Hergé (y Tintín)

Georges Prosper Remi nació el 22 de mayo de 1907 en Etterbeek, Bélgica. Con 75 años de edad, murió en Bruselas en marzo del 83. Entre ambos momentos fue Hergé, y creó al personaje de cómic (seguramente) más reconocible de la historia: Tintín.

Hergé empezó pronto a dibujar, supongo que como la mayoría de artistas gráficos: en los márgenes de los cuadernos escolares. Su seudónimo viene de la inversión de sus iniciales (GR – RG), y de la pronunciación de éstas en francés: [ɛʀʒe], según el Alfabeto Fonético Internacional. A grandes trazos, su biografía profesional habla de periódicos en los que empezó haciendo de todo y en los que dibujaría las primeras tiras de Tintín. En ellos le pilló la Segunda Guerra Mundial. Acusado de colaboracionista con el régimen nazi, Hergé purgó sus pecados y durante dos años después del final del conflicto no tuvo relación alguna con la prensa. A partir de finales de los 40, Hergé pasa a estar más rodeado de colaboradores a la vez que su producción disminuye, y el fenómeno Tintín es ya mundial. Enfermo y en coma, Hergé muere con dos de sus deseos cumplidos: ser enterrado en el cementerio de Dieweg (que no acogía sepulturas desde treinta años atrás) e impedir que las aventuras de Tintín fueran retomadas por otro dibujante. Quedó así inacabado Tintín y el Arte-Alfa, el 24º álbum de la colección.

Tintín

Tintín fue la única gran creación de Hergé. Cuesta realmente razonar el éxito de un personaje vacío de matices, en absoluto complejo, sin tormentos ni crisis alguna, sin devaneos amorosos y con un entorno social reducido. Tintín es un chico sin edad, sin profesión (sabemos que es periodista, pero sólo parece ejercer en las primerísimas aventuras) y con una personalidad abiertamente plana. Es la encarnación del bien, de la buena fe y la valentía. Valores universales, sí, pero que sólo encontramos en otros personajes indiscutiblemente caducos: El capitán Trueno, por poner un ejemplo. Un Tintín tiene sentido en tiempos convulsos, como cuando fue creado en 1929, pero no parece normal que tenga un hueco a partir del último tercio del siglo pasado, cuando los héroes que triunfan tienen poderes (Superman), problemas (Spiderman), historias complejas o ricas (Akira, Corto Maltés), horribles pasados (Batman), o apelan directamente al humor (Ibáñez, Escobar, Jan…)

Quizá los tres pilares de Tintín sean la línea clara, la completa vinculación con la realidad (enriquecida con la ingente documentación) y uno de los mejores personajes secundarios creados: el capitán Haddock.

Haddock

Y un último factor: Hergé supo hacer evolucionar a Tintín. Los primeros álbumes nos presentan a un chico con trazos de egoísmo, racismo y una fea politización que se hace muy evidente en Tintín en el país de los Soviets. Y es que para sus primeros pasos, Hergé apenas realizaría un trabajo de documentación, con lo que los países que visita Tintín se nos presentan llenos de tópicos. Poco a poco, los lugares visitados por el reportero serían más fieles a la realidad (Estados Unidos, Suramérica, Oriente Medio, China…), aunque la guerra obligaría a rebajar las referencias. Aún así, Hergé hizo verdaderos malabarismos en el año 39 con la publicación de El cetro de Ottokar, un álbum en que la trama se centra en el intento de anexión del reino de Syldavia (¿Austria?) por parte de Borduria (¿Alemana?), y en el que el malo de turno es un tal Müsstler (¿Mussolini + Hitler?).

Con la incorporación de Haddock, el profesor Tornasol y los detectives Hernández y Fernández a la nómina de habituales, y Milú siempre presente, Tintín cede cierto protagonismo y las tramas son cada vez más ricas, con álbumes dobles (El secreto del Unicornio / El tesoro de Rackham el Rojo, Las siete bolas de cristal / El templo del sol, la saga lunar) o grandes títulos como El asunto Tornasol, Stock de coque o Vuelo 714 para Sydney.

