Aquellos maravillosos años

7/3/07

Siempre que pienso en mi infancia llego a la conclusión de que fue bastante feliz. Quizá no por las condiciones en sí, pero tuve la suerte de contar con un entorno que me supo aislar de las cosas malas que pulularon por ahí. Porque haberlas, las hubo… Y no puedo dejar de pensar que, de alguna manera, aquéllos fueron unos maravillosos años.

Una de las cosas de esa época que recuerdo con más cariño es poner la tele con mi padre, La2 (para una inmensa minoría, decía el eslogan…), y sentarnos a ver Aquellos maravillosos años

Oír esa música, la voz de Joe Cocker… me pone la piel de gallina. La serie en general me toca la fibra de una manera especial.

Para quien no viera la serie, o para quien la quiera recordar, hay una mala noticia: no existe en DVD. Tampoco parece que ninguna cadena esté por la labor de reemitirla. Curioso cuando en las estanterías de, pongamos, la FNAC ves bodrios del tamaño de                 , o cuando las parrillas televisivas se llenan de ‘máquinas de la verdad’ y series que apenas duran un mes…

Aquellos maravillosos años era una historia de crecimiento y aprendizaje, de niños y de adultos, de sonrisas y lágrimas, y con una buena capacidad para envejecer. El protagonista era Kevin Arnold, que empieza la serie con 12 años. Junto a él, el resto de la familia Arnold: papá Jack, mamá Norma y sus hermanos, Karen y Wayne. Además de las tramas familiares, el otro gran centro de acción era el colegio, donde Kevin estudiaba junto a su mejor amigo, Paul Pfeiffer, y ’su chica’: Winnie Cooper.

La serie no empezó con grandes pretensiones: la crearon Carol Black y Neal Marlens, una pareja de productores y escritores de televisión. Su idea no encontró demasiados apoyos en un principio, pero finalmente la ABC, con problemas de audiencia, decidió arriesgarse y contratar un episodio piloto para ver si la cosa triunfaba. Black y Marlens empezaron con el casting y las piezas comenzaron a encajar.

Para el personaje central, Kevin, todo el mundo les recomendó a Fred Savage. La decisión de contratarle fue inmediata y obligó a que el chico y toda su familia se mudaran de Illinois a California. Junto a Savage estaba un elenco de actores sin mucho nombre, pero que resultaron ideales. De pequeño me preguntaba si Dan Lauria (el padre de Kevin en la ficción) sería tan gruñón y áspero en su propia casa, o cómo el hermano de Kevin (Jason Hervey) lograba ser tan tocapelotas…

El episodio piloto contó con un gran empujón: se emitió después de la Superbowl, la final de la liga de fútbol americano, que acostumbra a ser el programa con más audiencia cada año en Estados Unidos. Así que fue un éxito, y la ABC encargó cinco capítulos más para la primera temporada.

El resto es historia. Carol Black y Neal Marlens dejaron la serie rápidamente, pero la dejaron en buenas manos. Bob Brush tomó las riendas y bajo su producción se rodaron cinco temporadas más. El final fue algo abrupto, y el futuro de los personajes se desvelaba en un epílogo que en absoluto era lo esperado para una serie americana: el padre de Kevin moría dos años después del último episodio, Winnie se mudaba a París para estudiar, Paul se graduaba en Harvard… Y los maravillosos años se esfumaban.

De entre los muchos acierto de la serie destaca la música. Cientos de canciones originales que para muchos debían de significar una vuelta al pasado, y para quienes no las conocíamos, una manera de descubrir buena música. En España contamos además con la suerte de disfrutar de un gran doblaje. Kevin tuvo dos voces, ya que la primera no acababa de encajar con su recién estrenada adolescencia… Como curiosidad, no está de más saber que esa primera voz la ponía una chica: Graciela Molina, habitual dobladora de Natalie Portman, Christina Ricci o Kirsten Dunst. Aunque quizá la voz más recordada sea la de Armando Carreras como narrador, papel que en la versión original desempeñaba Daniel Stern, o lo que es lo mismo, el ladrón alto de ‘Solo en casa’… Él fue el encargado de dar carpetazo a la serie con unas palabras en off.

