Lágrimas a ras de suelo

- Un chico salió de casa para dar una vuelta, y pasó por delante de un escaparate que enseñaba un par de zapatos preciosos. Se los llevó. Eran unos zapatos ideales, completamente ideales, y le hacían feliz. Pero un día pegó un estirón y, de repente, se le quedaron pequeños. Tuvo que dejar de ponérselos. No estaban rotos, no habían dejado de gustarle, simplemente no le encajaban. Tuvo que dejar de ponérselos… A veces, el amor es así, ideal hasta que alguien pega un estirón. Y lo más triste de todo es que en esos casos hay que quitarse los zapatos antes de que empiecen a hacer mucho daño…

- Entiendo. Y supongo que en estos casos lloran tanto los pies como los zapatos…

Ada P. / Cien ovejas y un lucero

Una imagen

…esperó a que se calmara, a que dejara de dejarse ahogar por los mocos y las lágrimas, a que cesasen los puñetazos en la almohada, a que la cabeza se levantara.

- Ya está, ya pasó…
- Déjame sola, por Dios, déjame sola. Por favor…

Pero él no quería irse, lo que quería era sacarle de la cabeza la imagen de aquellas dos personas, tan lejanas y tan en la habitación de al lado, aquellas dos personas: quien lo había sido todo para ella y quien era una desconocida con cara, destrozándose a base de sexo. Pero únicamente acertó a decir:

- Podría ser peor… podrían estar simplemente mirándose a los ojos…

S. G. Usher / Ten miles away

Quelcom

- Però és que… mira allà davant
- Allà? Home, no veig gran cosa
- Clar! És això, precisament: no hi ha res. No et fa sentir por?
- Sí, suposo… Però crec que el buit només el veiem nosaltres. Hi ha d’haver alguna cosa…
- Mmm, pot ser. Jo només voldria saber si en algun lloc hi ha quelcom per a mi…

Ricard Jové / La pedra màgica