Mención aparte para Tintín en el Tíbet, publicado en 1960. Llama la atención el nombre del álbum, que por primera vez desde 1939 (‘versión uno’ de Tintín en el país del oro negro) incluye la palabra ‘Tintín’. Diría que es también la única aventura en que no son los problemas quienes van a buscar al protagonista, sino que éste va de cabeza a ellos. Tampoco hay enemigos. Además, contiene la mayor concentración de personajes reales: Tchang Tchong Yen y el Yeti. Creo que además de ellos sólo Al Capone, visto fugazmente en Tintín en América, tiene el honor de haber acompañado a Tintín. Hergé nos coloca a su héroe en una misión no sólo imposible sino ilógica, y vemos sus primeras lágrimas desde que visitara China 25 años atrás.

Finalmente, Hergé dio un penúltimo paso con Tintín y los ‘Pícaros’, donde encontramos un par de terremotos tintinescos: el reportero ha cambiado sus míticos pantalones bombachos por unos tejanos, va en moto con casco hippie incluido y practica yoga. Y lo mejor de todo: ya no es él quien busca los viajes, sino un Haddock maravillosamente trastocado por su nueva relación con el whisky…

En el tintero nos queda Tintín y el Arte-Alfa. La verdad es que éste fue el último golpe maestro de Hergé, que dejó el álbum interrumpido en el momento en que el malo de turno (de quien desconocemos la identidad pero sospechamos que es Rastapopoulos) encañona a Tintín con una pistola. Los rumores hablan de un verdadero final de las aventuras del reportero en este álbum, ya que al parecer Hergé meditaba hacer que Tintín muriera en la terraza de su casa. Nunca lo sabremos…

Amsterdam

No es un sitio frío, no es caliente, no es pequeño, no es grande, el idioma te hace sentir extraño pero a la vez puedes comunicarte, suena a moderna pero huele a antigua…

Preciosa vista de Amsterdam

Schiphol. Bonito nombre, con las dos ‘h’ repartiendo juego… Es un aeropuerto feo, pero funcional, que al fin y al cabo es lo que cuenta. Es la primera vez que estoy en un país cuyo idioma no conozco, pero sé (y compruebo) que no será un problema. Todo el mundo habla un correctísimo inglés, desde el personal del mismo aeropuerto hasta el colectivo homeless en pleno. Algo que me hace pensar en cómo es posible que en España, segunda potencia mundial en eso de recibir turistas extranjeros, el conductor de un autobús que hace el recorrido entre el centro de Barcelona y el aeropuerto no sepa ni decir las horas en inglés…

Bandera de Amsterdam; me gusta

Damrak. La primera calle que piso es una avenida turística en la que localizo el primer McDonald’s de la tarde. ¡Bien, Nuggets a dos euros! Luego me siguen llegando estímulos a montones: a) el mar está en todas partes, lo que supongo que a su vez provoca que no haya mucho metro y sí tranvía, aunque no acabo de entender si éste es un medio de transporte o un método para controlar la inmigración; me explico: uno, barcelonés de adopción, está acostumbrado a torear en las calles con pocos peligros, siendo los más gordos i) los trileros y ii) las cagadas de perro, y por fortuna a ambos colectivos, con años de práctica, se les acaba identificando e incluso evitando (aunque a veces las cagadas de perro te atrapan cual arenas movedizas…), de manera que un ataque súbito de tranvía puede resultar mortal de necesidad para el recién llegado; b) la gente es muy guapa, y no estoy hablando sólo de las chicas; además, cuando van en pareja, los neerlandeses y neerlandesas (que así deben llamarse) son una especie de dioses nórdicos bajados del cielo, y para colmo los puñeteros y las puñeteras van siempre muy bien vestidos; el toque multirracial, una curiosa mezcla arabeasiática, abre las puertas a quienes que no quieran un armario de 1,90 en casa, o piensen que los ojos excesivamente claros son síntoma inequívoco de enfermedad crónica y contagiosa; y de paso, una buena noticia para mí, ya que esa mezcla étnica ha bajado (supongo) la media de altura nacional, con lo que no me sentí un enano entre tachenkos; eso y mi sentido arácnido me han hecho volver sano y salvo a casa evitando morir aplastado por un neerlandés ebrio o arrollado por un tranvía… Al final de Damrak se llega a Dam, una plaza que no está exactamente en Amsterdam, sino que aparece súbitamente cuando estás en Amsterdam: te la puedes encontrar en cualquier momento, siempre está allí. Muy curiosos sus bancos, con tableros de ajedrez dibujados encima. Las fichas las pones tú…