Growing up happens in a heartbeat. One day you’re in diapers, the next day you’re gone. But the memories of childhood stay with you for the long haul. I remember a place, a town, a house… Like a lot of houses. A yard like a lot of other yards, on a street like a lot of other streets. And the thing is, after all these years, I still look back, with wonder…

Enlace a YouTube

Durante mi año de COU, Aquellos maravillosos años gozó de una reposición (¿en Antena 3?) a una hora infernal, sobre las siete de la mañana. Juraría que nadie más lo ha intentado. Yo creo que es un buen producto televisivo que te puede gustar más o menos, pero un buen producto televisivo al fin y al cabo. Su supervivencia, supongo, está en manos de las redes P2P. Si por casualidad encontráis el decimotercer capítulo, Coda, no dejéis escapar la ocasión de mirarlo…

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Lista de flashbacks de Lost

25/2/07

A la espera de la segunda entrega de Los números perdidos de Lost os dejo esta lista con el ranking de flashbacks de cada personaje:

8 – Jack
6 – Kate
5 - Locke
4 - Charlie, Sun, Sawyer
3 - Sayid, Hurley, Michael, Jin, Eko
2 - Claire, Ana Lucia, Desmond
1 - Boone, Walt, Shannon, Rose, Bernard, Juliet

Evidentemente, gana Jack…

(actualizado tras el capítulo 3×09 - Stranger in a strange land)

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Los números perdidos de Lost (I)

24/2/07

Los números perdidos de Lost (I)

Perdidos, o Lost, ha vuelto hace un par de semanas a las vidas de algunos que, como yo, estamos atrapados en la montaña de enigmas que rodean a la serie y sus personajes. Una de esas incógnitas, quizá la que más nos atrapó a todos en primera instancia, es la de los ‘números chungos’. Aunque ahora el tema está en franca decadencia (¿dónde está ese contador, ese boleto, esas futbolistas?), he querido rescatar no sólo los ‘números chungos’, sino algunos más. Espero que sea un ameno repaso a la serie en forma de cifras, en cinco cómodas entregas y, oiga, gratis…

Aviso: pudiere contener spoilers y/o datos futuros no comprobados

1. Todo capítulo de Lost que se precie incluye un flashback
2. Dos de los catorce ‘supervivientes iniciales’ (los protagonistas de la primera temporada) han muerto: Shannon y Boone
3. Según la web de Mittelos Bioscience (ahora caída), existen en realidad tres islas (imagen)
4. ¡NÚMERO CHUNGO!
5. La idea original era que Boone fuera conocido como ‘Five’ (cinco), puesto que en teoría su nombre completo es Boone Carlyle V (por aquello de que sus cuatro antepasados directos también debían de llamarse Boone Carlyle)
6. Además de ‘los catorce principales’, otros seis personajes han tenido flashback: Ana Lucia, Eko, Rose, Bernard, Desmond y Juliet
7. De una u otra manera, se han visto (o intuido…) siete estaciones Dharma: Cisne, Llama, Flecha, Perla, Caduceo, Hidra y una última en la que aparece el hombre del parche
8. ¡NÚMERO CHUNGO!
9. Charlie lleva un tatuaje en su brazo derecho con el número nueve escrito en élfico
10. El episodio diez, centrado en Claire, es el primero dirigido por una mujer: Marita Jane Grabiak

+ info :: Los números perdidos de Lost (II)

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Padre de familia

21/11/06

Hace un rato he terminado de engullir la segunda temporada de Padre de familia. 28 episodios que en su mayoría me han hecho reír mucho, e incluso a veces sentirme mal de tanto reír… Los que conozcan el humor de la serie entenderán el porqué.

Padre de familia

La serie, para quien no la haya visto, nos habla de la vida de la familia Griffin, de sus vecinos, sus lugares de trabajo, su ciudad… sí, muy en la línea de Los Simpson, otra pedazo de serie. De hecho, siempre ha habido críticas sobre si aquélla era una copia de ésta. Pero los Griffin, a diferencia de los Simpson, son seis. Peter es el padre, y a su lado Homer es poco menos que un cerebro andante. A sus 42 años, el patriarca Griffin trabaja en una fábrica de juguetes como supervisor, y es un apasionado de la televisión y la cerveza Pawtucket Patriot. Peter está casado con Lois, ama de casa y profesora de piano, inteligente, atractiva y dotada de dosis sobrehumanas de paciencia. Si Marge destaca por su inverosímil peinado, de Lois llama la atención su pintoresca nariz, con la que Peter se mete en algún que otro momento. Y es que sí, el ácido humor de la serie no entiende de matrimonios…

