Graffitis
1/10/07
Unas risas…



Visto en :: Stormvlad.net y Redbulk
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1/10/07
Unas risas…



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28/9/07

El otro día hablaba de mi relación con el Bicing, el servicio público del ayuntamiento de Barcelona que pretende introducir la bicicleta como medio de transporte habitual. En la maravillosa Wikipedia hay un completo artículo en catalán (que podéis traducir aquí si lo necesitáis) sobre el Bicing, no sólo con una buena descripción del servicio, sino además con una cronología del mismo, una enumeración de los problemas que presentaba y aún presenta y una sección de estadísticas muy curiosas de leer.
Barcelona, claro, no es la única ciudad con un servicio similar. El invento surgió en Dinamarca (el frío estimula las neuronas, tiene que ser eso…) a finales de los 80 y principios de los 90. No debió de ser fácil empezar, o al menos eso se desprende del programa piloto llevado a cabo en Cambridge, Reino Unido: las 300 bicicletas (todas) fueron robadas el primer día.
A través de la propia Wikipedia se puede acceder a información de otros sistemas en muchas ciudades del mundo, parece ser que principalmente europeas, todos prácticamente iguales pero con matices. La entrada más completa pertenece a la Wikipedia francesa. Os dejo con unas fotitos, que está bien eso de comparar qué bici mola más…





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25/7/07

Tengo la teoría de que hay momentos en que Varcelona cobra vida y me quiere morder el culo, como hacen los perros en los dibujos animados. Por suerte tengo un carnet de bicing y puedo sortear mandíbulas a cierta velocidad (confieso que hoy, con los auriculares puestos, valiente rebeldía…), pero no está de más dejar de tentar a la suerte. De manera que me cojo los bártulos y me voy de vacaciones unos días, con lo que este blog quedará temporalmente huérfano.
Para que no se diga: os dejo la lavadora encendida (es la primera por la derecha), quizá a alguien le apetezca mirarla. También, of course, una canción…
Imagen :: stevec77
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9/7/07
Es curioso que cuando vuelvo a escribir aquí después de un tiempo (o dos…) me suelen salir título en inglés. Qué absurdo… Bueno, para los despistados, este mesecito de vacaciones blogueras se ha invertido en rellenar con tags todos los posts, unificar URLs, agrupar imágenes en una misma carpeta, añadir algún que otro estilo a mi maltrecho CSS, perpetrar una limpieza étnica en las categorías…
Aparte de eso, he respirado, he escrito mucho en otras partes, me he prometido (sin anillo) con un proyecto a muy largo plazo (espero que sea a menos de lo que yo creo que será, toma claridad), me he perjurado no volver a hacer lo que me había jurado no dejar de hacer (o viceversa…), he pedaleado por las calles de dos ciudades (qué culpa tengo yo si la gente sólo ve una…), he pensado, pensado, vuelto a pensar… Y suspirado. Y decidido que este blog tendrá pocas vacaciones, porque se lo merece.
Y no he dejado de ser ligeramente críptico, qué quieres que te diga…
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14/3/07
No es un sitio frío, no es caliente, no es pequeño, no es grande, el idioma te hace sentir extraño pero a la vez puedes comunicarte, suena a moderna pero huele a antigua…

Schiphol. Bonito nombre, con las dos ‘h’ repartiendo juego… Es un aeropuerto feo, pero funcional, que al fin y al cabo es lo que cuenta. Es la primera vez que estoy en un país cuyo idioma no conozco, pero sé (y compruebo) que no será un problema. Todo el mundo habla un correctísimo inglés, desde el personal del mismo aeropuerto hasta el colectivo homeless en pleno. Algo que me hace pensar en cómo es posible que en España, segunda potencia mundial en eso de recibir turistas extranjeros, el conductor de un autobús que hace el recorrido entre el centro de Barcelona y el aeropuerto no sepa ni decir las horas en inglés…