Vista aérea del centro de Amsterdam

Bicicletas. Bicicletas de una persona, bicicletas de dos personas, bicicletas de seis personas (lo juro), bicicletas sin persona (éstas estaban aparcadas), bicicletas-taxi, bicicletas de alquiler, bicicletas de paseo, más bicicletas de paseo, bicicletas con señor, bicicletas con señora, bicicletas y más bicicletas… a veces uno tiene la sensación de estar en la peli ‘Pájaros’. Nunca había visto tantísima bicicleta junta… Así, no es de extrañar que una tienda, no recuerdo en qué calle, tuviera en su puerta un rótulo con la frase ‘No bikes here!‘, un aviso que en España sería surrealista. Me recordó a aquel momento en que Guido le dice a Giosuè que pondrán en su librería un cartel impidiendo la entrada a arañas y visigodos…

Bicicletas...

Agua. Si una cosa hay en Amsterdam en mayor cantidad que bicicletas, es agua. Agua por todas partes y puentes por doquier. El conjunto es muy agradable y, qué narices, no me digas que no es mejor ir a buscar a tu novia en barco que en coche… Creo que es principalmente el agua lo que le da un toque especial a la ciudad. Y los edificios. Amsterdam tiene unos edificios preciosos de principio a fin. Me encantan…

Mapa de Amsterdam

Rincones. ¿Alguien estaba esperando que dijera algo del Barrio Rojo? Vale, pues llega el momento. Antes tengo que explicar que no planeé en absoluto este viaje; con esto quiero decir que no sabía nada de Amsterdam hasta que lo vi con mis propios ojos. Y una vez allí, lo único que hice fue comprar un mapa. Y, armado con él, echar a andar. Por suerte, rápidamente se distingue lo que es visitable de lo que no, esto es, las zonas residenciales del casco antiguo. Como en toda buena ciudad que se precie (y que tenga mar, claro), la vidilla está cerca del puerto. En ese sentido, Zeedijk (1) y alrededores son el punto neurálgico del viejo Amsterdam, de la ciudad pesquera de ayer, y también del Amsterdam liberal (prostitución y consumo de marihuana) de hoy. Repito: yo no sabía donde estaba el Barrio Rojo. Así que paseando, me metí de repente en una calle. Tiene guasa porque en teoría buscaba una iglesia y la calle tenía nombre de santa (C/ de Santa Ana – Sintannenstraat), cuando de buenas a primeras veo una casa normal, con una puerta normal, con una ventana grande (hasta el suelo) pero normal… y una señorita en tanga y sujetador dentro. ¿Mi primera reacción?: “Joder, ¿qué hace esta tía medio en pelotas en casa?” ¿Mi segunda reacción?: “Hostia, qué tonto eres…” Y eso, el resto de la calle, un verdadero escaparate de carne. Francamente, mejor así que en una esquina… Más insigne que las señoritas de Amsterdam es Anna Frank. Sinceramente, no sabía que su famoso diario había sido escrito en esa ciudad, perdonen la incultura. Así que pasee un buen rato por delante de ese pedazo de historia (2). En los puntos (3) y (4) están quizá los rincones que más me gustaron de Amsterdam. El primero es un patio de vecinos, formado por unas 30 ó 40 casitas, en pleno centro comercial. De hecho, está a tiro de piedra de la calle Kalverstraat, la más cara del Monopoly neerlandés y llena de tiendas-globalización de principio a fin. Pues bien, esta comunidad forma parte de lo que antiguamente fue una congregación de beguinas (no tenía ni idea de lo que era eso hasta que lo vi allí…), y realmente es como un remanso de paz en medio del jaleo, además de conservarse en un muy buen estado. Un rincón precioso. El punto (4) no tiene tanta historia: es, sencillamente, un banco. El sol de marzo, las magníficas vistas al Binnen Amstel y un poco de música hicieron el resto… Y para pasear, nada como la zona (5) conocida como 9 Straatjes, una ensalada de puentes, canales, gente, tranvías, tiendas… Amsterdam en estado puro.