Los Griffin tienen tres hijos. La mayor es Meg, adolescente a la enésima potencia. Enamorada de Luke Perry, es todo lo contrario a lo que se suele denominar ‘chica popular’. Intenta gustar a todo aquél que se le ponga por delante, pero sólo el nerd Neil Goldman le hace caso. A veces, incluso su familia tiene bastante mala leche con ella…. El segundo hijo de Peter y Lois es Chris, regordete como su padre y con un nivel intelectual sobradamente inferior. Las reacciones de Chris, que vive permanentemente en su mundo parelelo, suelen ser dos, la risa (con su característica carcajada) o la semidepresión (plasmada en un “Oooh…” marca de la casa). Especialmente dotado para el dibujo, vive aterrorizado por el malvado mono que vive en su armario y que sólo él ve. La gran pasión de este mono, por otro lado, es aparecer de vez en cuando con una sonrisa maligna, enseñando los dientes, y señalar a Chris con un gesto de odio. Pero nunca ha ido más allá…

El benjamín de la casa es Stewie. Pese a su corta edad (cumple su primer año durante la primera temporada), el bebé de los Griffin tiene ya un objetivo en la vida: asesinar a su madre, a la que tacha de tirana y otras lindezas. De nuevo pese a su corta edad, Stewie es capaz de inventar máquinas de tiempo y armas de destrucción masiva (para los fans del Dr. Slump: es una especie de Turbo, pero en malo…), y es el personaje con un lenguaje más rico, quizá únicamente igualado por el bohemio Brian, que resulta ser… el perro. Stewie ama (y domina) profundamente el arte del insulto y la vejación, y al menos un par de veces en cada capítulo amenaza de muerte a su madre o califica de “gordo seboso” a su padre. Sin embargo, el mundo de los adultos no ve más que “cosas de niños” en las palabras del bebé; o sea, todos pasan de él… Aunque pocas, Stewie sí tiene realmente algunas “cosas de niños”, como por ejemplo caer hipnotizado con una serie similar a los Teletubbies o rendirse sumisamente al influjo adormecedor del chupete. Pero generalmente parece un adulto… Además, es un verdadero pozo de contradicciones, pese a que parece el personaje con el carácter más forjado.

El último de la fila es Brian, el perro bípedo de los Griffin. Brian es eso, un perro, y todo el mundo es consciente de ello. Sin embargo, habla y se relaciona con los demás como si fuera un humano. Separado de su madre al nacer para que pudiera tener “una vida mejor”, Brian ha ido a la universidad, visita asiduamente al psicólogo y es un amante de los martinis y de cualquier bebida (alcohólica) en general. Si es leyendo el periódico, mejor… Está enamorado de Lois, pero se contiene por respeto a Peter, su mejor amigo. Los demás personajes de la serie son tanto o más brillantes que la familia Griffin. Quagmire, Joe y Cleveland son los tres vecinos y amigotes de Peter. El primero es un soltero muy salido, cuya única función en la serie es tirar la caña de la manera más animal posible; Joe, pese a ir en silla de ruedas, es policía y el héroe local, además de tener a su mujer en un estado permanente de excitación (y de embarazo); Cleveland aporta la cuota afroamericana del cuarteto y se podría decir que es el más normal de todos… La lista de secundarios es muy extensa: los ácidos presentadores de las noticias locales, Tom Tucker y Diane Simmons, la mismísima muerte, el alcalde ¡Adam West! (sí, el Batman más freak de la historia, aquél de los “Kapow!)…

Un par de aspectos más hacen de la serie algo grande, además, claro está, de su humor, a veces negro, a veces en la línea Drebbin, a veces incluso ‘inteligente’… Esas dos cosas son, por un lado, la tremenda calidad de los doblajes, y por otro, el recurso de los flashbacks. Los doblajes, y más en series con tantas referencias a la cultura pop de EEUU, son complicados. En este caso, se resuelven de manera correcta pero van algo más allá de la media gracias a las voces de algunos personajes. El malhumor de Stewie aumenta gracias al autoritarismo de su tono, la risa de Peter es impresionante, Cleveland y Brian se definen casi tanto por sus voces como por su comportamiento… y Lois y Chris tienen un doblaje sencillamente genial. Hay una cosa que sí se ha perdido en el doblaje: el acento de Stewie, claramente británico, algo incomprensible y precisamente por eso muy propio de la serie…

Respecto a los flashbacks, son el punto más descabellado e incongruente en una serie en que eso ya es de por sí la tónica general. Nos sirven para ver a las decenas de antepasados famosos de Peter, para conocer cómo era este o aquel personaje en sus años mozos, etc. Cada vez que alguien dice “¿Recuerdas aquella vez que…?”, el buen fan se frota las manos ante un flashback.

