino los tenía bien puestos. Tanto que hasta intentó ser canción del invierno. Básicamente era lo mismo, pero con campanas navideñas de fondo…
1996
Recuerdo haberla oído sonar hasta bajo tierra: María, de Ricky Martin. Me gustaba, sí, ¿qué pasa? Ahora hubiera tirado por la más gamberra Mucho mejor, de Los Rodríguez. Coque Malla está un poco frito en el vídeo; por cierto, diría que fue en 1996 cuando salieron de gira Los Rodríguez con Joaquín Sabina. Es triste saber que te has perdido el mejor concierto de la historia… ¡Uy, casi me dejo el Wannabe de las Spice Girls!
1997 La flaca, La flaca y La flaca. Aunque decir verdad, yo no descubrí la grandeza de Jarabe de Palo hasta el año siguiente, y aquel verano oí más la psicodélica El toro y la luna, de Los Centellas, o la repetitiva Laura no está, de Nek. Pero Pau es Pau y La flaca es un temazo.
1998
Año flojo: recuerdo La copa de la vida, otra de Ricky Martin, que fue el himno del Mundial de fútbol en Francia… y diría que ya está.
1999
En cambio, en 1999 hubo una gran cosecha. Desde la versión de Libre de El Chaval de la peca (ayudada por la masiva campaña de lanzamiento de Amena), hasta el Salomé de Chayanne, pasando por los cachondos abueletes de Triana Pura, que se lamentaban por el Probe Migué… Sin embargo, me quedo con Mambo No. 5 y Lou Bega. Yo es que los alemanes rumbosos con sombrero blanco…
Rubia de la cuarta fila
dos pupilas que me tratan bien
No hay rubia que valga cuando de morena se trata, ni cuarta fila que se precie, pero la Rubia de la cuarta fila deber ser lo más si el Joaqui le dedica esa canción… Por lo leído y oído, Isi/Disi es un verdadero bodrio de película, pero sólo por escuchar este temazo de Sabina valdría la pena verla. Juraría que no la ha incluido en ningún disco o recopilatorio. Suena así:
Cuelgate de quien te quiera,
no te mueras más que por amor
(…)
Rubia de la cuarta fila
carterita para el buen ladron
Sí, amigos: la canción del verano. Vamos a hablar de calor, de ropa pegajosa, de discotecas abarrotadas, de chiringuitos atronadores, de la misma emisora de siempre con la misma canción de siempre, de un poquito de caspa, claro, de rimas absurdas…
La canción del verano es un título honorífico que se le da a uno de los temas estivales que, por arte y magia de machaconería, se convierte en el ritmo más bailado de las vacaciones. No distingue edades, sexo o raza: todo el mundo acaba sabiéndosela. A la canción del verano, normalmente, no le sirve de mucho ser proclamada como tal. Es como ser campeón de invierno o ganar Eurovisión…
Lo mejor de todo es que nadie dice cuál es la canción de cada verano, sino que ’se nota, se siente, está en el ambiente’. Esto nos da cancha libre para que cada uno escoja la suya. Así lo demuestra que la mismísima Wikipedia (¿quién tendría la santa idea de hacer un artículo sobre esto?) tenga hasta cinco candidatas por año. Yo me voy a mojar y voy a elegir la mía, de cada año desde que tengo uso de razón. Y que conste que eso deja fuera a hits ochenteros del calibre de Embrujada, de Tino Casal, o Olvídame y pega la vuelta, de Pimpinela…
1987: La bamba, de Los Lobos
Creo que es además unos de los primeros videoclips que recuerdo, con ese parque de atracciones.
1988: Qué difícil es hacer el amor en un Simca 1000, de Los Inhumanos
Ciento y la madre en el escenario…
1990
Sin dudas, el que dio más la chapa fue Juan Luis Guerra con Ojalá que llueva café…
1991
¡¡Triiiiiiiiiiiiple!! El podio queda repartido entre Tractor amarillo (Zapato veloz), Sopa de caracol (Banda Blanca) y Cuidado con Paloma (Emilio Aragón -¡¡sabemos que eres Milikito!!). Nótese que éste ha sido el más listo, y ha dejado la música para poder forrarse. De los otros dos grupos, ni se sabe…
1992: con la ayuda de los JJOO, la reina fue Amigos para siempre, de Los Manolos. Eso sí, a posteriori el título se lo lleva el Joaqui con Y nos dieron las diez…
1993: Año complicado, supongo que Los Rodríguez y Sin documentos…
Mmm… es interesante que llevemos ya unos cuantos añitos y aún no haya salido el gran Georgie Dann. Por si acaso nos falla en próximas entregas, os pongo aquí un croquis del esquema de sus canciones, o al menos del 80% de ellas:
A veces escucho música en el ordenador sin ton ni son, a lo que salga. Y el otro día me saltó una canción que me provocó un flashback tremendo: la Lambada.
Dicen que el nombre del baile significa algo así como latigazo. En España, creo, fue una de las canciones del verano del 89, respaldada por la mejor campaña de publicidad posible: que si baile prohibido, que si intolerable carga erótica, blablabla… Pues vamos a verlo:
Visto. Ahora a leer. ¿Cómo vais de portugués? Yo es que últimamente lo llevo algo mal…
Chorando se foi quem um dia so me fez chorar
Chorando se foi quem um dia so me fez chorar
Chorando estará ao lembrar de um amor
Que um dia não soube cuidar
Chorando estará ao lembrar de um amor
Que um dia não soube cuidar
A recordação vai estar com ele aonde for
A recordação vai estar pra sempre aonde eu for
Dança, sol e mar guardarei no olhar
O amor faz perder e encontrar
Lambando estarei ao lembrar que este amor
Por um dia, um instante foi rei
A recordação vai estar com ele aonde for
A recordação vai estar pra sempre aonde eu for
Chorando estará ao lembrar de um amor
Que um dia nao soube cuidar
Canção, riso, e dor, melodia de amor
Um momento que ficou no ar
Ai ai ai
El caso es que me acordé de las primeras veces que oí la Lambada. Confieso que no tenía aún 10 años, pero ya me parecía guapísima esa chica rubia que sale y me encantaba que bailara con el chico, que es manifiestamente más pequeño que él… ¡y más bajito! La mejor esencia está en bote pequeño, claro… Y pensándolo bien, creo que es el primer recuerdo amoroso que guardo. Luego me gustó Bulma…