Anochece

Cuantas más ciudades conozco, menos entiendo Barcelona…

Matar (el rato)

Breve post para recomendar cinco juegos que no están mal. Sencillos a la par que divertidos…

GMax Skateboarding Un patín, un monigote y opción a hacer piruetas. Tiene página web (www.gmaxskateboarding.com) pero está caída.

Add’em up Tonto, sí, pero un vicio… Instrucciones en inglés, mi récord es 11 :p

Roberto Baggio Magical Kicks Hala, a chutar faltas una tras otra; ideal para fans del fútbol, pero apto para todos los públicos.

TurboTanks ¡Un vicio! ¡Y jugando dos, mejora!

Super Mario War El único al que no se puede jugar online, pero el mejor de todos. También ideal para dos.

Meme (VIII) + fe de erratas

Sí, sé que soy poco original a estas alturas del partido porque está muy explotado, pero este meme no deja de ser de los buenos: mi fondo de escritorio. Me incluyo entre los que cambian con relativa frecuencia de aspecto la pantalla, y tengo una buena decena de temas con los que voy dándole inyecciones de botox a mi maltrecho Pentium III…

En cualquier caso, mi preferido es éste, junto a fotografías, viñetas de Calvin y (más bien pocos) wallpapers bajados de internet.

Mi fondo de escritorio

Sencillo, pero útil (es lo que tiene hacerse el fondo a medida) para distribuir la cantidad de iconos que, contra mi voluntad, suelen poblar la pantalla. Así que papelera en la zona negra, área naranja para ‘lo que puede quedarse ahí’ y banda izquierda para lo recién bajado. El resto, la franja central, debería estar limpia, pero me cuesta, me cuesta…

Meme (VII)

Dani - Evolución 2006/07 Navidad, ¿época de memes? Mi jefe me pasa uno, de modo que voy a responderlo. Se trata de anunciar los propósitos que uno tiene para el año que llega dentro de nada: 2007. Propósitos, no confundir con deseos (ésos serían otros). A ver qué sale…

1. Integrar el deporte en mi vida por una (casi) alarmante cuestión de salud
2. Lograr escuchar música por puro placer
3. Colocar mi economía en su sitio
4. Subir mis niveles de lectura y viajes
5. Querer cumplir 26
6. Volar del nido
7. Mimar más este blog

Me han salido siete, no está mal. Si para dentro de doce meses he tachado cuatro, me doy por satisfecho…

Meme (VI)

Imagen de Dani - Camiseta con interrogante Nueva ración de esos engendros que se llaman memes, y que debo decir que poco a poco me están cautivando. Ahora la cosa se titula “Cinco cosas que probablemente no sabes de mí“. Y son…

1. Sólo tengo un pelo en el pecho. Y cuando digo uno es uno…
2. Creo haber He estado enamorado tres veces una vez en mi vida.
3. Estudié periodismo por un comentario que me hizo mi tío un día, circulando en moto por París. Hace muchos años…
4. Tengo tanto vértigo que subirme a una escalera me pone extremadamente nervioso. Mucho…
5. No me gusta poner los volúmenes de nada (minicadena, televisión…) en el número 13. Pese a esto, no me considero supersticioso…

¿Aportan mucha luz sobre mí?