En resumen… ¡larga vida a Padre de familia! Y, como siempre, más info en la Wikipedia

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Adams, Poughkeepsie, Sacks…

25/10/06

Leo en Microsiervos: Scott Adams recupera el habla gracias a las rimas. Como habréis leído si habéis abierto el enlace, Scott Adams es el autor de las tiras cómicas de Dilbert. Explica Alvy:

[Adams] sufre desde hace un par de años dos curiosas enfermedades cerebrales. Por un lado, distonia focal que le impide dibujar a mano, y por otro disfonia espasmódica, que le impide hablar normalmente y aclara que no sabe si las traducciones de los nombres de las enfermedades son correctas, porque las leyó en inglés; luego sigue. Lo curioso del caso, que nos enseña una vez más lo misterioso y asombroso que es el cerebro humano, es que consiguió “engañarse a sí mismo” para dibujar utilizando una tableta gráfica con el ordenador en vez de hacerlo a mano. Pero los doctores le dijeron que no podría recuperar el habla normal y que no había esperanza alguna recuperación. Los síntomas eran también dignos de un episodio de Anatomía de Gray: podía hablar en público en conferencias, pero no en privado a un volumen normal. Podía hablar estando solo, pero no por teléfono, con gente delante o si había ruido, cosas así (lo cual es distinto de un problema de timidez o “ansiedad social”, porque por ejemplo sí que podía cantar delante de la gente). Lo asombroso, tal y como cuenta en su blog, es que el otro día se dio cuenta como por arte de magia de que podía hablar con la gente, a un volumen normal, si lo hacía empleando rimas: Jack be nimble, Jack be quick / Jack jumped over the candlestick

Eso es lo que se puso a repetir una y otra vez, totalmente asombrado. Poco a poco, luego empezó a poder hablar normal otra vez sin usar rimas. No al cien por cien como antes, pero casi. Cuando su voz volvía de decaer, repetía las rimas y la voz normal resurgía. No se sabe si esto será permanente, pero ahora puede hablar bastante bien otra vez. Como él mismo dice: gracias a las rimas, parece que remapeó su cerebro. Es apasionante la forma en que la mente humana almacena y procesa la información y cómo pone en marcha las funciones más básicas, por no hablar de cómo puede recuperarse en caso de problemas.

Una historia sorprendente. Me ha recordado, supongo que influenciado por las reposiciones de Cuatro estos días, a la serie Ally McBeal. Uno de los dos fascinantes jefes de Ally, John Bizcochito Cage (el otro es el aforístico Richard Fish, doble de Ariel Rot; ambos son los mejores personajes de la serie), tiene una seria tendencia a perder los nervios en público: tartamudea y le silba la nariz. Algo fatal para un abogado, claro… Uno de los trucos que usa para controlar la tartamudez es pronunciar la palabra ‘Poughkeepsie‘, aunque la mayoría de veces termine tartamudeándola también… “Po-po-po… ¡Poughkeepsie!”. Una táctica como cualquier otra para engañar al cerebro, igual que Adams y sus rimas.

Decía Confucio que conocer a alguien es sabiduría, pero que conocerse a sí mismo es sabiduría superior. Algo así debe de pasar con el cerebro, nuestra vía de obtención de conocimiento, para que a día de hoy siga siendo ese gran desconocido, ¿no? Si tenéis un rato libre, pasaos por la biblioteca y leed al menos un par de historias del libro ‘El hombre que confundió a su mujer con un sombrero’, de Oliver Sacks (el médico de la película Despertares; bueno, más bien al revés: el médico de la película Despertares es él… por cierto, curiosidad: la enfermera que más sale en la película, no recuerdo el nombre pero es la que más intima con el doctor Sacks, es la voz de Marge Simpson, entre otros personajes de esa serie que Antena 3 se empeña en exprimir, maltratar, desangelar…), especialmente la que relata cómo un hombre, en apariencia sano (”muy culto, simpático, que hablaba bien, con fluidez, que tenía imaginación, sentido del humor”, dice Sacks), confundió realmente a su esposa con un sombrero. Una alteración en las zonas visuales del cerebro le llevaba a ‘ver mal’ aunque sus ojos estuvieran bien, de modo que reconocía a las personas por la voz. Pero sin estímulos sonoros, podía perfectamente confundir a su mujer con un sombrero (y pretender ponérsela en la cabeza) o a un sombrero con su mujer (y querer besarla o darle la mano). El cerebro, ese misterio…

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¡No puede ser!