Damrak. La primera calle que piso es una avenida turística en la que localizo el primer McDonald’s de la tarde. ¡Bien, Nuggets a dos euros! Luego me siguen llegando estímulos a montones: a) el mar está en todas partes, lo que supongo que a su vez provoca que no haya mucho metro y sí tranvía, aunque no acabo de entender si éste es un medio de transporte o un método para controlar la inmigración; me explico: uno, barcelonés de adopción, está acostumbrado a torear en las calles con pocos peligros, siendo los más gordos i) los trileros y ii) las cagadas de perro, y por fortuna a ambos colectivos, con años de práctica, se les acaba identificando e incluso evitando (aunque a veces las cagadas de perro te atrapan cual arenas movedizas…), de manera que un ataque súbito de tranvía puede resultar mortal de necesidad para el recién llegado; b) la gente es muy guapa, y no estoy hablando sólo de las chicas; además, cuando van en pareja, los neerlandeses y neerlandesas (que así deben llamarse) son una especie de dioses nórdicos bajados del cielo, y para colmo los puñeteros y las puñeteras van siempre muy bien vestidos; el toque multirracial, una curiosa mezcla arabeasiática, abre las puertas a quienes que no quieran un armario de 1,90 en casa, o piensen que los ojos excesivamente claros son síntoma inequívoco de enfermedad crónica y contagiosa; y de paso, una buena noticia para mí, ya que esa mezcla étnica ha bajado (supongo) la media de altura nacional, con lo que no me sentí un enano entre tachenkos; eso y mi sentido arácnido me han hecho volver sano y salvo a casa evitando morir aplastado por un neerlandés ebrio o arrollado por un tranvía… Al final de Damrak se llega a Dam, una plaza que no está exactamente en Amsterdam, sino que aparece súbitamente cuando estás en Amsterdam: te la puedes encontrar en cualquier momento, siempre está allí. Muy curiosos sus bancos, con tableros de ajedrez dibujados encima. Las fichas las pones tú…

Bicicletas. Bicicletas de una persona, bicicletas de dos personas, bicicletas de seis personas (lo juro), bicicletas sin persona (éstas estaban aparcadas), bicicletas-taxi, bicicletas de alquiler, bicicletas de paseo, más bicicletas de paseo, bicicletas con señor, bicicletas con señora, bicicletas y más bicicletas… a veces uno tiene la sensación de estar en la peli ‘Pájaros’. Nunca había visto tantísima bicicleta junta… Así, no es de extrañar que una tienda, no recuerdo en qué calle, tuviera en su puerta un rótulo con la frase ‘No bikes here!‘, un aviso que en España sería surrealista. Me recordó a aquel momento en que Guido le dice a Giosuè que pondrán en su librería un cartel impidiendo la entrada a arañas y visigodos…

Agua. Si una cosa hay en Amsterdam en mayor cantidad que bicicletas, es agua. Agua por todas partes y puentes por doquier. El conjunto es muy agradable y, qué narices, no me digas que no es mejor ir a buscar a tu novia en barco que en coche… Creo que es principalmente el agua lo que le da un toque especial a la ciudad. Y los edificios. Amsterdam tiene unos edificios preciosos de principio a fin. Me encantan…

Rincones. ¿Alguien estaba esperando que dijera algo del Barrio Rojo? Vale, pues llega el momento. Antes tengo que explicar que no planeé en absoluto este viaje; con esto quiero decir que no sabía nada de Amsterdam hasta que lo vi con mis propios ojos. Y una vez allí, lo único que hice fue comprar un mapa. Y, armado con él, echar a andar. Por suerte, rápidamente se distingue lo que es visitable de lo que no, esto es, las zonas residenciales del casco antiguo. Como en toda buena ciudad que se precie (y que tenga mar, claro), la vidilla está cerca del puerto. En ese sentido, Zeedijk (1) y alrededores son el punto neurálgico del viejo Amsterdam, de la ciudad pesquera de ayer, y también del Amsterdam liberal (prostitución y consumo de marihuana) de hoy. Repito: yo no sabía donde estaba el Barrio Rojo. Así que paseando, me metí de repente en una calle. Tiene guasa porque en teoría buscaba una iglesia y la calle tenía nombre de santa (C/ de Santa Ana - Sintannenstraat), cuando de buenas a primeras veo una casa normal, con una puerta normal, con una ventana grande (hasta el suelo) pero normal… y una señorita en tanga y sujetador dentro. ¿Mi primera reacción?: “Joder, ¿qué hace esta tía medio en pelotas en casa?” ¿Mi segunda reacción?: “Hostia, qué tonto eres…” Y eso, el resto de la calle, un verdadero escaparate de carne. Francamente, mejor así que en una esquina… Más insigne que las señoritas de Amsterdam es Anna Frank. Sinceramente, no sabía que su famoso diario había sido escrito en esa ciudad, perdonen la incultura. Así que pasee un buen rato por delante de ese pedazo de historia (2). En los puntos (3) y (4) están quizá los rincones que más me gustaron de Amsterdam. El primero es un patio de vecinos, formado por unas 30 ó 40 casitas, en pleno centro comercial. De hecho, está a tiro de piedra de la calle Kalverstraat, la más cara del Monopoly neerlandés y llena de tiendas-globalización de principio a fin. Pues bien, esta comunidad forma parte de lo que antiguamente fue una congregación de beguinas (no tenía ni idea de lo que era eso hasta que lo vi allí…), y realmente es como un remanso de paz en medio del jaleo, además de conservarse en un muy buen estado. Un rincón precioso. El punto (4) no tiene tanta historia: es, sencillamente, un banco. El sol de marzo, las magníficas vistas al Binnen Amstel y un poco de música hicieron el resto… Y para pasear, nada como la zona (5) conocida como 9 Straatjes, una ensalada de puentes, canales, gente, tranvías, tiendas… Amsterdam en estado puro.