Meme (V)

Imagen del libro de Joaquín Sabina - En carne viva

La cosa va de libros. De un libro, vaya. Ojo a las instrucciones:

1. Coge el libro que tengas más a mano, sin pensar cuál es
2. Ábrelo por la página 123
3. Busca la quinta frase o párrafo (yo he optado por la frase)
4. Postea el texto en tu blog junto a estas instrucciones

Y es resultado es… “Alguien se habrá enterado”. Bueno, el libro es uno de los que acostumbro a tener siempre a mano, casi nunca está en su sitio, siempre está encima de algo. La verdad es que resultado es un poco pobre, prácticamente cualquier frase tiene más jugo que esa, pero el juego es el juego… ¿Alguien se anima?

A propósito de

Lo he vuelto a hacer. Sí, he vuelto a ver A propósito de Henry, y ya no dudo de que es una de mis pelis favoritas. Hoy la he visto, una vez más en la tele, como siempre, desde una perspectiva (personal) diferente, y le he vuelto a encontrar algunos matices. Nunca me han pegado dos tiros al bajar a comprar tabaco, ni a mi pareja, ni a mi padre, pero no deja de ser una historia con la que te identificas de una manera u otra. Sí, es una peli facilona, demasiado bonachona, muy azucarada, y la trama apenas sorprende en algún momento. Peeeero… me gusta mucho. No sé si será el gesto perdido de Harrison Ford, la bella cara de Anette Bening, la música de Hans Zimmer… Me gusta.

Padre de familia

Hace un rato he terminado de engullir la segunda temporada de Padre de familia. 28 episodios que en su mayoría me han hecho reír mucho, e incluso a veces sentirme mal de tanto reír… Los que conozcan el humor de la serie entenderán el porqué.

Padre de familia

La serie, para quien no la haya visto, nos habla de la vida de la familia Griffin, de sus vecinos, sus lugares de trabajo, su ciudad… sí, muy en la línea de Los Simpson, otra pedazo de serie. De hecho, siempre ha habido críticas sobre si aquélla era una copia de ésta. Pero los Griffin, a diferencia de los Simpson, son seis. Peter es el padre, y a su lado Homer es poco menos que un cerebro andante. A sus 42 años, el patriarca Griffin trabaja en una fábrica de juguetes como supervisor, y es un apasionado de la televisión y la cerveza Pawtucket Patriot. Peter está casado con Lois, ama de casa y profesora de piano, inteligente, atractiva y dotada de dosis sobrehumanas de paciencia. Si Marge destaca por su inverosímil peinado, de Lois llama la atención su pintoresca nariz, con la que Peter se mete en algún que otro momento. Y es que sí, el ácido humor de la serie no entiende de matrimonios…

Los Griffin tienen tres hijos. La mayor es Meg, adolescente a la enésima potencia. Enamorada de Luke Perry, es todo lo contrario a lo que se suele denominar ‘chica popular’. Intenta gustar a todo aquél que se le ponga por delante, pero sólo el nerd Neil Goldman le hace caso. A veces, incluso su familia tiene bastante mala leche con ella…. El segundo hijo de Peter y Lois es Chris, regordete como su padre y con un nivel intelectual sobradamente inferior. Las reacciones de Chris, que vive permanentemente en su mundo parelelo, suelen ser dos, la risa (con su característica carcajada) o la semidepresión (plasmada en un “Oooh…” marca de la casa). Especialmente dotado para el dibujo, vive aterrorizado por el malvado mono que vive en su armario y que sólo él ve. La gran pasión de este mono, por otro lado, es aparecer de vez en cuando con una sonrisa maligna, enseñando los dientes, y señalar a Chris con un gesto de odio. Pero nunca ha ido más allá…

El benjamín de la casa es Stewie. Pese a su corta edad (cumple su primer año durante la primera temporada), el bebé de los Griffin tiene ya un objetivo en la vida: asesinar a su madre, a la que tacha de tirana y otras lindezas. De nuevo pese a su corta edad, Stewie es capaz de inventar máquinas de tiempo y armas de destrucción masiva (para los fans del Dr. Slump: es una especie de Turbo, pero en malo…), y es el personaje con un lenguaje más rico, quizá únicamente igualado por el bohemio Brian, que resulta ser… el perro. Stewie ama (y domina) profundamente el arte del insulto y la vejación, y al menos un par de veces en cada capítulo amenaza de muerte a su madre o califica de “gordo seboso” a su padre. Sin embargo, el mundo de los adultos no ve más que “cosas de niños” en las palabras del bebé; o sea, todos pasan de él… Aunque pocas, Stewie sí tiene realmente algunas “cosas de niños”, como por ejemplo caer hipnotizado con una serie similar a los Teletubbies o rendirse sumisamente al influjo adormecedor del chupete. Pero generalmente parece un adulto… Además, es un verdadero pozo de contradicciones, pese a que parece el personaje con el carácter más forjado.