14/5/06

A estas alturas de la película más o menos todo el mundo está enterado del nuevo invento de Google: Google Trends. Todo blog que se precie ya ha lanzado sus propias comparativas, y es que Trends (tendencias) es una especie de termómetro de lo que se cuece en la red, o mejor dicho en Google. Ellos lo subtitulan See what the world is searching for, y la verdad es que es curioso y revelador… Por ejemplo:

Estatut vs. Champions

¡Hala, goleada de la Champions al Estatut! La pregunta ya la formulaba Albert Om en ‘El club‘ (TV3), y creo que está claro que en este país (sea cual sea…) sigue mandando el fútbol. Pan y circo… De todas maneras, aquí lo que interesa es el lado friki del asunto. Veamos:

El equipo A vs. El coche fantástico

¡¡OH!! ¡Michael Knight se impone a Hannibal Smith y compañía! Sï, amigos, el coche negro que habla mola más que las cadenas de MA… Hay una dura pugna, pero a última hora gana ‘El coche fantástico’… qué pena, aunque la verdad es que me costaría elegir una de las dos series. Las dos son tan míticas y a la vez envejecen tan mal… ¡no las volvería a mirar por miedo a que se derrumbara el mito!

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Perdido en Lost

29/1/06

Llámalo Perdidos, llámado Lost, el caso es que es una serie y me trae loquito. La he descubierto tarde y eso dice mucho (lo dice todo…) de TVE, que además en su día la programó de una forma casi cómica. Por ejemplo, creo que emitió el capítulo 10 antes que el 9. Impagable…

Así que no queda más remedio que echar mano de los prodigios de Internet para, a día de hoy, estar a punto de engullir la primera temporada (25 capítulos) completa. El ritmo de visionado es curioso: la comparto con mi sugus, de modo que sólo tenemos algunas horas del fin de semana para ver la serie… ¡y el resto de la semana convivo con los capítulos en mi habitación sin poder echarles el ojo! Cruel… pero justo y necesario.

Perdidos - Lost

Breve idea del asunto para los que estén perdidos: un avión se estrella en una isla en medio de la nada (se supone) con cuarenta y pico supervivientes (se supone) que deberán organizarse para intentar no morir ante los muchos peligros que les rodean (se supone) y que además tienen un punto en común: todos esconden algo turbio referente a su pasado (¡eso es lo único seguro!).

Lo de “(se supone)” es uno de los aciertos de la serie. En una linea casi tocante a ‘Expediente X’, los secretos de la isla se revelan con cuentagotas. Lo justo para enganchar y permitir elaborar teorías, pero poco más. También se va dando información sobre el pasado de los protagonistas mediante flashbacks, otro acierto, ya que higienizan un poco el panorama (tanta isla tropical podría cansar) y además permiten entender cosas del presente. La tercera baza de la serie, a mi modo de ver, es la factura técnica (casi cinematográfica) del asunto. Si digo que está a años luz de lo que se hace aquí me quedo taaaaan corto…

¿Puntos débiles? Los tiene. De momento, y sin aún haber acabado de ver la primera temporada, creo que la cosa va para al menos otras tres. O sea, estaremos más cerca de los 100 que de los 50 capítulos. O mucho me equivoco o la cosa desvariará sin remedio. Qué bonito sería liquidar la serie en 40 episodios con una trama coherente… porque parece ser que ni los guionistas saben qué pasará a tres capítulos vista… o sea que la cosa se les puede ir de las manos. Crucemos los dedos.

Para acabar… reto a los más matemáticos a que le deis vueltas a esta sucesión de números: 4 - 8 - 15 - 16 - 23 - 42; aparece en el capítulo 18 y todo apunta a que es pieza clave en el devenir la serie. Y si tenéis la oportunidad de ver Perdidos, adelante.

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