Cuantas más ciudades conozco, menos entiendo Barcelona…
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20/9/06
Cuando Leonor deja de cantarte ‘Semilla negra’ al oído (por obra y gracia de la codificación MP3), puede pasar que te veas asaltado por una ensalada de silbatos. Eso ha pasado hoy en las Ramblas a eso de las ocho menos algo. Los de los pitos (y las pancartas) eran casi un centenar de vecinos de Barcelona que se quejaban. Ruidosamente, pero de manera muy tranquila a la vez, y mientras tanto repartían unos folletos que paso a copiar íntegramente:
Nuestro alcalde nos impone 3 equipamientos conflictivos (narcosala, prisión para jóvenes en régimen abierto y un albergue para toxicómanos) en un radio de 700 metros en nuestros barrios, donde 20.000 jóvenes de todas las edades estudian, olvidando su compromiso electoral de participación ciudadana. Nuestros barrios son residenciales, alejados de las zonas turísticas de Barcelona. El propósito de la administración es desplazar a los consumidores de drogas para ocultarlos de la gente y el ambiente agradable del centro de la ciudad, creando un ghetto en nuestras casas, donde los niños y los ancianos se esfuerzan para poder vivir en paz. Apártese de las rutas multitudinarias para los turistas y visítenos, en nuestros barrios podrá encontrar: la escultura “Els mistos”, obra de Claes Oldenburg y Coosje Van Bruggen, la iglesia románica de Sant Genís (año 931), la mejor muestra de urbanismo Bauhaus en el barrio de Montbau, el jardín neoclásico (S XVII) del Parc del Laberint y si le apetece comer (sin los precios del centro de la ciudad) auténticas ‘tapas’ podrá encontrar gran cantidad de bares y restaurantes. Metro L3 (verde) estaciones Vall d’Hebrón y Montbau.
El texto está en cinco idiomas (castellano, inglés, francés, italiano y alemán), pero curiosamente no incluye versión en catalán. De todas maneras, me ha llamado la atención otra cosa: el ‘anzuelo turista’. ¿Qué le importa a un turista una narcosala, una prisión y un albergue? Nada. Quizá ni vuelva a Barcelona. Pero no nos engañemos: los lugareños tampoco hacemos nada. Que un vecino de Vall d’Hebron / Montbau me dé el folleto a mí o a una familia de Southampton es casi lo mismo… De modo que, puestos a entregar papeles, vamos a ser prácticos, debieron pensar. En primer lugar, y dado el cabreo con el Ayuntamiento, vamos a dar ‘mala imagen’. Eso sí duele, y más cuando se propaga por Las Ramblas. En segundo lugar, vamos a ver si cazamos unos cuantos ingleses ávidos de birra y bravas, que un empujoncito al comercio local nunca va mal.
En resumen, que esta gente no ha inventado la pólvora, pero me ha parecido una manera genial de protestar… [+ info sobre la protesta]
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2/5/05
Ha llegado a nuestras barcelonesas calles la zona verde, o área verde, como la llama el Ayuntamiento. El matiz es importante, ya que la RAE apenas diferencia entre las definiciones de ‘zona‘ y ‘área‘, pero si buscas ‘zona verde‘ sale una cosa bien distinta…
La cosa es que el resultado, al menos en mi calle, es bastante desalentador. O al menos dispar. Durante la mañana y el mediodía, perfecto, porque he contado hasta 15 plazas libres cuando generalmente no había ninguna; pero a partir de las 20.00, cuando ya no hay que pagar, la calle está de nuevo llena.
El problema será el mismo para los que apenas usamos el coche: no habrá sitio a las horas en que más gente quiere aparcar. Y además saturaremos un transporte público ya bastante maltrecho y del que no he oído que quieran ampliar. Con todo, lo peor ha sido que mientras pintaban de verde las calles a algún despistado se le ha colado el bote de Titanlux azul y han aparecido muchos chaflanes teñidos de ese color. ¿Área azul, zona azul? Cosas que pasan…
RePostAndo: ¿Alguna vez habéis pensado dónde pondrían los urbanos las multas si decidiéramos arrancarnos los limpiaparabrisas? Meditemos…
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