El último de la fila es Brian, el perro bípedo de los Griffin. Brian es eso, un perro, y todo el mundo es consciente de ello. Sin embargo, habla y se relaciona con los demás como si fuera un humano. Separado de su madre al nacer para que pudiera tener “una vida mejor”, Brian ha ido a la universidad, visita asiduamente al psicólogo y es un amante de los martinis y de cualquier bebida (alcohólica) en general. Si es leyendo el periódico, mejor… Está enamorado de Lois, pero se contiene por respeto a Peter, su mejor amigo. Los demás personajes de la serie son tanto o más brillantes que la familia Griffin. Quagmire, Joe y Cleveland son los tres vecinos y amigotes de Peter. El primero es un soltero muy salido, cuya única función en la serie es tirar la caña de la manera más animal posible; Joe, pese a ir en silla de ruedas, es policía y el héroe local, además de tener a su mujer en un estado permanente de excitación (y de embarazo); Cleveland aporta la cuota afroamericana del cuarteto y se podría decir que es el más normal de todos… La lista de secundarios es muy extensa: los ácidos presentadores de las noticias locales, Tom Tucker y Diane Simmons, la mismísima muerte, el alcalde ¡Adam West! (sí, el Batman más freak de la historia, aquél de los “Kapow!)…

Un par de aspectos más hacen de la serie algo grande, además, claro está, de su humor, a veces negro, a veces en la línea Drebbin, a veces incluso ‘inteligente’… Esas dos cosas son, por un lado, la tremenda calidad de los doblajes, y por otro, el recurso de los flashbacks. Los doblajes, y más en series con tantas referencias a la cultura pop de EEUU, son complicados. En este caso, se resuelven de manera correcta pero van algo más allá de la media gracias a las voces de algunos personajes. El malhumor de Stewie aumenta gracias al autoritarismo de su tono, la risa de Peter es impresionante, Cleveland y Brian se definen casi tanto por sus voces como por su comportamiento… y Lois y Chris tienen un doblaje sencillamente genial. Hay una cosa que sí se ha perdido en el doblaje: el acento de Stewie, claramente británico, algo incomprensible y precisamente por eso muy propio de la serie…

Respecto a los flashbacks, son el punto más descabellado e incongruente en una serie en que eso ya es de por sí la tónica general. Nos sirven para ver a las decenas de antepasados famosos de Peter, para conocer cómo era este o aquel personaje en sus años mozos, etc. Cada vez que alguien dice “¿Recuerdas aquella vez que…?”, el buen fan se frota las manos ante un flashback.

En resumen… ¡larga vida a Padre de familia! Y, como siempre, más info en la Wikipedia

La poesía alternativa de los paletas

Bueeeno, pues después de un post tan poético como el anterior, ¡vamos a romper la magia!

¿Qué es poesía?
dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul
¡Qué es poesía!
¿Y tú me lo preguntas?
Poesía eres tú…

He aquí una definición de poesía que, vaya por Dios, no nos aclara si esto que sigue es poesía:

  • ¡Señora! ¡Le cambio a su hija por un piano y así tocamos los dos!
  • ¡Dime quién es tu ginecólogo para chuparle el dedo!
  • ¡No te lo vas a creer, pero yo hace 30 segundos era maricón!
  • ¡No tengo pelos en la lengua porque tú no quieres!
  • Bueno, ¿qué? ¿Digo alguna tontería o me la chupas aquí mismo?

Fuente :: Trixxi